Escenas de cine – ‘Boyhood’: 12 años en 12 escenas (7)

 Año 7.- Well, you should

Escenas de cine – ‘Boyhood’ 12 años en 12 escenas-21

Llego a la mitad del metraje de “Boyhood” y noto cómo, poco a poco, Samantha va desapareciendo de la pantalla y empieza a ser sustituida por nuevos personajes, continuamente cambiantes y, definitivamente, con mucho menos interés. Si bien la primera mitad del filme no aborda más específicamente a ninguno de los dos hermanos, en esta segunda, la cámara se va a decantar del todo por el pequeño de la familia. Y, aunque echo de menos conocer más de cerca los derroteros por los que se mueve la vida de Samantha, estoy convencido de que la decisión tomada por Richard Linklater fue la correcta.

Sus padres y, sobre todo, Samantha han sido los inseparables compañeros de viaje de Mason hasta este momento. Las personalidades de ambos hermanos han sido moldeadas bajo el mismo techo, el conocimiento que tienen el uno del otro será único, si no insuperable, teniendo en mente que es en estos primeros años cuando se modela el grueso de lo que somos. Pero, una vez cimentadas sus raíces familiares, a Mason le ha llegado el momento de empezar a volar fuera del nido, de seguir completando y definiendo quién es con nuevos compañeros de viaje. Pese a que ciertos frentes serán ya inamovibles en Mason y no dejará de seguir siendo ese explorador que pretendía hacer puntas de flecha afilando piedras con un sacapuntas, gracias a estos nuevos personajes que se van incluyendo en su vida conseguirá ir decantándose por el camino que más le plazca o convenga.

En esta escena, en el lugar de Samantha se cuela Jill (Evie Thompson) quien, en un monólogo que me recuerda a la genial escena inicial de “Slacker” –les animo a que disfruten de la breve actuación de Richard Linklater–, consigue contextualizar el mundo académico de Mason. En un abrir y cerrar de ojos, conseguirá hablarnos de hemos, de amistades inestables, de los libros de Crepúsculo y de fiestas, para acabar llegando, casi sin querer, al tema que realmente quería tratar con nuestro joven protagonista –la velocidad con que se da la vuelta una vez lo ha hecho la delatará por completo–. Apenas unos segundos le bastan a la parlanchina compañera de Mason para darle a conocer que su amiga está enamorada de él, averiguar si éste tiene novia, convencerle de que vaya a una fiesta y lavarse las manos de todo el asunto. Tras esta magistral maniobra, Jill se retira y Mason sigue solo su camino. La inocencia que emana su impasible rostro me hace pensar que a Mason aún le queda mucho por conocer del mundo que se empieza a abrir delante de él. Suerte, colega.

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