Momentos de cine: ‘Las uvas de la ira’ – ¿A quién matamos?

Hace tiempo que no teníamos nuestros Momentos de cine, pero cualquier momento es bueno para recordar a John Ford y a John Steinbeck. Los pobres son los grandes olvidados del mundo, como siempre. Hay pocas películas tan atemporales e imperecederas como ésta. Una lección de cine, de historia, de solidaridad y de lucha por la dignidad humana.

El film es un crudo retrato sobre la depresión norteamericana de los años treinta. Resulta casi imposible concebir hoy día la idea de que un país con tanto progreso y prosperidad haya pasado por tamaña época de hambrunas y de denigración de la dignidad humana. Y ello está reflejado de manera contundente y sólida de la mano de John Ford, quien supo mostrar en forma admirable los avatares de esa época tan tétrica y dolorosa que debió sobrellevar el país.

Los primeros minutos, una especie de preámbulo en la que se narra de forma poética las circunstancias que arruinaron los cultivos, es casi una epopeya de la naturaleza. De ello, destacaré el diálogo en torno al deshaucio, una muestra de la impotencia y la rabia que (a muchos) nos parece tan reconocible.

Lo que más me sorprende es que se ruede esta película en 1941, apenas habían pasado 10 años del “crack” y EEUU apenas se estaba empezando a recuperar de la Gran Depresión. Lo que a nosotros nos parece algo del pasado (aunque muy reconocible), para los que la vieron en su momento, era el pan de cada día. Estoy seguro que tuvo que traer mucha pero mucha cola.

Por si fuera poco, no sólo se centra en la durísima situación económica que atravesaba el país, también resalta la unión familiar, la pérdida de la vocación, la solidaridad y generosidad de las personas, la desvergüenza y escasa humanidad de algunos empresarios, el arraigo de las personas por sus orígenes, el hambre, una pequeña luz en la oscuridad de una recuperación económica… se podría estar horas e incluso días analizando todas estas y otras muchas temáticas que se exponen en la película.

Indudablemente a destacar el inmenso trabajo de Henry Fonda y, sobretodo, de Jane Darwell, cuya matriarca desprende una fuerza que mantiene al grupo unido aun cuando parece imposible.

En fin, de obligado visionado.

  • loula2

    Creo que esta película es de las que es necesario ver por lo menos una vez en la vida, y mejor siendo adolescente. Porque no es sólo una lección de buen cine, de cómo hay que adaptar un buen texto o de lo que es un reparto inmejorable. Es que es también un retrato de cómo reaccionamos las personas en situaciones de crisis, del valor de la unión familiar, de la poca vergüenza de quien maneja nuestras finanzas,….una lección de vida!!