Especial Álex de la Iglesia: ‘Balada triste de trompeta’ – Orgullosamente inclasificable

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Cuenta Antonio de la Torre (al que, por cierto, se le podrían dedicar varios libros sobre su grandeza como actor) que cuando ‘Balada triste de trompeta’ se proyectó en la “Mostra” de Venecia, uno de los críticos catalogó a la película exactamente tal y como lo indico en el título de este artículo: “Orgullosamente inclasificable”. Y me parece importante traerlo a colación. Ya que creo que, aparte de definir esta obra a la perfección, creo que también puede utilizarse para referirse a la filmografía del director vasco. De la Iglesia nos ha acostumbrado desde el inicio de su carrera a un estilo esperpéntico, que se nutre de lo excesivo y de su innegable vis cómica. Esto hace que los espectadores acudan a ver la última película de De la Iglesia con expectación y nerviosismo, incapaces de vaticinar lo que van a ver. ‘Balada triste de trompeta’ es un ejemplo más, y quizás el más claro, de todo a lo que nos tiene acostumbrado don Álex.

Escribir sobre esta película supone un reto para mí. Mi admiración al cine de este autor, que se ha ganado a pulso un lugar en la historia del cine de nuestro país y de Europa, que se posiciona en contrapunto a mi falta de conocimientos en lo que a realización cinematográfica se refiere. Me enfrento pues a esta película como mero espectador, y con los buenos ratos pasados con anteriores obras del director vasco y mi, por otro lado cuestionable, sentido crítico como únicas armas con las que defenderme.

Balada Triste de Trompeta dirigida por Alex de la Iglesia

Quizás para entender mejor ‘Balada triste de trompeta’ debamos pensar en el origen de todo esto. Cuenta De la Iglesia que desde hace mucho tiempo tuvo en la cabeza la imagen de un payaso con una metralleta. Y partiendo de esa imagen y de otras “instantáneas mentales”, en poco tiempo, fue capaz de hilar una sinopsis con la que sorprendió a Carlos Areces en el rodaje de ‘Plutón Berbenero’.

El guión, que sería el primero sin la colaboración de Jorge Guerricaechevarría, estuvo nominado a Mejor Guión Original en los Premio Goya de aquel año, y perdió a favor de una auténtica proeza como fue ‘Enterrado’, en un año en el que el nivel era increíble. Tan sólo viendo los créditos iniciales de ‘Balada triste de trompeta’ (una obra de arte por sí misma) uno ve las influencias del director para la película: lo primero es el contexto histórico, una España sumida en la miseria, en una de sus épocas más tristes y desesperadas. Los monstruos clásicos nos cuentan que la obra tratará sobre la creación de uno de estas míticas criaturas, y que no es más que el fruto de lo que pasa alrededor suya. En la película también nos encontraremos el erotismo de las películas de terror de los 70; al igual que vaticinamos la importante presencia del sentido del humor tan peculiar del director y que hemos visto en obras anteriores.

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Toda buena historia se nutre de grandes personajes. Incluso cualquier posible fallo de argumento, o de “lógica interna” puede taparse si la presencia de aquellos que ves en pantalla te llenan lo suficiente. En esta película nos encontramos con unos personajes muy potentes, secundados por actores de la talla, por ejemplo, de un auténtico monstruo de la interpretación como es de la Torre.

La elección de Carlos Areces es muy peculiar. Interpreta al Payaso Triste, que tal y cómo nos cuentan en la película, es el que le ríe las gracias al otro, el que soporta las bromas, el que no tiene gracia. Y que en esta historia en particular se ve sumergido en una historia de venganza particular. Todos sabemos que Areces es muy bueno dando a sus personajes ese aire patético, pero en esta película se supera, y cualquier mirada, risa, nos lleva irremediablemente a la vergüenza ajena y a la lástima, que es precisamente su objetivo. El Payaso Triste es una bomba punto de estallar. Su historia, desgraciada como él, lo hace estar al borde de la locura. Los factores determinantes para que esa bomba estalle son el “villano” de la función, y la chica. A pesar del desarrollo del personaje de Areces, vamos a considerarle como el protagonista, porque es de los que más empatía nos pide a lo largo de la película.

El payaso Tonto es un personaje tan espectacular y llamativo como contradictorio. Se trata de un hombre con graves problemas de autoestima y violento por naturaleza, que sin embargo encuentra en los niños una vía de escape, y con los que resulta ser hasta tierno. Un personaje de una bipolaridad palpable que De la torre borda desde el minuto uno, regalándonos escenas tan espectaculares como la de la cena en la gasolinera.

Balada Triste de Trompeta dirigida por Alex de la Iglesia

La chica de la Tela, a mi parecer la menos interesante de este triunvirato, es el detonante final del monstruo que el Payaso Triste lleva dentro. De gran belleza, se debate entre el atractivo animal que le despierta el Payaso Tonto, y la ternura y dulzura del Payaso Triste. Un triángulo amoroso que acabará en una explosión de sangre y dolor, de la que me declaro fan incondicional.

Por no hablar del coro de personajes secundarios. A cada cuál más hilarante. Y todos ellos gozan de su momento en la pantalla. Tan acostumbrados que nos tiene el director a esta faceta en su cine, no apreciamos como es debido la importancia que tiene el apoyo de estos personajes para la trama principal.

Desgraciadamente, para muchos de los espectadores, la película se trata, simplemente, de un admirable despliegue de efectos especiales (estos si se llevaron el Goya) en un espectáculo vacío y errante. No podría estar más en desacuerdo. 

Si se diferencian claramente dos partes. En la primera vemos el origen del personaje principal y los motivos que le llevan a convertirse en esa máquina incómoda de destrucción. Esa primera “mitad”, a mi parecer, fluye perfectamente, y resulta divertida y entretenida, llena de momentos para la posteridad. Todo con la ayuda de Santiago Segura y Fernando Guillén Cuervo. A partir del momento ‘Darth Vader’, muy particular por cierto, del personaje Carlos Areces, si parece que los personajes vayan dando tumbos hasta el apoteósico clímax “made in De la Iglesia”. A pesar de que la película “baile”, no se desmorona, y el límite es la imaginación y la mala leche del director, regalándonos una historia alternativa de la dictadura en España muy divertida. Su particular ‘Malditos bastardos’, llena de violencia y de alguna que otra “fantasía histórica” (Franco y la caza de perdices).

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Quien no arriesga no gana, y lo único palpable aquí son, precisamente, los riesgos que toma el director. Para algunos fracasa estrepitosamente, para mí, sin embargo, lo ensalzan aún más. ‘Balada triste de trompeta’ llenará a aquellos espectadores que tengan un sentido del humor muy negro, mientras que escandalizará a los espectadores más comedidos. No sé si entro dentro de esta primera categoría, pero para mí esta película constituye una montaña rusa de emociones, llena de “picos” memorables y que conforman una de mis obras preferidas del autor bilbaíno.

Tengo entre la filmografía de Álex de la Iglesia otra película que el gran público considera menor, como una de mis favoritas, pero no es el momento de hablar de ella. Aún…

@jorgecapot3

  • loula2

    Tiene uno de los arranques más espectaculares, fuertes y potentes que he visto. Esas imágenes te clavan en la butaca, te sacuden. Y en mi caso, que siempre me han dado repelús los payasos, resultan terrorificamente inolvidables. Y a partir de ahí, cuando ya te has subido a esa montaña rusa a toda uva que es esta película, vas encajando las sacudidas de esas explosiones de violencia y genialidad de los protagonistas, dos actores en unos personajes que les van como un guante, esperando la explosión final.
    Y aquí es donde pincha la película, en ese final que resulta demasiado caótico, donde al director se le va la mano, creo yo, en un alarde que no hace justicia al resto de la película….

    • http://cinefagosmuertos.com/ Jorge Capote

      Puede ser. En mi caso tan solo recuerdo disfrutar cada momento de esta bizarrada. No sé, me encanta.

  • http://meitnerio.blogspot.com meitnerio

    Yo salí con la sensación de no saber si había visto una buena película o una tomadura de pelo. Que estaba bien hecho y desbordaba estilo estaba muy claro, pero a partir de allí…
    Anyway, una peli que pocos podían hacer, un órdago a la grande casi continuo.

    • http://cinefagosmuertos.com/ Jorge Capote

      Exacto, un órdago. Si te la quieres comer, la aceptas. Si no, la rechazas.

  • Rafa Almena

    Esta película fue la que hizo fijarme en Álex de la Iglesia y por la que le tuve como un director en cuenta (siento el retraso). Había visto ya películas suyas, pero ese trailer, con esos payasos, esa acción desenfrenada, esa brutalidad… Lo mejor de todo es que no engañaba y que la película te ofrecía eso y mucho más.

    Y también demostró que escribiendo en solitario, Álex no lo hace nada mal.

    • http://cinefagosmuertos.com/ Jorge Capote

      A mí su última época me gusta mucho. No lo sé, he disfrutado con sus idas de pinza.

  • Gunzalobill

    Tanto frenesí con esa fotografía gris digital y tanta postproducción me dejó hasta mal cuerpo. Algún día intentaré verla por segunda vez.

    • http://cinefagosmuertos.com/ Jorge Capote

      Mírate el video de posproducción que está rulando por internet y me cuentas. A mi parecer le sienta muy bien ese tono gris.