Fragmentando imágenes – La carta: entre la luna y las rejas (II)

Este artículo es una continuación de “La carta: entre la luna y las rejas (I)”, por lo que me remito a este si el lector quiere recuperar algunos datos de la trama o de las directrices del análisis que se llevarán a cabo a continuación. Pero antes os dejo la secuencia completa.

En el primer plano vemos a un Howard reflexivo andando por la habitación mientras espera la llegada de Leslie. Es un plano de introducción a la escena, en el que se muestran los elementos que conforman el espacio: los dos ventanales, el ventilador, las mesas, los asientos, etc. Las ventanas son los dos objetos predominantes del plano, a partir de ellos se dispone el resto de elementos y nos indican la relevancia que va a tener a efectos narrativos y dramáticos. Howard, tanto por su posición en el plano como por su gesticulación, se sitúa en una posición complicada. La carta que su ayudante le ha entregado pone en entredicho la versión de Leslie, así como le crea un dilema en su rol como amigo.

En el siguiente plano, Howard saca la carta de su chaqueta y la vuelve a leer. El ángulo de la cámara ha cambiado, ahora la ventana le acecha, el ventilador sigue con su movimiento creando una atmósfera sofocante y su preocupación por el contenido de la carta aumenta. En ese momento Leslie abre la puerta. Él guarda la carta de manera apresurada y ella empieza a hablar del mismo modo. Empieza el careo.

Ambos se sitúan en los límites de las ventanas, incidiendo en el peligro que supone el conflicto interno de ambos, lo que deja un espacio amplio entre ellos. Hay distancia entre ellos, la mano de Howard invade el espacio vacío en señal de acercamiento. Sus miradas se cruzan y la charla es banal. Tras un leve acercamiento de Leslie, esta se sienta en la butaca, Howard se acerca la mesa y la escena queda de la siguiente manera.

El espacio vacío se reduce. Howard se acerca a ella, apaga su cigarrillo, mientras ella le habla de Robert y de lo mal que está llevando su arresto. Leslie está posicionada en una esquina, entre las sombras de la pared y la ventana, cada vez más arrinconada; mientras Howard sigue en los límites de la ventana. El dilema moral sobre qué pensar de la carta y la relación de sus amigos no se acalla. Dividiendo en cuatro partes el fotograma, la posición de superioridad de Howard queda patente, tiene poder sobre ella debido a la posesión de la carta. La vertical corta la mano de Howard, el cigarrillo se acaba y Howard tiene que empezar a preguntar para ayudar a sus amigos y conocer la verdad. Como vemos en el siguiente fotograma, Howard comienza a dudar de ella y se acerca aún más a Leslie.

Howard vuelve a tomar distancia, a reflexionar mientras pregunta por acontecimientos del pasado de Leslie y Howard. Y se produce una suerte de rima, Leslie lanza una mano al vacío agarrando un pañuelo, pero Howard sigue embelesado en sus pensamientos y en las respuestas de Leslie. No coge esa mano, al contrario, se sienta al lado de Leslie presionándola más.

Con un ligero reencuadre, ambos personajes se sitúan a la misma altura, sin embargo, Leslie queda enmarcada por las luces y sombras proyectadas de una forma sugestiva. Las miradas entre ellos son directas, Howard pasa al ataque y deja los juegos de lado. Pero Leslie intenta zafarse de las preguntas de su abogado, la cámara la acompaña levemente y se coloca en otro espacio limítrofe, ella intenta escapar pero las ventanas y sombras siguen constriñendo el espacio, sus movimientos, sus palabras, sus mentiras. El alejamiento no sirve de mucho cuando Howard saca, por fin, su gran baza. Leslie vuelve a apoyar su espalda contra la butaca, quedando enmarcada de nuevo entre las sombras. La carta se convierte en el foco de atención de ambos, dejando arriba el espacio de la mentira y abajo el espacio de la verdad.

De nuevo Leslie intenta escapar del apresamiento de Howard y de la carta. Se levanta, el espacio crece entre ambos, la cámara se aleja situando a Leslie entre las ventanas, el dilema de cómo seguir adelante, igual que el de Howard al inicio justo antes de que llegara Leslie. ¿Cuál es el siguiente paso?

La negación de que la carta se escribió el día del asesinato solo consigue que Howard se abalance de nuevo a ella, las mentiras solo le traerán más problemas a Leslie y, por lo tanto, ella vuelve a quedar encerrada entre las rejas de la ventana. Pero, también Howard queda encerrado. ¿Por qué? La tarea de Howard es que Leslie acepte sus términos, para que sea declarada inocente, cueste lo que cueste. Aunque ella le niegue dándole la espalda.

Leslie vuelve a sentarse para jurarle que no ha escrito la carta, el espacio entre ellos es mínimo, ella queda situada en la esquina, en un espacio vacío, un último reducto de su salvación. Y Wyler decide meter el primer corte de toda la secuencia. Un primer plano de Howard aislado, sobre un fondo plano. El primer corte supone también el primer contraplano de la secuencia, enfrentando a ambos personajes. Howard no confía en las palabras de su cliente pero no tiene otra opción que dejarla marchar si no necesita más ayuda.

La respuesta que obtenemos es la de Leslie encuadrada por delante del haz de luz triangular y descendente que le imposibilita su huida. Llama la atención de Howard, reconoce que escribió la carta y vuelve a la posición neutra, el espacio vacío entre las rejas.

Posteriormente, se dirige y aborda a Howard quedando los dos encuadrados en el marco a una distancia corta en un intento de esta de convencer al abogado. Este permanece impasible, quiere saber por qué Leslie le pidió a Hammond ir a su casa en ausencia de Robert. Esta inquisitoria cuestión supone el segundo corte de la secuencia, Leslie es retratada desde un plano casi frontal, en contraposición a Howard. Detrás de ella una cruz en sombras crea una sensación de desequilibrio, al mismo tiempo que imprime cierto simbolismo acorde con la condena espiritual que se está fraguando dentro de Leslie. Una nueva mentira que no salvará su conciencia, sino que seguirá en un descenso inmoral irreparable. Además, la cruz se forma por el vacío que dejan las luces proyectadas por las contraventanas, potenciando los significados de condena y castigo en la imagen. De ahí, la importancia del corte en la continuidad de la secuencia. Los dos cortes que se dan en ella imponen una revelación en la determinación de los personajes. En el primero, Howard se da por vencido, sabe que Leslie miente y solo dejándola puede sacar algo de verdad. La planicie de la imagen refleja la pureza de la conciencia de Howard. En el segundo (como respuesta), Leslie busca redimirse por su mentira previa, pero lo hace con otra mentira, por lo tanto, se hunde definitivamente rodeada de símbolos indicativos.

Tras el clímax de la secuencia, Howard saca la carta de nuevo, interponiéndola entre él y Leslie, conociendo la mentira, aceptando los términos de Leslie y atacándola. La respuesta de esta es alejarse de ella, negándose a leerla de nuevo. Pero Howard ya es implacable y vuelve a leer la carta, esta vez en voz alta, haciéndonos jurado de la secuencia, conocemos el contenido del escrito, por lo que la declaramos culpable y Wyler la sentencia a cárcel encuadrándola geométricamente en la contraventana.

Tras leer la carta, Howard prosigue  con su ataque, la vuelve a arrinconar, aunque Leslie parece ausente ya. Pero Wyler mantiene el conflicto de alejamiento-cercanía, de huida perpetua sin salida para Leslie, la cámara se aleja para reencuadrar a los dos desde su posición más lejana. La reconciliación de ambos se hace insalvable cuando la música de Steiner entra, la cámara focaliza sobre el rostro de Leslie para volver a un encuadre ya conocido, pero ahora finito, el triángulo de luces construyendo una prisión irreversible. Howard en off le expone el peligro que corre y no soporta más, por lo que cae inconsciente al suelo.

En conclusión, el juego de luces y posicionamiento de los actores y la cámara en la escena de Wyler permite que podamos ver sin palabras la relación entre los personajes, solo por su gesticulación entendemos los matices que hay en cada encuadre. Mientras que todos los signos que hay alrededor de los personajes nos dan pistas sobre cómo y en qué punto del relato se encuentran.