‘Saló o los 120 días de Sodoma’ (Pier Paolo Pasolini, 1975) – Sexo, mentiras y amor por la mierda.

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SI SADE LEVANTARA LA CABEZA…

Pier Paolo Pasolini, uno de los máximos exponentes del neorrealismo italiano (junto a Vittorio da Sica, Fellini, y otros tantos acabados en -ini), fue un cineasta muy particular, ateo, marxista gramsciano y homosexual, capaz de rodar tanto una película como “El Evangelio según San Mateo” (considerada como la mejor película sobre Jesus según el Vaticano) y a la vez, capaz de tumbar todo atisbo de moral y esperanza con una película que fue considerada por los mismos como “un atentado contra Dios”.

Por méritos propios, ésta película figura en todas las listas de las películas más controvertidas de la historia del cine. Es posiblemente la película más desagradable que un servidor haya visto hasta la fecha. Una cinta rodeada de controversia, prohibida en infinidad de países, y que le costó la vida a Pasolini, asesinado en extrañas circunstancias (todavía por esclarecer hoy día) antes de su estreno. Coprofagia, violaciones, torturas… Bienvenidos a Saló.

“Saló o los 120 días de Sodoma” (Pier Paolo Pasolini, 1975)  nos narra cómo, durante la ocupación nazi en la Republica de Saló, 4 burgueses raptan a 16 jóvenes vírgenes y los trasladan a una mansión en Marzabotto, donde serán sometidos a todo tipo de torturas y vejaciones. Escrita a partir de ciertos textos de Sade y bajo los arquetipos del infierno descrito en “La Divina Comedia” de Dante, nuestro particular viaje constará de cuatro etapas: “La Antesala”, “El círculo de las manías”, “El círculo de la mierda” y “El círculo de la sangre”. Una aproximación a los textos del Sade que dista mucho de las alegres diatribas genitales que ya vimos en “Marquis” (Henri Xhonneux, 1989). 

LOS TRES CÍRCULOS: EL DESCENSO AL INFIERNO.

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«El sadomasoquismo forma parte del hombre. Existía en la época de Sade y hoy, pero esto no es lo que me interesa. Me importa el sentido real del sexo en mi película que es una metáfora de la relación entre poder y sumisión. Todo el razonamiento de Sade, el sadomasoquismo de Sade, tiene una función muy específica y clara, la de representar lo que el poder hace del cuerpo humano; el desprecio al cuerpo humano (…), la anulación de la personalidad del otro».

– Pier Paolo Pasolini.

Como si de una cuidada pintura se tratara, cada círculo desdibujará distintas capas de identidad, en un estudiado crescendo de sumisión patológica hasta la total deshumanización, la completa abnegación por la propia existencia. Primeramente, “El círculo de las manías” girará en torno a los sórdidos relatos de prostitutas experimentadas, como una versión adulterada del clásico “cuentacuentos”, destinado a insensibilizar a los jóvenes sobre los límites del sexo. En “El círculo de la mierda” la sumisión tomará un nuevo nivel a través de episodios escatológicos de coprofagia, donde los jóvenes serán tratados como perros, obligados a alimentarse de sus propias heces, caminar a cuatro patas y llevar correa. Y finalmente, en “El círculo de la sangre” el sadismo hará su acto de presencia en su forma más literal y física a través de la tortura física, el desmembramiento y el asesinato.

Tirando del realismo crudo, directo, casi documental que tan efectivo resulta en las manos de un tipo como Pasolini, nos encontramos ante una dirección que aterra por su frivolismo, con una gran cantidad de planos abiertos que nos obligan a presenciarlo de forma objetiva, sin intermediario humano, como si no hubiera juicio sobre lo que estamos viendo.

En esa misma línea encontramos un guión que, alejándose de los cánones de las películas de terror y a modo de juego macabro con el espectador, no da protagonismo alguno a las víctimas, que actúan pusilánimes ante todo lo que les viene encima, frente a los burgueses, los reales protagonistas, aquellos con los que el espectador no quiere sentir proximidad alguna. Acentuado además con sus diálogos febriles de acentuado tono pseudo-intelectual, todo nos confiere una sensación de artificialidad equiparable a un “baile de máscaras”, a la forma nauseabunda que toma el aburrimiento de esa clase acomodada, de palabras vacías de personas en el fondo desesperadas por recuperar una razón por la que vivir. Éstos se revelan como los mejores momentos de la cinta sin duda alguna, aunque lamentablemente sean momentos aislados.

¿EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS?

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Pasolini pasó parte de su juventud en la Republica de Saló y fue testigo de las atrocidades del ejercito italiano. Declaró que era una película altamente simbólica y metafórica, refiriéndose a la coprofagia como una crítica al fast-food o a los alimentos producidos en masa. Con dos cojones. Y así es como llegamos al dilema de marras que ya abrieramos en el análisis de “Holocausto Canibal” (Ruggero Deodato, 1980) y es ver hasta qué punto es necesario caer en el mismo “delito” que pretendemos denunciar, en este caso, las relaciones de poder. Mis impresiones respecto al anterior film no fueron tan severas pues el tono crítico de la película es suficientemente explícito durante todo su metraje, sin embargo Pasolini aboga más por la sutilidad, una sutilidad casi cómplice, en un ejercicio de voyeurismo cuyos ecos podemos equiparar al de “Funny Games” (Michael Haneke, 1997) donde el espectador se siente impotente y culpable ante unos personajes que han arrancado todo posible rastro de empatía.

Atendiendo a cuestiones puramente cinéfilas e iconoclastas puedo entender la importancia de un título así, digamos que, “tenía que existir”, un ejemplo máximo de arte subversivo y revulsivo. Sin embargo, el fin no justifica los medios, no puedo atender a un contenido crítico tan ensuciado en su forma, y es que a título personal, la capacidad por asquear, corromper y apuñalar al estómago que tiene ésta película sigue intacto al paso del tiempo. Personalmente creo que el ser humano aprende a través del prisma emocional, y en este caso se confunde lo emocional con lo visceral, así pues, el mensaje falla en su canal, en su tono y en su intención, ya que aleja al espectador sin poso constructivo alguno.

En conclusión, ni Jodorowsky ni Lynch ni hostias. Recomendada a los amantes de la terapia de choque y la simbología carnal. Avisados quedáis.

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TRAILER:

  • loula2

    La verdad es que he visto unas cuantas de Pasolini, pero ésta siempre me he resistido a verla. Conocía el argumento, y las críticas que he leído sobre ella van del horror a la fascinación…

    • http://cinefagosmuertos.com/ Eduard Sans

      Ciertamente… ‘El horror, el horror’

    • ccbaxter

      Yo la he visto y no me pareció para tanto en el tema del sexo, supongo que en la época que se estrenó causó revuelo, pero para cualquier chaval de hoy que haya visto una peli porno o ‘American pie’ se la dejará fría… Lo que más recuerdo es que Pasolini no utiliza actores, sino gente normal, y eso si me llamó la atención, a veces se nota, o tal vez fuera por el doblaje… En fin, ni horrorosa ni fascinante, se deja ver, y más si te interesa el tema.

      Saludos.

      • loula2

        Más que por el tema del sexo, es por la parte del sadismo y la coprofagia, por lo que me echa para atrás.
        Pero me imagino que, teniendo en cuenta la época en la que se rodó, probablemente resulta más suave que, por ejemplo, El ciempiés humano, que también ha comentado Portalpa, y que no pienso ver ni borracha!!
        Saludos, c.c.!! Da gusto leerte otra vez.

      • http://cinefagosmuertos.com/ Eduard Sans

        Uf totalmente en desacuerdo, el ciempiés humano es una tontería que no le llega a la suela de los zapatos a muchas películas de torture porn. Todo es puro marketing. Comparar Salo a una peli porno o a american pie (wtf) es sencillamente demencial. No se trata de ver penes o de ver casqueria , la violencia no se mide en litros de sangre, preguntadle a peckinpah. La violencia contenida, el maltrato psicológico, la escatologia y directamente el juego macabro para con el espectador la hacen una película muuuy difícil de digerir. Otra cosa es que la veamos con la venda puesta de estar constantemente pensando “esto es una película, esto es una película” y nos disociemos de lo que vemos, en tal caso entiendo el comentario, pero seria como ver una película diferente.

      • loula2

        Ya, pero es que, aunque tire de ironía, en el fondo soy una florecilla silvestre muy fácil de herir, jejeje!! 🙂

      • ccbaxter

        Jajaja no pretendía compararlas, sólo era mi forma de incitar a Gloria a ver la peli, que no es para tanto su visionado… O al menos no lo fue para mi, estaré curao de espanto.
        Saludos.

      • http://cinefagosmuertos.com/ Eduard Sans

        Jajajaja que mala persona, yo me ahorro de recomendarla a mucha gente la verdad xD

      • loula2

        Ajaja!! Así que incitarme, EH?
        Eres malo, c.c. 😉
        Intentando pervertir almas candorosas…

  • PORTALPA

    Hay películas como Irreversible o Martyrs que seguramente algún día reuna el valor y las acabe viéndo, pero tanto esta película como la de El ciempiés humano, me causan basatnte repulsión como para verlas algún día.

    • Zarco

      Portalpa el Ciempiés humano es una chorrada de pies a cabeza y menos impactante de lo que la gente piensa. Las dos primeras que nombres son mucho más bestias y de más calidad 🙂

    • http://cinefagosmuertos.com/ Eduard Sans

      Portalpa de las que nombras “martyrs” es la unica que debiera preocuparte, el ciempiés humano como bien dice zarco es un mojón de tres al cuarto e irreversible sinceramente no me parece mas dura que… Mm cualquier película con una violación, nunca he entendido a que tanto revuelo.

    • PORTALPA

      Pués Martyrs a priori no la veía tan bestia al ser el argumento mas convencional, À l’intérieur con el tema de la mujer embarazada me da un poco más de respeto.

      Gracias a ambos por las sugerencias.

      Saludos

  • Rafa Almena

    Desde el desconocimiento, cómo se le debe quedar el cuerpo a uno después de verla. Como dicen Portalpa y Loula, uno que también prefiere quedarse con la curiosidad 😀

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