‘Baby driver’ – ¿Se puede utilizar “molar” en una crítica de cine?

Parece ser que sí, porque lo he visto más de una vez en los “titulares” de las críticas en cuestión. Aún así intentaré controlarme y no utilizar dicha palabra, por aquello de intentar explicarme lo mejor posible . Hablemos, pues, de lo nuevo de Edgar Wright, ese director capaz de divertir y entretener a partes iguales (y cuya obra no está reñida con la calidad). A la trilogía del Corneto me refiero, y esa cosa tan “molona” (mierda, caí…) que fue ‘Scott Pilgrim contra el mundo’. Muchos nos pusimos con las orejas dando palmas cuando nos enteramos que Wright entraba en el mundo Marvel… para salir por la puerta de atrás con su proyecto fallido ‘Ant-Man’ (que en mi opinión sigue siendo un ‘meh’ como una casa, por utilizar otro adjetivo de estos ambiguos e inútiles).

Lo que si reconozco es que el tráiler de ‘Baby Driver’ me pilló por sorpresa. No tenía ni idea que el director estaba trabajando en esto (y lo digo porque desde hace tiempo lo considero como alguien a quien merece la pena seguir), y la naturaleza de la película que me estaban vendiendo me descolocaba un poco. Una película de ladrones en el que el conductor toma el papel de protagonista, y todo gira en torno a la música. Sí, vale, el nombre de Nicolas Winding Refn me venía a la cabeza, quizás fuese la misma película con el filtro del talentoso Wright. Y me alegra decir que ‘Baby Driver’ no tiene nada que ver con la obra del danés. Atentos, que vienen mis mejores maneras de crítico: ‘Baby Driver’ es un pasote, y no puede molar más.

Hemos visto proyectos que se vanaglorian de la parte melómana del director en cuestión: Quentin Tarantino es un director que ha flipado a muchos de mi generación, siendo este uno de los motivos, y más recientemente se me viene a la cabeza James Gunn (que según ha contado, tiene un lista de 181 posibles canciones para la tercera parte de ‘Guardianes de la galaxia’). Pero lo que hace Edgar Wright con esta obra va un paso más allá. La película es un ejercicio de estilo (tomad, otra expresión comodín) con un aire a musical de los 70 que transmite muy buenas sensaciones. ‘Baby Driver’ es un trabajo de coordinación y preparación increíble, en el que nada se deja al azar, y eso es algo que se ve en cada segundo de la película.

 

Baby, el nombre de nuestro protagonista, tiene un manejo al volante increíble. Se trata de una habilidad que Doc (el personaje de Kevin Spacey) utiliza en su favor, usando a Baby de conductor en sus atracos. Debido a un accidente de tráfico que sufrió cuando era niño, Baby escucha un pitido constante en sus oídos, que sólo puede apaciguar escuchando música. Su vida transcurre en torno a la música y lleva el ritmo de las canciones que escucha… literalmente. Esto hace que las casi dos horas que dura esta película se pasen en un suspiro, aplicando un concepto de ritmo que sólo habíamos visto en videoclips y que Wright es capaz de traspasar a un largometraje con notable éxito, sin cansar y con excelente gusto.

Estando esta obra tan centrada en las formas, el espectador puede pensar que, como suele pasar, los que se llevan la peor parte son los personajes. ‘Baby Driver’ no es el caso. Ansel Elgort borda un papel con mucho aire a los galanes de cine musical, algo que se puede comprobar en la “calidad” de ciertos diálogos, que no son más que otra muestra de las intenciones del director. Y Lily Collins está encantadora como Debra, una chica con cuyos sueños de borrón y cuenta nueva nos hemos identificado muchos, y el protagonista no es menos que nosotros, habiéndose visto arrastrado a una vida de delincuente.

La acción no abruma al espectador, el director todavía se guarda algunos ases bajo la manga para sorprender al espectador, y la polaridad de los roles en esta película es algo que me llama mucho la atención. Eso es algo que me gustaría comentar con vosotros en un torno en el que no haya peligro de ‘spoilers’, y es que el papel del villano en esta obra es algo que hay que tratar con tranquilidad.

En fin, que es una auténtica gozada, la película del verano (de momento), y otra muestra del talento de Edgar Wright. Ay, que lástima que hubieran “diferencias creativas” con sus productores en ‘Ant-Man’. Me hubiera gustado ver lo que habría salido de ahí. Pero si aquello sirvió para que esta ‘Baby Driver’ nos llegara tal y como es, no hay motivo de queja alguna.

No os lo penséis. La película lo mola todo. Sea lo que sea lo que signifique eso.

  • I am Chinatown Fan

    No aguanto el hype! Ahhhhhh!

    • http://cinefagosmuertos.com/ Jorge Capote

      Dale, dale! Jejejejejeje.

  • Bellverona

    Mola es un gran adjetivo. Con esta crítica entusiasta mis ganas de ver la película han aumentado.
    🙂

    • http://meitnerio.blogspot.com meitnerio

      Mola es un verbo :p
      Por otro lado, no tenia pensado ver la peli, pero con esta critica, pues igual me lo replanteo xD

      • Bellverona

        Jaja estoy buena yo! Vaya fallo XD

    • http://cinefagosmuertos.com/ Jorge Capote

      Y? La has visto? Podemos saltar todos de alegría ya? 🙂

  • loula2

    La estoy esperando con ganassss!! Como luego no me guste, la decepción va a ser de traca. Confiaremos en el recorrido de su director….

    • http://cinefagosmuertos.com/ Jorge Capote

      Deseando estoy que me cuentes que ha parecido. 🙂

      • loula2

        Pues me ha psrecido….muuuuy molona!! 😉
        Hecha para.molar, de principio a fin: con esos toques como de musical, haciendo encajar perfectamente el ritmo de la música con los movimientos del prota, los tiros, los acelerones, sin decaer en el curso de la acción, girando siempre al son de una banda sonora espectacular. Qué buen casting!! Ese duelo final digno de viñeta de cómic, está quizá un poco demasiado estirado, pero deja imágenes con poderío. En general, una de esas películas para disfrutar, bien hecha y mejor montada. Si, Capote, mola es la palabra!!