Momentos de cine: ‘El protegido’ – Papá, eres un superhéroe

Aprovechando que M. Night Shyamalan ha vuelto y esta vez parece que encandila de nuevo a crítica y público, vamos a rescatar una de las secuencias de Unbreakable, cinta que decepcionó a muchos en su momento y que otros no supimos apreciar por ceguera o prejuicios. El protegido narra la historia de David Dunn (Bruce Willis) un tipo cualquiera que está a punto de separarse de su mujer –Audrey (Robin Wright)– y con claras dificultades para conectar emocionalmente con su hijo –Joseph (Spencer Treat). Esta escena de 5’ 11” ocurre justamente antes de llegar a la mitad del film y se contrapone a la escena previa y posterior de su amigo y antagonista, Elijah Price (Samuel L. Jackson), un fanático de los cómics que detona la verdadera identidad de David.

La pregunta que nos planteamos es: ¿cómo representa Shyamalan la relación entre padre e hijo a medida que Joseph empieza a creer que su padre es un superhombre? La relación entre Joseph y David es complicada, situación que reconoce el propio David a Audrey, su esposa, cuando esta le interroga por el estado de su matrimonio:

–Do you knowingly keep me and Joseph at a distance?
–Yes.
–Why?
–I don’t know. I just  don’t feel right, Audrey. Something’s just not right.
–Do you resent us, David? Resent the life you have?

¿Pero cómo llegamos a este punto? Al inicio de la película, David regresa de Nueva York donde ha acudido a una entrevista de trabajo pero el tren sufre un accidente y todos los pasajeros mueren menos él, que sale ileso. Hay varios signos que marcan el conflicto emocional del protagonista desde el principio, por ejemplo, durante el viaje intenta ligar con una pasajera casada que se sienta a su lado, él se quita su anillo de bodas; luego cuando la familia se encuentra en el hospital Joseph une las manos de sus padres, pero antes de salir ellos las separan. Shyamalan parte de esta situación para construir el arco de David. El conflicto interno de este reside en la tristeza con la que se despierta cada mañana por no saber quién es realmente, lo que le distancia de sus seres queridos. Como cualquier superhéroe, en su interior sabe que no es como el resto de los humanos. Por ello, deja el fútbol cuando era una potente estrella universitaria para poder seguir con su novia y futura mujer, posteriormente se distancia de su familia y se refugia en su trabajo. No obstante, todo lo relativo a una vida normal deja de tener sentido para él, siendo atrapado por una terrible depresión, aquello a lo que se aferra se vuelve anodino y termina por abandonarlo.

A consecuencia del accidente de tren, David empieza a replantearse quién es y la intromisión de Elijah incrementa las dudas sobre su pasado y su identidad. Veamos la secuencia para concretar cómo David desarrolla su identidad a través de su familia.

La secuencia consiste básicamente en un hijo poniéndole pesas a su padre, es decir, haciéndole más difícil conseguir su objetivo: levantar pesas. A nivel metacinematográfico, David está levantando la fantasía sobre la realidad, pero el subtexto también nos indica que David está superando los obstáculos que hay entre él y su hijo, en este caso, se tornan en la incipiente creencia de Joseph –inculcada por Elijah– sobre los superpoderes paternos. La vida del padre que se convierte en superhéroe hipotéticamente debería ser más difícil, pero el sueño de cualquier hijo es que sus ídolos de ficción se hagan reales. Se produce una sublimación de los relatos de superhéroes, el pater familias se trasforma en protector de facto, más allá de un rol social atribuido. Así lo demuestra a través de la cámara el director. ¿Cómo vemos a los personajes en cada momento? Hay una serie de distancias en la puesta de escena y el punto de vista que nos indica la relación entre los dos personajes.

La secuencia se inicia con el éxito del primer levantamiento por parte de David aunque regaña a su hijo por ponerle tanto peso. Partimos de un primer plano de David y uno medio de Joseph con los que Shyamalan juega para acercar y alejar la relación entre ambos. Mientras Joseph quita peso (supuestamente), entabla un diálogo intrascendente en apariencia que implica una triple negación de David hacia Joseph, niega tres veces la fe de su hijo. Una extraña referencia bíblica enmarcada en un hipotético enfrentamiento con Bruce Lee, lo más parecido a un superhombre real. Es decir, el padre niega tres veces su propia identidad, la de un superhombre, como Pedro negó la suya como seguidor de Cristo. El distanciamiento con su hijo es total: se mantiene de espaldas sin establecer conexión visual con él –para además sostener el posterior engaño–, mientras Joseph sale y entra en el cuadro totalmente desenfocado.

Después del segundo levantamiento, Joseph queda encuadrado en un plano americano, ha mentido a su padre –le ha añadido peso– momento en el que el primer plano de David se cierra más con un leve zoom in. El rechazo de David empieza a resquebrajarse, vemos como el reencuadre desde atrás sitúa por primera vez en el mismo plano a Joseph y a David frente a las pesas. Acercamiento y fe. La secuencia continúa con un nuevo aumento de peso, a la vez que el distanciamiento entre ambos deja de ser interior para convertirse en algo meramente físico, hay una inversión del significado: David pide a su hijo que se aleje porque puede ser peligroso. El tercer levantamiento es el auténtico desafío, con él debe probarse como un auténtico superhombre, de ahí el cambio de plano cenital a frontal, el zoom in con picado cortado por otro zoom in hacia Joseph seguido de otro corte que finaliza en el primer plano de David. La unión entre padre e hijo es inminente.

El cuarto levantamiento describe cómo el padre es capaz de superar todo reto posible, su hijo entra en cuadro desde arriba para confirmárselo. Ha levantado todo el peso posible, ha conseguido agrietar sus dudas, adquiere conciencia como superhombre y padre. Finalmente, el quinto levantamiento consiste en llevar más allá del límite racional su fuerza, a la vez que padre e hijo se unen definitivamente. David supera los retos impuestos por su hijo, lo aleja para protegerlo, esta vez situado en un punto más alto, privilegiando la posición del niño como impulsor del cambio. Pero no solo eso, Shyamalan nos muestra cómo padre e hijo se sitúan en el mismo plano en continuidad, no realiza un corte sino que avanza hacia ellos. Joseph se acerca a su padre y termina en un plano cerrado, íntimo, de los dos. Sin embargo, no todo el conflicto está resuelto –como demuestra la secuencia posterior de la pistola–, David aún no mira a su hijo, ni Joseph entra completamente en foco, aun así el acercamiento es inevitable.

Lo que en principio parece una secuencia banal , se muestra como clave en el desarrollo de David como superhéroe –levantando el plano fantástico– y como padre –levantando el plano humano–. De esta forma, el universo familiar de M. Night Shyamalan repunta en esta secuencia como elemento fundamental para la resolución de los conflictos individuales del héroe.