Una de indies – Entrevista con Alba Messa, a propósito de “Summertime”

Entrevista con Alba Messa

«¡Que fuerte! ¡Esto es metacine total!»

Si, fuera del género documental, el cine dentro del cine tiene su cabida en la serie B, el realismo alcanzado por esta cinta es, seguramente, inalcanzable por cualquier otra del género. Un videoclip que sólo busca rellenar la hora y media de metraje que Noel (el director en la ficción) necesita, una pobre iluminación –o “de mierda”, en palabras de Vicky (Alba Messa)–, unos (muy disfrutables) estereotipos por personajes protagonistas… Todo en “Summertime” (Norberto Ramos del Val, 2012) rezuma verdad, una verdad que supongo frustra de vez en cuando a sus creadores, los “cuatro duros” que se invierten en su trabajo, de los cuales tres son del crowdfunding y el otro de su bolsillo. Esta realidad es la excusa perfecta para despertar el espíritu más crítico y el sentido de humor más afilado de sus víctimas, que alcanzan en “Summertime” la más constructiva y original de las catarsis.

P – La comedia no os abandona, pero vuestras quejas van dejando poso. ¿Qué hay de verdad y qué hay de comedia? Como ejercicio catártico, ¿funcionó?
R – Personalmente me sentí un poco terrorista haciendo esta película, es muy divertido poder decir grandes verdades actuando, que quizá no me atrevería a decir si no estuviese interpretando un papel. Pero todo es verdad y todo es comedia. La comedia es verdad, si los personajes sienten y piensan así, ¿quién soy yo para decir que mienten?

«¿Pero tú has visto este vestuario? ¿Quién se va a creer que estemos todo el día en bikini? Que tenemos frío, c…»

Sí, “Summertime” tiene sus defectos –es lo que tienen cuatro días de rodaje y un nulo presupuesto, supongo–; pero no traten de buscárselos, Vicky y Sonia (Ana Rujas), sus protagonistas, se encargan de sacarlos a la luz, uno tras otro, sin piedad, hasta lograr anular cualquier atisbo de sentido crítico en el espectador y convertirlos, de esta forma, en necesarios y, de algún modo, en grandes virtudes de un divertidísimo filme del que cualquier cinéfilo acabará por disfrutar.

P – Sueldo nulo, por supuesto…
R – Sueldo nulo en ese momento, sí, pero luego vendimos la peli a Canal+ y ganamos todos. Norberto es de esos directores que, aunque haga una película lowcost, reparte los beneficios si los hay y no se queda con todo, como desgraciadamente hacen otros tantos. ¡Es la película de todos los que la hicimos! No sólo de quién la dirigió. Como actriz fue un reto, y como persona también. Había que confiar, tirar para adelante aunque no tuviésemos ni idea de lo que estábamos haciendo y, por supuesto, teníamos que divertirnos; si no, ¡¿para qué?!

«- ¿Pero a ti como se te ha ocurrido algo así?
– No lo sé, tía, me vino a la mente, como un rayo, como una revelación, así de pronto, pum, me vino, ¿a que está guay para ser un estereotipo?»

La locura del guión, que ha de encontrar justificación para reflexionar sobre sí mismo, no es, ni mucho menos, original, pero no por ello deja de ser un entretenidísimo ejercicio donde perderse. “Summertime” no duda en señalar a sus fuentes, de entre las que “Origen”, de Christopher Nolan, y sus cuatro niveles de sueños destacan sobre el resto. Así, donde en el guión de los Nolan se colaban sueños cada vez más profundos, en el de Ricardo López Toledo y Pablo Vázquez se van solapando unas parapsicólogas contratadas por una revista para investigar los crímenes que han sucedido en esa casa que tenemos por escenario único, unas actrices en pleno rodaje, el making-of del mismo y un final a…pasionante.

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P – Lees por primera vez el guión y…
R – La verdad es que me habría embarcado en la película fuese casi lo que fuese. Quería volver a trabajar con Norberto, con quien me había estrenado en su anterior película (“El último fin de semana”) y quería hacer comedia. Norberto confiaba en mí y yo en él. El guión lo tuve que leer varias veces para entenderlo realmente –me hacía esquemas para no perderme con tanto metacine–, pero ya había dicho que sí a la película antes de recibir el guión, con eso te digo todo. Fui la primera actriz elegida y, en función de mí, se eligió a mi compañera. Yo estaba en los castings y Norberto probaba a las actrices conmigo, buscaba un tipo de feeling y relación concretos.

P – Cine dentro del cine… ¿Qué cambia cuando uno interpreta a un personaje cuya realidad está tan cercana a la suya propia?
R – En realidad, muy cercana no es. Yo no suelo ir en bikini y tacones por mi casa, la verdad. Hago películas siempre que me las ofrecen y molan, y me meto en los personajes lo más profundamente que puedo, y a veces me vuelvo un poco loca, eso sí. Pienso en realidades paralelas o, más bien, siento la vida como una especie de película que yo puedo observar, pero me veo más serena que mi personaje en “Summertime”. Así que no cambia nada en mi manera de trabajar como actriz, trabajo y me implico todo lo que me da. Eso hice.

«Ataca directamente a los centros neurológicos del terror (…) Yo creo que es una película que puede ser reconocida incluso sin verla, sólo sabiendo que Noel ha hecho la película la gente sabrá que se ha dado un paso en la historia del cine, es así».

P – ¿Podrías comentarnos cómo preparaste tu papel para “Summertime”?
R – Empecé a preparar el personaje y el guión tiempo antes de empezar a rodar, no sólo porque es lo normal, o por lo menos lo normal para mí, sino porque justo antes de empezar a rodar “Summertime” estaba terminando de rodar otro largometraje, “Tilda y Jean”, así que ya podía tener los cabos bien atados… Las escenas más complejas de texto –mi personaje tiene grandes monólogos– las tenía prácticamente estudiadas antes de empezar a rodar, mi guión estaba lleno de anotaciones, había analizado todas las secuencias, hicimos algún ensayo, fui lista y previsora. Asimismo, cada noche entre las jornadas de rodaje estudiaba, estudiaba y estudiaba. Y allí, rodando, era importante mantenerse concentrada y hacerlo lo mejor posible a la primera. El rodaje de “Summertime” me dio tablas, me dio rapidez para acceder a mis herramientas de actriz. Llama mucho la atención decir que rodamos en cuatro días, pero yo en series nacionales de televisión he hecho también como máximo dos tomas y nadie pone el grito en el cielo.

P – ¿Dónde la ves montada y cuáles fueron tu reacción y la del público? ¿Dónde ha quedado “Summertime” tres años después?
R – La vi directamente en su estreno en el Artistic Metropol. Recuerdo que yo estaba nerviosísima y que la gente aplaudió varias veces durante la proyección. Todo el mundo se reía. Yo no tenía muy claro si lo que veía estaba bien o mal, gran error el mío el de querer ponerle una etiqueta. Las reacciones fueron, sobre todo, positivas, aunque también apareció todo un fenómeno hater que, aunque no destacó en demasía, a mí me parece divertidísimo. En “Summertime” hay que entrar; si no entras porque estás con tu ojo de juez, es mejor que te pongas a ver un documental de cabras en los Pirineos. ¿Y dónde ha quedado tres años después? Pues tú mismo te puedes responder, me estás haciendo una entrevista sobre esa peli. Sigue muy presente, aunque yo he dejado de ser pelirroja.

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«Vicky, se van a cagar esos fantasmas».

Pese a la excelencia de sus “frases míticas, diálogos y acción” y al virtuosismo de Norberto Ramos del Val, Alba Messa y Ana Rujas acaban siendo las responsables últimas de conquistar la atención del espectador, desatando con la sintonía que su presencia desprende en pantalla la empatía total del público, incapaz de juzgar con malos ojos los movimientos de dos actrices –ficticias o reales– que tan bien parecen estar pasándoselo delante de ellos.

P – A tus espaldas llevas cortos, largometrajes, teatro, series de televisión, anuncios y videoclips. ¿Con qué te quedas y por qué?
R – ¿Por qué tengo que elegir? ¡Qué pesadilla! Me quedo con lo que la vida me ofrezca o yo le ofrezca a la vida y me haga feliz.

P – La música te ha acompañado desde bien pequeña en tu devoción al mundo del arte. La voz y el cuerpo, la música y el teatro (o el cine), dos formas muy diferentes de hacer lo mismo, comunicar. ¿En cuál de ellos te sientes más libre a la hora de conectar con el público? ¿Qué te aportan cada una de estas dos formas artísticas?
R – Esta es una pregunta difícil. Tanto la música, como la danza y la interpretación, me aportan cosas sin las que no me da la gana vivir. Evidentemente, si hablamos de conectar con el público, si doy un concierto con mis temas y como a mí me dé la gana, soy totalmente libre y, de hecho, puedo dirigirme directamente a las personas. Si ruedo una película, mientras ruedo, no tengo muy claro que pueda conectar con el público, estoy en mi viaje y el público que tengo en principio es mi equipo de trabajo. En el teatro depende, hay piezas en las que la conexión con el público es total, y en otras en que la conexión está porque sin público no hay teatro y el teatro se produce porque hay público, pero no hablo al público. ¿Me explico, no? “Mis” formas artísticas forman parte de mí, así que lo que me aportan es vida. El público también forma parte de muchas de las cosas que hago, pero he de reconocer que ya no lo necesito tanto como hace tiempo para ser feliz.

P – Me encanta oír eso. Da gusto escuchar a quienes comprendéis el arte como una parte inherente a vosotros, como un espacio donde crecer y darse. Muchas gracias por compartir tu tiempo con nosotros y por tu simpatía. Antes de que nos dejes, me gustaría que nos indicaras el camino por donde seguir conociéndote artísticamente.
R – Podéis ver una decena de películas en las que he trabajado; podéis ver cortos; el teatro pasado, no, porque voló, esa es su magia. Musicalmente me podéis ver todas las semanas en mi canal de Youtube, donde también me encontraréis con sketches cómicos en “Menuda Estrella”. Finalmente, podéis verme en la segunda temporada de la serie “El Piso” y próximamente en la webserie “Alone”.