Recomendaciones de La estantería del fondo: ‘Jane Eyre’ (1943) y ‘Premature Burial’ (1962)

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De amor y de muerte. De estos dos hechos inherentes a la existencia humana tratan mis recomendaciones de hoy. Complementarios y no antagónicos -como a primera vista parecieran ser-. Y, reflexionando si además de hermanarse como expresión del perpetuo ciclo vital existía otro aspecto que relacionara las obras que aquí presentaré, he encontrado que, además de los tonos pasionales de cada historia, y de ser versiones de clásico literarios, existe un paisaje común. Me refiero a ese paisaje gótico que admiro tanto. A esa intensa niebla que cubre a seres atormentados entre sus legítimos anhelos de felicidad y los oscuros designios de un cruel destino.

Primero, ‘Jane Eyre’ (Robert Stevenson, 1943), el amor. También llamada ‘Alma rebelde’. Es lamentable que una obra maestra se ubique en la estantería del fondo por olvido o desconocimiento, como aquí sucede. Pero para eso estamos, para brindarle mayor visibilidad a uno de los mejores dramas románticos que puedan existir.

Robert Stevenson ha realizado la mejor versión en cine que podemos encontrar de la novela de Charlotte Brontë‘Jane Eyre’. Una niña huérfana de diez años, Jane,  sufre lo indecible en manos de una cruel tía, Mrs Reed. Hasta que, inesperadamente, recibe la ‘oferta’ de emigrar hacia la  escuela del reverendo Brocklehurst, quien le ha anunciado que será el mejor lugar para la salvación de su ‘alma pecadora’. Así, con tal de huir de las vejaciones familiares, acepta este camino de buena gana. Pero no cae en la cuenta que ha salido del fuego para caer en ardientes brasas. Su vida de malos tratos no cesa. Lo que ha asentado en ella el profundo deseo de encontrar a una persona en el mundo que la pueda amar. Sentimiento que persistirá hasta la adultez, cuando se encontrará con otro ser tan solitario como ella.

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Para esta triste historia victoriana, el director ha contado con el valioso concurso de Orson Welles, no sólo a nivel actoral sino que en la adaptación misma. En su estética expresionista muchos verán su sello. El claroscuro de la fotografía resalta, en gran manera, el tono dramático de la narración. No pareciera existir más que el padecimiento en los rostros de los personajes.  Todo lo demás no será más que parte del decorado que se pierde entre las sombras.

Lo mejor: La solidez de beber de una gran obra literaria. Un historia potente al narrar las penurias de Jane en su infancia de abusos y carencias  -la etapa en la escuela cuenta con escenas memorables-. También se evidencia la base en la construcción sicológica de los personajes. Existe una gran densidad de alma. Para esto colaboran las soberbias interpretaciones de Orson Welles y Joan Fontaine. Para nosotros, los espectadores, un privilegio el ser partícipes del nacimiento del amor que asoma en sus palabras y en toda su gestualidad. En los detalles más sutiles, y sobre todo, en las miradas. Él avasallador, ella contenida. Él en control de la situación, ella vulnerable. Hasta que, repentinamente, todo cambia. Además, destacar a Elizabeth Taylor de once años que ni siquiera figura en los créditos y tiene un papel significativo como amiga de Jane. Quien es interpretada por la niña Peggy Ann Garner, la que sorprende con una actuación de mucho carácter. De las grandes actuaciones infantiles que nos ha dado el cine. Conmovedora.

Lo peor: Muy influída por la obra literaria experimenté algo de desconcierto en el tramo final. Me refiero a que los hechos se precipitan de tal forma que no se alcanza a desarrollar plenamente la añoranza de Jane por Rochester. Además, esta versión omite que la protagonista también fue pretendida por un misionero que incluso le propone matrimonio- lo que brindaba mayor suspenso al desenlace-. Y, ya en lo anecdótico, cuando esperaba ver a un Rochester deformado, aparece Welles con barba como gran cambio facial – mi perplejidad fue aún mayor al advertir que con esto, contrario a lo que se pretendía, resultó bastante favorecido.

Segundo, Premature Burial’ (Roger Corman, 1962), la muerte. O la obsesión por ella. De hecho en español fue conocida como ‘La obsesión’. Esta película se encuentra en la estantería del fondo pertenecer al cuestionado cine B. Mi apreciación es que sería B en su época porque cuando veo a lo que actualmente se llama B, que debiera ser ‘menos z’, dan ganas de llorar por la injusticia para ver esta y otras obras similares en el mismo saco que películas de bajísima estofa. Por favor, aquí hay cine, respeto.

Originalmente, el prolífico Roger Corman iba a disponer de los talentos del brillante guionista Richard Matheson y del mítico actor Vincent Price, con quienes había trabajado anteriormente en las exitosas ‘House of Usher’ (1960) y ‘Pit and Pendulum’ (1961), como parte de un ciclo dedicado a Allan Poe. Sin embargo, este plan no fue posible debido a un conflicto con American International Pictures. Y las sustituciones no pudieron ser más acertadas: el guionista Charles Beaumont y el actor Ray Milland. Quienes aportan de tal forma que,  por lo menos, para los que  valoramos esta obra, nos hace alejarnos de fantasías del estilo que hubiera pasado si

La historia. Guy Carrell, interpretado por Milland, vive atormentado con la posibilidad de sufrir catalepsia -aquella condición médica en donde las personas muestran signos de haber muerto, quedando expuestas a la tragedia de ser sepultadas estando aún con vida-. El fundamento de tales temores en nuestro personaje viene de saber que en su familia son comunes las muertes horribles y violentas. Y lo más terrible: está convencido de que su propio padre sufrió catalepsia. Afirma haber escuchado los gritos provenir desde la cripta y que, como era un niño en ese entonces, nadie consideró seriamente sus súplicas para rescatar a su progenitor del encierro. Esto, en conjunto con haber presenciado recientemente la exhumación de un hombre víctima de la misma patología, gatilla en Carrell la obsesión por tratar de evitar la misma situación para él. De esta manera, trabaja en la construcción de su muy particular mausoleo – en donde ha dispuesto distintas formas de escape una vez que se recupere del cataléptico ataque, que da por seguro-. No obstante, su mujer manifiesta una férrea oposición a sus macabras ideas.

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Lo mejor: Por supuesto, Ray Milland, carismático y, como siempre, entregado a su papel. Su desempeño alcanza un punto altísimo en la escena en donde prueba el diseño del mausoleo y, ¡oh, sorpresa!, gran ‘momento de cine’. Aquí, magistral es el acompañamiento de la banda sonora. Y un recurso interesante en la narración es que cada vez que el personaje de Milland yace en cama adopta una postura rígida, muy poco natural. La dirección de cámara lo realza aún más, brindándonos la impresión de encontrarnos ante una persona fallecida. Muy sugestivo.

Por otro lado, la lograda dirección artística de Daniel Haller: ese cementerio no se olvida, entre el bosque y la niebla se configura una atmósfera espectral. Y en ese ambiente, el silbido del sepulturero que se aparecerá una y otra vez. También, los estimulantes diálogos que me generan las ganas de tomar apunte:

“Emily, ¿te puedes imaginar esa angustiosa presión sobre los pulmones?. El olor sofocante de la tierra mojada. El rígido abrazo del ataúd. La absoluta oscuridad rodeándote. El silencio…columbar, abrumador. Y, entonces, la terrible sensación de que algo gelatinoso y voraz te va llenando por dentro. Presientes el gusano conquistador .”

No uso sombrero, pero imaginariamente me lo quito ante tal parlamento -cómo se extrañan los buenos diálogos-. Y, bueno, es Poe la egregia fuente de inspiración –quien a buen árbol se arrima

Lo peor: Tal vez los fans de Poe que han visto antes ‘House of Usher’ y ‘Pit and Pendulum’ extrañen la presencia de única de Price y se sientan decepcionados. Como para mi no fue así, porque aquellas películas las vi un buen tiempo después, no tengo nada que cuestionar a  Milland como protagonista. Y otro aspecto susceptible de crítica es que Corman fue un director extremadamente práctico -si no, no se explica su abundante filmografía-. Como así lo demuestra el hecho que para esta obra se recicló bastante del decorado de producciones anteriores. Y este es sólo un detalle -que aplaudo en todo caso- que es señal de lo más importante: esta película evoca fuertemente a las otras del ciclo de Poe,  no es sólo un nutrirse de objetos. Por tanto, es inevitable la sensación de que el director puede haber estado repitiendo un patrón –ahí está la complejidad de realizar un ciclo: así como deben existir factores unificadores, los diferenciadores son de relevancia puesto que evitan la predictibilidad por parte de los espectadores.

Finalmente, una reflexión a raíz de esta película. Quien nada sabe nada teme. En mi caso, vi esta película tempranamente en mi vida. Así, a una edad muy impresionable me enteré de la existencia de la catalepsia. Además, supe en ese mismo tiempo de un caso real de exhumación en mi ciudad en donde se encontraron signos de ese mal. No es difícil adivinar entonces que de niña ya manifestara que mi máximo terror no eran las arañas, que sí les temo, sino a ‘sufrir catalepsia’. Ahora, adulta, reconozco que la inquietud todavía está presente. Porque creo que es la peor experiencia que puede vivir un ser humano: ser sepultado vivo -afortunadamente, el ataúd no es la única opción y eso me ha aliviado bastante, viva la cremación- . Y me perdonarán quienes se incomoden con esto, pero a pesar que vivimos tiempos de una aparente apertura mental, eso no ocurre con la muerte. En una sociedad infantilizada que vive en la permanente búsqueda de lo placentero, la muerte se ha silenciado a niveles increíbles -basta comparar los cementerios tradicionales con los actuales, dispuestos para el mejor picnic -. Qué manera de negar lo que tarde o temprano será el fin de todos.

  • http://gravatar.com/harrypowell Jordi Vilàs

    Unas recomedaciones geniales, sobre todo ‘El entierro prematuro’, que me parece un gozada, de hecho la iba a recomendar yo en unos días pero no importa me queda otro as en la manga, de Corman también y de su gran “época Poe” 😉

    Lo dicho, unas recomendaciones geniales, ambas.

    • Andrea K.

      Gracias Jordi. Sí, me imaginé que podía ser de tu agrado ‘El entierro prematuro’. Este tipo de película es parte de tu ADN 🙂

      Cariños.

      • http://gravatar.com/harrypowell Jordi Vilàs

        Jajajjaja, sí, veo que ya empiezas a conocerme. Soy un verdadero fanático de Roger Corman, pero soy mucho más fan aún,si cabe, del maestro Poe. He crecido leyéndole, y de hecho gran parte de mi amor(tanto por la literatura como por el cine) se lo debo a genios como Poe, Lovecraft,Sheridan Le Fanu, Robert E. Howard, Tolkien, Henry James, Mary Shelley, Bram Stoker,Machen,Hawthore y un interminable etc.

        Un abrazo Andrea!! Y repito: Geniales recomendaciones!!

      • Andrea K.

        Sí, te tengo plenamente identificado 🙂 Suscribo también la admiración por esos grandes autores , en especial Poe. Y soy muy devota de los hermanos Grimm, en sus versiones originales. Un abrazo!! (y muchas gracias, nuevamente).

  • Jeeves

    Me apunto Jane Eyre, que no la he visto. Respecto a “Obsesión”, tiene todo para que me guste: Corman, Poe y, sobre todo, Ray Milland (es un actor que me encanta).

    • Andrea K.

      Qué bien, Jeeves. Si te gusta el cine clásico y una historia de amor de las buenas no te arrepentirás con esta versión de ‘Jane Eyre’. Además, es la oportunidad de ver a Welles en un registro no habitual en él. Y coincidimos en Corman, Poe y Milland. Saludos!!