‘Sleeping Beauties’, de Stephen King y Owen King (reseña literaria)

 

Una de las cosas que siempre me han llamado la atención de Stephen King es esa facilidad innata que tiene para escribir textos larguísimos. Ya en su libro ‘Mientras escribo’ nos cuenta dos cosas muy reveladoras: que su objetivo diario son 2000 palabras escritas, una cantidad que no es normal entre escritores; y que parte de su proceso de edición es quitar el 20% de lo que ha escrito, más o menos. Basado en mi experiencia personal, en la que suelo añadir más que quitar, me parece una tarea mastodóntica lo que este hombre hace todos los días. En los agradecimientos de ‘Sleeping Beauties’, Stephen y su hijo Owen agradecen la labor de su editor, cuyo primer borrador manejaba una versión “bastante más larga” que la edición definitiva, que son 720 páginas. Como digo, número que no están al alcance de todos, a mí por lo menos me siguen pareciendo de otra galaxia.

Todos sabíamos que King tenía dos hijos escritores, el más conocido siendo Joe Hill, que además también suele trabajar el género que encumbró a su padre, con lo que su obra se ha extendido más entre los lectores. Owen King también se dedica a esto de sacar libros, siendo ‘Sleeping Beauties’ su tercer libro, resultando ser un autor bastante menos prolífico que su progenitor. No estaba muy seguro de lo que nos ofrecían en esta novela, pero me alegré mucho al saber que, tras la incursión de King padre en el género policial (el cual celebro y le ha quedado genial), volvía al terror y con un tocho considerable, algo a lo que nos tiene muy bien acostumbrados. La idea original era de Owen y en su día, cuando este proyecto estaba arrancando, el escritor dijo que “ya había colaborado un par de veces con Joe, y como un día su hijo le trajo esa idea que era tan buena (concretamente digo “dinamita”) que no pudo negarse a escribir con él”.

‘Sleeping Beauties’ nos cuenta la historia de una enfermedad global que envuelve a las mujeres cuando se duermen en una especie de capullos, como si de gusanos de seda se tratasen. Como digo, esto sólo afecta al género femenino, y en medio de todo esto aparece la figura de una mujer que tiene mucho que decir sobre lo que está pasando. La novela sigue al psicólogo de una cárcel en el pequeño pueblo de Dooling, Clint Norcross y su mujer, que no es otra que la sheriff del pueblo. El libro se divide entre el drama que pasan las familias al empezar a conocerse el alcance de esta enfermedad y la manera en que van sucumbiendo una a una, mientras esperan una solución y… hasta aquí puedo escribir.

Hay varios puntos que me gustaría destacar: si bien se vende esta novela como perteneciente al género de terror, yo la enmarcaría más en una mezcla entre fantasía y thriller, siendo su principal baza descubrir el misterio que hace que las mujeres se vayan a dormir en ese estado. Todo el “terror” que tiene no es más que un gusto por la violencia y el gore que yo siempre he agradecido y he apreciado. La descripción de huesos, vísceras y tejidos y los distintos sonidos que hacen al romperse y desgarrarse será lo que nos haga apartar la mirada de vez en cuando, algo que se aleja de ese terror visceral, que se genera en el fondo de tu estómago y se extiende hasta el vello de tu cuerpo, al que nos tiene acostumbrados el maestro.

Lo segundo es el carácter feminista de la obra, algo con los que alguno podrían disentir, teniendo en cuenta el final. Hay que considerar que se nos presenta un mundo en el que empiezan a faltar las mujeres, y la manera en que se desarrollan las cosas no es otra cosa que el fruto de las especulaciones de los autores. Está dentro de cada uno estar de acuerdo o no con sus conclusiones y el desenlace de todo. Yo mismo, en un momento inicial tras acabar la novela, deseé que se hubieran permitido el lujo de acabar de ir al sitio al que se encaminaban, dando la impresión de que dan un paso atrás en lo que es el mensaje final que intentan transmitir. Ahora, tras pasados unos días, he venido a aceptar más su desenlace, y si que me atrevo a asegurar que, al menos, esta novela dará que pensar y nos hará reflexionar sobre un asunto que sigue afectando al mundo entero.

Un libro con una ristra de personajes impresionante, y que vuelve a hacer gala del buen gusto de la familia King a la hora de dotar de carácter a todos ellos, haciéndolos creíbles y atractivos para el lector. Una obra muy ambiciosa que, en mi opinión, no decepciona y que goza de un gran ritmo, teniendo en cuenta la extensión de la misma.

Mención especial para la villana de la función, un personaje que respira un halo de misterio y un misticismo muy, muy atrayentes.

Muy bien, señores King… muy bien.

@jorgecapot3