Momentos de cine: ‘Café Society’ – Las lámparas de Woody Allen

El momento en el que artista y espectador se miran, se sonríen como dos antiguos amantes y se funden en un abrazo. Esta es la experiencia que, año tras año, nos invita a disfrutar en las salas de cine el ya octogenario director neoyorkino Woody Allen. Cada propuesta no es sino una nueva revisión de la previa, un viaje más a un tiempo o universo únicos, a ese donde los caprichos del destino y no sus inocentes protagonistas son quienes definen el curso de los acontecimientos.

Woody Allen ha logrado hacer de dicho terreno tan particular uno universal, un espacio cuyos más recónditos rincones no le son desconocidos a un público, el “suyo”, que los ha visitado y disfrutado una vez tras otra. Una de esas señas de identidad del cuatro veces ganador del Óscar, reconocible en infinidad de escenas de su reciente filmografía y, en especial, en su última obra, “Café Society” (2016), son las lámparas.

La intimidad de una pareja pasada la medianoche, la soledad del individuo a plena luz del día o las abarrotados cafeterías a ritmo de jazz constituyen los más comunes lugares de encuentro. Se palpa el recreo en el dominio de la técnica, una autoconciencia de la que, haciendo partícipe al espectador, Allen acaba saliendo triunfante. Su infinita procesión de lámparas es tan solo la punta del iceberg. El resto de la receta seguramente se la llevará a la tumba sin que la hayamos descifrado. Hasta entonces, seremos puntuales.

  • Bellverona

    Mientras la veía en el cine también me di cuenta de que en casi cada escena había una lámpara encendida y pensé que seguramente tendría que tener algún simbolismo. A mi las lámparas encendidas me trasmiten intimidad, una sensación de calidez hogareña.