Recomendaciones de la estantería del fondo: ‘Picnic en Hanging Rock’ y ‘Tres mujeres’

Los años 70 nos dieron grandes obras, eso es indiscutible, pero si buceamos hondamente, podemos tener la grandiosa suerte de descubrir joy(it)as de un valor cinematográfico brutal. Y eso es lo que en esta ocasión os traigo. Dos obras verdaderamente controvertidas en su época, y que actualmente consiguen estar a la cabeza de ese cine que tanto apoya y defiende la importancia de la imagen de la mujer en nuestra sociedad. Porque en estos dos ejemplos lo esencial es eso, el hecho de desentrañar la psique femenina de una manera tan desasosegada e inquieta y sin caer en repetitivos arquetipos, que en numerosas ocasiones terminan haciendo bastante flaco favor a las mujeres.

PICNIC EN HANGING ROCK (PETER WEIR, 1975)

Sinopsis: El día de San Valentín de 1900, las estudiantes de la escuela Appleyard van de excursión a Hanging Rock, una región australiana montañosa. A lo largo del día se producen una serie de fenómenos sobrenaturales: el tiempo se detiene, estudiantes y maestras pierden el conocimiento y tres chicas y una profesora desaparecen. Fuente: Filmaffinity.

Lo mejor: La película surge a raíz de la novela escrita por Joan Lindsay, en 1967. La escritora supo sacarle el máximo provecho, describiéndola como una experiencia propia que tuvo ella misma en sus años de juventud. A su vez, consiguió sembrar la duda entre sus lectores al afirmar que no sabía si los hechos que transcurrían en la novela ocurrieron o no verdaderamente. De hecho, aún hoy día sigue siendo un misterio. El director Peter Weir, se hizo cargo de su adaptación en 1975, sabiendo captar a la perfección lo que la escritora transmitía en su obra. El relato lo adapta como si de algo tenebroso y horripilante se tratara, que a priori lo parece, pero la única lectura que finalmente se saca es que es un hermoso canto a la madurez de la mujer, diseccionando a la perfección ese gran paso de niña a mujer con una pericia asombrosa. La fotografía y banda sonora son otros de los reclamos para adorarla más. Ganadora del BAFTA por su fotografía, Russell Boyd nos regala una calidez digna del paisaje romántico que poco tiene que ver con el tono oscuro de la película, mientras que su banda sonora, a cargo de Bruce Smeaton, gana enteros con una melodía subyugante a base de notas realizadas con flautas de pan y que consigue atrapar sin concesiones. La directora Sofia Coppola bebió mucho de ella a la hora de realizar Las vírgenes suicidas” (1999).

Lo peor: Ciertamente es una película que en sus casi dos horas de metraje, la sensación que da de no estar pasando absolutamente nada es obvia, pero más allá de su excesiva lentitud, la película manipula al espectador para conseguir un efecto totalmente contrario y muy estimulante.

TRES MUJERES (ROBERT ALTMAN, 1977)

Sinopsis: Pinky Rose (Sissy Spacek), una joven e ingenua enfermera oriunda del Sur, llega a una polvorienta población de California para trabajar en una residencia de ancianos. Una vez allí, toma enseguida como modelo a Millie Lammoreaux (Shelley Duvall), una joven sofisticada adicta a las revistas de moda. Millie busca una compañera de piso, y Pinky se va a vivir con ella. Fuente: Filmaffinity.

Lo mejor: Partiendo de una idea original del propio Robert Altman, fue un argumento que se le ocurrió en uno de sus sueños en el que veía con total nitidez a Shelley DuvallSissy Spacek actuando juntas. La película se terminó por materializar con las dos actrices como protagonistas. Seleccionada para participar en el Festival de Cannes de 1977, consigue el premio a Mejor Actriz para Shelley Duvall y reafirma a su director como uno de sus directores contemporáneos más transgresores e innovadores. De hecho, no me equivoco si digo que es la obra más “bonita” dentro de su extensa carrera. La película es una clara referencia a Persona” (Ingmar Bergman, 1966), en donde se tocan muchos temas que abarcan una gran naturaleza psicoanalítica y en la que prima, por encima de todo, la identidad de la mujer. El director David Lynch la tiene entre sus favoritas, y de hecho es más que notable que en esta película hay muchos elementos que terminarán por configurar su carrera unos años más tarde.

Lo peor: Si algo habría que achacarle, sería esa ingenuidad con la que impregna a sus personajes. En ciertos momentos, parece que estés asistiendo a un patio de colegio en el que observas acciones y reacciones bastante surrealistas, pero es ahí donde reside su mayor logro, porque al fin y al cabo, esta película es eso: un sueño dentro de un sueño de otro sueño y otro, y otro…