‘El guardián entre el centeno’ – Un mundo de hipócritas e idiotas

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Si realmente queréis escuchar sobre esto, lo primero que probablemente querréis saber es de qué va la historia, qué me ha parecido, qué conclusiones saco y todos estos tópicos de críticas. Y tengo ganas de hacerlo, si queréis que os diga la verdad. O no. No sé qué quiero hacer con este escrito: dar mi opinión, hacer una crítica objetiva, analizar en profundidad o qué. Sólo sé que quiero hablar sobre ‘The Catcher in the Rye’.

La primera vez que leí el libro de J. D. Salinger fue cuando tenía 16 años. En teoría, la edad ideal, ya que había oído que esta era una novela para adolescentes. Bullshit. En esa primera lectura, no me gustó mucho y me pareció enormemente sobrevalorado. Por ejemplo, por ese tiempo también leí ‘Nada’ de Carmen Laforet —obligación de instituto— y los valoré de un nivel parecido. El motivo de tal desagrado fue que creí que no pasaba nada en la historia. Sólo era un niño dando vueltas por Nueva York. Ni siquiera había muertes —al menos, de forma directa—, y por ese tiempo pensaba que una historia debía contener muertes para que sucediera algo importante. ‘El guardián entre el centeno’ no es un libro para adolescentes. Un adolescente no puede captar todo lo que contiene esta obra. Por supuesto, no es la misma situación la mía que la de cualquier otro adolescente, la novela se puede leer a esa edad y que te marque —de hecho, ha sido así en incontables casos—. Pero creo que se debe tener cierto recorrido para entender todo lo que Salinger transmite.
Ahora, tres años después de esa primera vez, he vuelto a leer ‘The Catcher in the Rye’. Y, a pesar de que en el pasado no me había gustado, encaraba esta nueva lectura pensando que podía encontrarme algo grande, pensando que si algo había fallado entonces era yo y no la novela. Bien, ahora sabréis cómo ha terminado todo.

A veces, pienso que soy un buen lector, pero si me pongo a contar las novelas que he leído, resulta que no son tantas. A pesar de esto, ya he conseguido leer ‘Drácula’, ‘La isla del tesoro’, ‘Tirant lo Blanc’, a Mario Puzo, a Isaac Asimov, entre otros. Si digo esto es porque quiero contextualizar para cuando diga que ‘Tormenta de espadas’ es el mejor libro que he leído. Con ‘1984’ pegado a él. O, como mínimo, así era hasta hace poco. Ahora, no sé si me atrevo a decir que la obra que nos ocupa supera a las otras dos o si sólo las iguala, pero la cosa es que no mentiré ni exageraré si digo que ‘The Catcher in the Rye’ es la mejor novela que he leído. Insisto, tampoco he leído mucho, así que esta afirmación tiene el peso que tiene. Pero, igualmente, es la mejor.

Un dato importante es que lo he leído en inglés, primera novela que leo en este idioma. Y considero fundamental esto, ya que el genuino lenguaje de Holden/Salinger es el único que puede expresar al máximo esta historia, cualquier cambio le hace daño. Por esto, recomiendo leer la novela en su idioma original si se tiene cierto dominio de él, no hace falta ser ningún experto —yo no he ido a academias ni tengo certificados y he entendido la mayoría sin problemas—. Porque, tras leer ‘The Catcher in the Rye’, hay palabras y expresiones que ya nunca serán lo mismo. Phony, dough, if you want to know the truth, bastard, that killed me, I mean it, helluva, sonuvabitch, I didn’t feel like it… Palabras que se repiten una y otra vez. Palabras que la novela hace suyas para dar con esa narración única.
Pero no sólo las palabras son características de esta historia. Es interesante ver como Salinger consigue crear toda una serie de iconos. Patos, gorra de caza, damas, flores, guante de béisbol… Elementos sin aparente importancia, pero que aquí adquieren un gran significado.

JD Salinger Portrait Session

Pesimismo. Este es un libro pesimista. De los más pesimistas que puedas echarte en cara. ‘The Catcher in the Rye’ ataca contra todo. Y es esta visión una de las —muchas— grandezas que posee la obra.
Salinger presenta nuestro mundo lleno de hipocresía, todas las personas son falsas. Y yo no puedo decir que exagera. Porque miro a mi alrededor, miro en todos los rincones de la Tierra a través de los diferentes medios de los que dispongo, y todo lo que veo es falsedad. Existe la gente que sonríe a la cara e insulta a la espalda o la gente que pregona una cosa y actúa diferente, pero esto es demasiado típico. Gente apoyando, pero no luchando, causas que no saben ni qué son, gente que repudia eso que anhela, gente que se arrepiente del mismo error que ha repetido por quinta vez… Yo no estoy exento de esta falsedad, ni Holden Caulfield y, aunque no lo conocí —muy pocos lo hicieron—, me atrevo a decir que Salinger tampoco lo está.
El autor muestra la falsedad del mundo. Y, por encima de todo, del mundo adulto. Porque la única luz presente en esta historia se encuentra en la infancia.
Holden es un niño que ha perdido la inocencia. Y no sabemos en qué momento exacto dejó de ser niño; fue pronto, pero quizás demasiado. Sabemos por sus propias palabras que tuvo una infancia asquerosa. Sabemos que de pequeño vivió la muerte de un ser próximo, e incluso querido, más de una vez. Pero el autor no deja claro acerca de algunos asuntos turbios de esa infancia. Por un lado, se podría pensar que tuvieron lugar ciertos hechos indeseables, ya que esto explicaría a la perfección el comportamiento y el pensamiento de Holden. Pero, por otro, ya sabemos que el chico tiende a exagerar, además de que en ningún momento se afirma; así pues, aunque se estuviera cerca, puede ser perfectamente que estos hechos nunca llegaran a tal extremo. Cada uno es libre de decidir qué creer. Pero, sea en la medida que sea, el hecho es que Holden Caulfied, a sus 17 años, hace tiempo que ha abandonado la inocencia de la infancia y se ha sumergido en un mundo corrupto, lleno de falsedad, maldad y suciedad. Holden se encuentra vagando por el mundo real.
Otro de los factores claves es el tratamiento de la nostalgia. Vemos como, tras todas las vivencias, recuerdos es lo que queda. Todo lo relacionado con Jane, con Allie o el mismo final del libro son evidentes ejemplos de esto. Una de las frases más bellas y nostálgicas que existe es esa pregunta sobre los reyes de las damas y Jane.
Y, ya que estamos en un blog de Cine, no podemos pasar por alto ese odio de Holden por el arte de las imágenes en movimiento. Para él, todos esos actores haciendo de otras personas es demasiada falsedad, por no hablar del comportamiento del público ante las películas. Bueno, único punto en el que no coincido.

Tras todo lo dicho, ya habréis podido deducir que la historia no es muy feliz. Pero, aunque pueda parecer contradictorio, debo decir que la novela me ha animado. Me ha animado, porque, a pesar de todo su pesimismo, me he sentido identificado con la idea que transmite, he sentido que no estaba solo en este pensamiento. Y, qué coño, me ha animado porque, optimista o pesimista, las grandes obras siempre lo hacen, y pocas más grandes habrá que ‘The Catcher in the Rye’.

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En conclusión, tenemos una novela con un estilo narrativo perfecto que transmite importantes ideas de forma perfecta. Realmente, puedo decir que ‘The Catcher in the Rye’ me ha marcado. No es que haya cambiado mi vida, pero he visto con claridad la maldad del mundo donde vivimos, he aprendido que hay que convivir con ello y he entendido que hay obras por las que merece la pena aguantarlo. Y hasta aquí mi escrito. No sé para qué os digo nada, luego os echaré de menos.

  • Jorge Capote

    Vaya texto, Robert… Me voy a poner con el libro ya mismo. Felicidades. PD: realmente admiro mucho que te lo hayas leído en inglés. Bravo!!!!

    • Robert Fonoll

      Muchísimas gracias!
      Sobre lo de leer en inglés, supongo que tú ya lo harás de normal, viviendo allí.
      Y, hablando en general, concretar que creo que usa un lenguaje asequible. Hay algunas palabras y expresiones que no conocía, pero como las repite tanto, te las aprendes al principio y ya te lees el resto sin problemas.

  • Jordi Vilàs

    Bravo Robert. El texto me ha encantado, de veras. La novela apenas la recuerdo, la leí a los 17 años y de eso hace un porrón de tiempo ya, pero recuerdo que me gustó, eso si que lo recuerdo.

    Saludos.

    • Robert Fonoll

      Muchas gracias 🙂
      Parece que todos lo hemos leído por esas edades, supongo que llevados por eso de que es “el libro ideal para adolescentes”.
      Saludos.

      • http://gravatar.com/harrypowell Jordi Vilàs

        Creo recordar que me la hicieron leer en clase. Ésta y otras muchas.

  • Loula2

    Como tú, yo pillé este libro a los 16, y no lo terminé. Por aquel entonces me parecía más interesante “Trópico de Cáncer” de Henry Miller, que tampoco pude terminar, pero en esta ocasión porque mi madre me lo escondió!! XD
    Pero el de Salinger lo terminé de leer años después, y me gustó mucho. Ese pesimismo de Holden frente a un mundo hostil que a su edad le viene grande, deja una sensación agridulce. Porque acaba de iniciar su vida de adulto, y le queda mucho por andar y tropezarse….
    En mi caso, el escritor que más me ha marcado es Cortazar, un genio.
    Hay tanto bueno por leer!! Que lo disfrutes 🙂

    • Robert Fonoll

      Aish, estas madres que nos quieren proteger de todo.
      Veo que no voy muy equivocado con lo de que los 16 no es buena edad para acercarse al libro. Me alegra saber que volviste a él después y te gustó.
      Sobre Cortázar, no he leído nada de él, pero ya lo haré, seguro.
      Y tanto que hay tanto! Gracias, disfruta tu también de todas las obras que te quedan por ver 🙂

  • http://m2dm.wordpress.com Marcos Oteiza

    Leyendo el texto, se nota muchísimo que lo has leído recientemente, pues has desplegado todo el entusiasmo que aún se te ha quedado adherido. Y no lo digo como algo malo, creo que ‘El guardián entre el centeno’ tiene esa capacidad para “dar una patada en el culo” anímicamente, ya sea para bien o para mal, al que lo lee. Yo lo he leído dos veces, y las dos me ha dejado tocado.

    La primera a los 16-17, y a mí sí que me gustó. Muchísimo, tanto que tardé dos días en acabarlo. Creo que de alguna forma me mostró que la rebeldía no era una cosa de necios sino de inadaptados (yo por aquel entonces era muy educado y muy de acatar lo que te dicen). Ver que me identificaba tanto con alguien tan irreverente me abrió los ojos.

    La siguiente vez fue hace unos meses, y lo leí como al que le recuerdan sus días de infancia. Supongo que me golpeó mucho más el componente nostálgico, y el agujero en el que está metido Holden me pareció mucho más profundo y triste. Pero la sensación final siempre es esperanzadora. La gente como Holden Caufield son los que nos dejan cosas como ‘El guardián entre el centeno’. Y esas ‘cosas’ son las cosas más importantes del mundo.

    En fin, que me ha encantado todo lo que has escrito, pero sobre todo me ha encantado ver con cuánto entusiasmo lo hacías. Como tú dices, se siente uno un poco menos solo.

    Te recomiendo ‘Los detectives salvajes’ de Roberto Bolaño porque de alguna forma sigue la línea pesimista-nihilista de Salinger y la lleva a terrenos mucho más adultos (y claro, mucho más oscuros y también más complicados de disfrutar).

    Y sigue leyendo. El cine y la literatura se retroalimentan mucho más de lo que nos quieren hacer creer.

    • Robert Fonoll

      Gracias, gran comentario. A ver cómo será mi relectura dentro de unos años, supongo que también me pesará más las nostalgia.
      Apuntada queda ‘Los detectives salvajes’, la leeré seguro.
      Espero que tú también sigas leyendo mucho, y mirando películas. Saludos!

      • Pedro Carracedo

        El otro día estuve a puntito de cogerlo, el de Bolaño, pero entre tantos me decante por otro.

        El guardián entre el centeno lo leí este mismo año por primera vez. Como bien decís, es el típico libro que lees en la adolescencia, pero a mi se me paso de largo. Supongo, que si me hubiese cogido 3 o 4 años antes o en plena adolescencia hubiese vivido el libro mucho mas. No digo que no me gustara, pero las expectativas estaban tan altas (tanta gente a la que le cambia la vida) que, bueno, simplemente no fue ese antes y después en mi vida. Eso si, el personaje de Jane me enamoro, tenia que ser una niña!

        La verdad es que me anime a leerlo gracias al anime de Ghost in the Shell, en el que el “enemigo” es un tal titiritero que esta obsesionado con el libro de Salinger.

        Por cierto, El guardián me recordó a El sendero del perdedor de Bukowski, salvando las distancias en cuanto al estilo y al desarrollo. Me quedo con este y te lo recomiendo también 😉

  • Bellverona

    Hay lecturas que nos llegan en el momento oportuno y lecturas que no… Cuando era adolescente nos mandaron leer “Nada” de Carmen Laforet y me gustó mucho, a pesar de la atmósfera opresiva que se respira en su historia, pero la novela que de verdad me marcó en ese época fue “Rebeldes” de Susan E. Hinton. Puede que no sea una novela muy sobresaliente, muy típica de adolescentes, pero sus personajes hablaban mi idioma y eso me hizo sentirme muy próxima a ellos, al fin y al cabo es importante conectar con los protagonistas para disfrutar con todos los sentidos de la lectura, o de una película.
    Siempre hay que darle una segunda oportunidad a los libros, se descubren cosas muy interesantes en las relecturas.
    A ti te ha animado leer a J.D. Salinger, y a mi leerte a ti, esta es una novela que tengo pendiente así que espero poder encontrarla en la biblioteca; si me causa la mitad de la impresión que te ha causado a ti valdrá la pena leer todo ese pesimismo.

    • Robert Fonoll

      Muchas gracias. Como digo arriba, a mí también me hicieron leer ‘Nada’, y me gustó, aunque tampoco se me ha quedado mucho.
      Pues espero que lo puedas leer pronto y te guste. Me alegra saber que he animado a algunos a leerlo.

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