Polvo en Almería: Grandes Spaghetti Westerns (III). El Halcón y la Presa (Sergio Sollima, 1967)

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Un hombre espera sentado fumando en pipa la llegada de tres forajidos y su botín. Johnnatan Corbett los lleva persiguiendo desde Texas, consiguiendo que se queden sin munición y sin caballos, muertos de extenuación, pero por fin han conseguido cruzar la frontera hasta Colorado y despistarlo para encontrarse con el hombre de la pipa que tienen delante. La cámara hace un ligero movimiento y deja al descubierto el cadáver de un cuarto forajido colgado de un árbol. En ese momento, los tres descubren que quien tienen delante es en realidad el verdadero Corbett (Lee Van Cleef). “Me bastaría con una bala, una sola” dice uno de ellos, y Van Cleef, complaciente, coloca en un tronco frente a los tres desdichados una bala para cada uno. El plano de las tres balas puestas boca arriba sobre el leño se funde con un plano de los forajidos detrás de ellas, al tiempo que la partitura de Morricone inicia un crescendo hasta adquirir su protagonismo habitual. “¿Cuerda o pistola?” sentencia Corbett, y ahí termina todo.

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Esta inicial puesta en escena tan manierista, tan calculada y en definitiva, tan leoniana da comienzo a la breve carrera dentro del western italiano de uno de los mejores representantes del mismo. Con apenas tres películas, Sergio Sollima consiguió ganarse una reputación dentro del género que mayor esplendor le dio. Para el que esto suscribe, es quien mejor supo seguir la estela de Leone (seguido de Tonino Valerii, que no en vano fue ayudante de dirección de este en sus dos primeros westerns) y esta es su mejor película, no así la más interesante, pues este mérito corresponde a “Cara a Cara” (1967), un Spaghetti atípico de una profundidad mayor que la norma general y de múltiples aristas. Con una planificación, una fotografía, una fuerza visual características y una composición de planos que no tienen nada que envidiar a la trilogía del dólar -y que está bastante por encima del resto del eurowestern-, la obra completa de Sollima no sólo toma prestados del padre del género supuestos formales o meramente estéticos, también su sentido de la aventura, la ambigüedad de los protagonistas y el hecho de enfrentar a personajes diametralmente opuestos entre los que se producirá una evolución y un aprendizaje común. Pero en este caso, esta oposición de caracteres no se basa en la incomprensión generacional como sería en “La muerte tenía un precio” (Sergio Leone, 1965), sino en la pertenencia a clases sociales opuestas: el rico capitalista frente al pobre indigente -que tiene la picardía que la vida le ha enseñado a base de palos y al mismo tiempo la inocencia que da el analfabetismo más absoluto-, el cultivado universitario frente al ignorante pistolero que no sabe razonar sino es con un revolver en la mano. Porque a Sollima lo que le interesa es el trasfondo social, la reflexión humanista y la moraleja pseudopolítica, esa es la base central de su cine,  el concepto sobre el que se fundamenta su obra dentro del western europeo y la nota discordante con la que marca distancias con el italowestern aventurero al uso. No podía ser de otro modo, siendo su autor un activista de la resistencia antifascista durante el régimen de Mussolini y dada su marcada ideología de izquierdas. A pesar de esto cabe tener en cuenta que aunque el cine de Sollima tiene como ya digo cierto trasfondo político, este está enfocado desde una perspectiva un poco simplista en la que prima el sentido del espectáculo cinematográfico, pues en ningún caso pretende ser una reflexión política que sólo utiliza el oeste como un mero contexto argumental, como sí podrían serlo más acertadamente en este aspecto “Yo soy la revolución” (Damiano Damiani, 1966) o “Agáchate Maldito” (Sergio Leone, 1971), las cuales tratan el tema de la revolución mexicana pero desde perspectivas muy diferentes.

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“El Halcón y la Presa” (1966) cuenta la historia del reputado bounty killer Johnnatan Corbett, que sale a la caza de un vagabundo mexicano al que llaman “Cuchillo” Sánchez (Tomas Milian), acusado de violar y asesinar a una adolescente. Corbett, un hombre de una rectitud moral intachable, famoso en Texas por haber eliminado a una gran cantidad de criminales (negándose siempre a recibir el dinero de la recompensa) plantea presentarse a las elecciones a senador. El empresario Brokston, aprovechando la fama de la que goza, ve en esta incipiente carrera política la posibilidad de llevar a buen puerto un negocio con la construcción de un ferrocarril que vaya desde Estados Unidos hasta México pasando por Texas, pero para el cual necesita el apoyo del Senado. A cambio, Brokston se compromete a financiar su campaña política. Corbett acepta, pero dejando claro que a él sólo le interesa el progreso que traerá consigo el tren. La implicación de Corbett en la búsqueda del mexicano por tanto no es casual, sino que está favorecida por la presión pública a la que le somete el empresario, que ve en su captura una hábil maniobra publicitaria de cara a las futuras elecciones. Así da comienzo una sucesión de encuentros y desencuentros entre los protagonistas en este juego del gato y el ratón, esta caza del halcón a la presa (como reza el acertado título en español de la película), que se convierte en este caso en la lucha del poderoso -el capitalismo más salvaje encarnado en Brokston- contra el oprimido -el proletariado, que es Cuchillo-, utilizando para ello sin piedad a las fuerzas de la ley y el orden -Corbett-.

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De este modo, podemos afirmar que este western fronterizo es ante todo una crítica al capitalismo desbocado y al colonialismo imperialista de los Estados Unidos. A medida que avanza la película veremos cómo la ambición y los esfuerzos del señor Brokston por dar caza al mexicano y rematar su estrategia política se vuelven cada vez más despiadados, llegando a afirmar en una ocasión “Usted me pertenece, Corbett” y mostrando un infinito desprecio hacia el presunto culpable, al que considera seriamente un escollo que puede dar al traste con sus planes y a quien llama cariñosamente “mugriento mexicano”. Por su parte Cuchillo, una pieza más del lumpemproletariado que utiliza la picaresca para sobrevivir cual Lazarillo de Tormes, siempre “acorralado como una liebre por los perros” (así es como lo describe el propio actor), en los sucesivos encuentros y desencuentros con Corbett irá haciendo que este tome conciencia de clases, al mismo tiempo que el cazarrecompensas irá descubriendo poco a poco la verdad detrás del caso y los intereses de quien mueve los hilos. En la obra además tienen cabida el desencanto por la revolución y una crítica hacia el racismo y los prejuicios sociales. Hay un par de escenas que reflejan bastante bien estas ideas:

 (Cuchillo) – Conozco una ley…la que dice que el mundo se divide en dos partes: los que huyen y los que persiguen. En mi país existía esa ley. Luego vino la revolución y con ella un tal Juárez. Y su ley decía, que por fin nosotros, los que huíamos podíamos detenernos y descansar un poco, sin miedo. Pero luego, cambió todo otra vez…y volvimos a estar como al principio.

(Corbett) – Te atraparé y te mataré como a una bestia rabiosa.
(Cuchillo) – ¿Quién es la peor bestia de los dos? ¿Que escapo? ¡Claro que escapo! Me detuve una vez a dar explicaciones…y me apalearon como si fuese un perro. ¿Y, tú, por qué me persigues? Porque te dijeron que soy culpable. Y por eso mismo te lanzaste a darme caza. ¡Tú eres como una bestia! ¿Te paraste a pensar si era verdad o no? (…) Si supieras lo que significa huir, comprenderías que es mucho más difícil que perseguir.

Centrándonos en la película en sí y aun a riesgo de sonar tópico no puedo dejar de comentar la belleza plástica de las imágenes de “El Halcón y la Presa”. La iluminación y el colorido de la fotografía, la elegante forma de mover la cámara y el encuadre de los planos, la composición del paisaje así como la planificación de las escenas se traducen en secuencias memorables que conforman uno de los mejores Spaghetti Westerns de la historia –un breve inciso: recomiendo a todo el mundo que opte por verla que busque una edición en condiciones para poder disfrutar de ella en todo su esplendor porque la calidad de la edición que existe en español deja bastante que desear-. En cuanto al apartado interpretativo, aunque el beneplácito y la simpatía del público se la ganó el cubano Tomas Milian en su papel de Cuchillo (llegando a ver una secuela –“Corre Cuchillo, Corre” (Sergio Sollima, 1968)– inferior a la que estamos tratando pero igualmente muy destacable dentro del conjunto del género y muy divertida en rasgos generales), para un servidor la película es sin ninguna duda de Lee Van Cleef. Su sola presencia dota de fuerza a la película. La expresividad de su rostro y su carisma innato se comen la pantalla literalmente en cada escena, siendo esta después de “La muerte tenía un precio” la película en la que mejor fotografiado está con diferencia. La música, de las más destacadas de El Maestro en estos terrenos –y que más de uno habréis oído en el “Malditos Bastardos” de Tarantino- siguiendo el esquema general del eurowestern, conforma ese tercer protagonista principal que junto al paisaje de Almería dotan con gran acierto de autenticidad y pulso propio al género. El único “pero” destacable de esta, por lo demás, sobresaliente obra viene de la mano del guión de Sergio Donati –habitual guionista de Leone- que parte de un argumento de Franco Solinas –guionista político autor de “La batalla de Argel” (Gillo Pontecorvo, 1966), “Salvatore Giuliano” (Francesco Rosi, 1962) o “Estado de sitio” (Costa-Gavras, 1972) entre otras- pues, aunque plantea buenos escenarios, diálogos y tramas y tiene un ritmo ágil que dota la historia del brío necesario, permitiéndose incluso cierto guiño al final de “La muerte tenía un Precio”, con duelo a dos bandas y árbitro intermediario, cuenta con alguna que otra situación de relleno y un personaje del todo innecesario, los cuales no aportan nada a la película, siendo los más llamativos la escena bufa del toro y el Baron von Schulenberg y todo lo relativo al mismo (-SPOILER– incluido el segundo duelo, que está metido con calzador para el lucimiento de Van Cleef –FIN SPOILER-), cuya presencia no puede justificarse sino para diferenciar a Corbett del arquetipo de asesino sanguinario y frio, remarcando en exceso la rectitud del personaje, subrayando innecesariamente que no mata por gusto sino porque cree que es lo correcto y que para él las armas no son un juego sino algo que usa sólo cuando es absolutamente necesario.

En resumidas cuentas, y para no aburrir más al personal: una obra imprescindible para amantes del Spaghetti e igualmente disfrutable para paladares que sólo degusten el oeste made in Hollywood.

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  • http://gravatar.com/harrypowell Jordi Vilàs

    Sollima,qué grande, seguramente el más digno sucesor de Leone, para aquellos amantes de la “eterna sucesión”(el nuevo Scorsese,el nuevo Ford, el nuevo Tupadre….). ¿Se nota que estas cosas me joroban? vale, eso pretendía. Pero en este caso tengo que ser sincero y admitir que si alguien se merece el honor de ser llamado el sucesor de Leone(menuda responsabilidad) ese es el bueno de Sollima. Dicho ésto voy a leer el post.

    • Carlos Canchado

      Y bien maese Jordi? 🙂

  • maltese

    Excelente texto, Carlos!! Un placer leerte y coincidir con tu apreciación sobre este Top10 del género!! Un saludo….

    • Carlos Canchado

      Gracias Maltese, se hace lo que se puede! Una pena que ya no tengamos “Dispara gringo” para debatir estos temas!

      Encantado de que me leas 🙂

  • https://plus.google.com/102865424336534655621 Omar Chader

    tremenda revision carlos!!.Asi da gusto leer sobre el genero..y mas si es sobre una de mis peliculas preferidas..

  • http://gravatar.com/soygonzalo GUNZALOBILL

    No sé si pondría a Sollima o a Corbucci antes en ese podio del spaghetti junto a Leone. Estupenda película.

    • Jordi Vilàs

      Está reñido, pero Corbucci es algo chapucerillo y previsible, a Sollima no se le ve tanto el plumero(no abusa tanto de los zooms, ni de los primeros planos eternos). Aunque ambos me molan.

      • http://gravatar.com/soygonzalo GUNZALOBILL

        ‘Salario para matar’ me parece un peliculón a la altura prácticamente de la trilogía del dólar. Creo que es la película que más se acerca a la calidad de Leone (sin contar a Eastwood que aprendió un mucho de Leone, otro mucho de Don Siegel, y quién sabe qué más y se marcó unos westerns directamente legendarios). Y pocos spaghetti, o westerns en general, he visto más raros, imprevisibles y fascinantes que ‘El gran silencio’. ‘Django’ es brutal visualmente, aunque es cierto que tiene un montaje chapucerillo (difícil saber que parte de culpa tiene Corbucci en ello). Y luego tiene ‘Joe, el implacable’, que sin tener ni pies ni cabeza es un spaghetti que no hay que perderse. Yo le pongo el segundo.

      • Carlos Canchado

        Estoy de acuerdo con Jordi, Corbucci es a veces bastante ramplón (se salvan sobre todo en este sentido “Salario para matar”, “El Gran Silencio” y “Los Compañeros”, sus producciones más logradas técnicamente hablando), tiene buenas ideas, pero en más de una ocasión se vienen abajo por algunas deficiencias de guión acompañadas de un montaje chapucero (se que esto no depende del todo del director, pero es algo que está ahí) y una menor digamos “elegancia” a la hora de dirigir: “Django”, “El especialista”, “Joe, el implacable” (que a mi personalmente me parece que está sobrevaloradísima), “Johnny Oro”, la propia “Los Compañeros”, que aunque técnicamente hablando está bien y se nota el presupuesto, creo que es un paso atrás teniendo en cuenta que se trata de una especie de remake de “Salario para matar” que no añade nada a lo rodado dos años antes por el director. Eso sí, la importancia de Corbucci como ya dije en las anteriores entregas es capital e innegable.

        Respecto a lo de “Salario para matar”, a mi también me parece una gran película, pero creo que se acercan más a la calidad de Leone esta que comento, “El día de la ira” de Valerii (aunque el guión hacia el tramo final lastra una película visualmente soberbia) y, sobre todo “De hombre a hombre” de Guilio Petroni.

        Gracias por comentar.

      • http://gravatar.com/soygonzalo GUNZALOBILL

        Yo me quedo con ‘Salario para matar’ como película mucho más redonda y “grande” al estilo que marcó Leone. Le falta Lee Van Cleef, claro, que siempre supone muchos puntos extras en cualquier película. ‘De hombre a hombre’ es otra cojonuda, pero ese abuso de los flash backs ‘rojos’ me sacó un poco de quicio ( prefiero la versión 2.0 de Tarantino ja,ja). Pero sólo es cuestión de gustos claro. En cuanto a las sobrevaloraciones, no lo creo o nunca lo he percibido, más bien he notado lo contrario. A mí me parece una película divertida y atractiva sin ser una obra capital del spaghetti, como sí me parecen las otras tres.

        Un saludo.

  • Hugo RoJo

    Ains, pero que bonico que escribis… Me la apunto, tiene pintaza.

  • Eduard Sans

    Tu especial palidece al lado de mi sección, bravo tio! gran crítica, me la apunto, porque yo de spaghettis voy más bien escaso. Sigue así.

  • Perra de Satán

    Leyendo tu artículo casi me han entrado ganas de verla… pero… tampoco nos volvamos locos.

    • Carlos Canchado

      No caerá esa breva eh?jajajaja

  • http://@ZarcoJL Jose Luis Zarco

    Escribes genial Carlos. Yo no soy muy de westerns pero gracias a ti ya tengo apuntado varios para ver, ojalá les pille el gusto.

    • Carlos Canchado

      Jajajaja!ya será menos Jose Luis!la verdad que estuve un tiempo bloqueado a la hora de escribir esta entrada porque no sabía que decir y sobre todo no creía que lo que iba a decir podía resultar interesante, así que me alegra saber que las cuatro tonterías que escribo sirven para motivar a la gente 🙂

      Por cierto, a la hora de ponerme a escribir estuve viendo las últimas criticas tuyas, de Jordi y de Miguel y de repente me sentí muy presionado jajaja!y no lo digo por cumplir, el nivel esta muy alto, señores!! 😀

  • Esteban Andrés Brito Ahumada

    Una de mis películas favoritas.