“IX Festival de Cine Inédito”: ‘Negociador’ – Los etarras también ríen

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El nacionalismo ha sido una de las fuerzas motoras de la historia durante los dos últimos siglos. Reconvirtió el mapa de Europa durante el siglo XIX y dio lugar a conflictos de diversa índole que han vertido sangre por todo el mundo. El caso de España tiene nombre propio: ETA. El terrorismo no es una novedad impuesta por el grupo vasco, en el último tercio del siglo XIX los atentados anarquistas eran una constante en la sociedad española, aunque los motivos se diferenciaban de otro tipo de violencia política utilizada anteriormente. En contraste con la propaganda por el hecho anarquista, cuyo objetivo no era otro que destruir la sociedad establecida atacando sus pilares: Estado, Iglesia y Capital, a la vez que servía de ejemplo para la sociedad del camino a seguir; el terrorismo de ETA tenía connotaciones nacionalistas, buscaba la independencia de Euskal Herria, es decir, se puede etiquetar como terrorismo identitario.

Tras el cese de la actividad armada en 2011, el ambiente en el País Vasco se ha distendido, como afirmaba el propio Borja Cobeaga en un coloquio tras la proyección de ‘Negociador’ (Borja Cobeaga, 2014). Dentro de este contexto, se encuentran nuevas propuestas cinematográficas en un nuevo marco político-social. El tema del conflicto vasco no es una novedad en la cinematografía española, los años de la Transición dieron pie a producciones que trataban la realidad vasca, desde documentales como ‘El proceso de Burgos’ (Imanol Uribe, 1979) hasta ‘La muerte de Mikel’ (Imanol Uribe, 1984), ‘La fuga de Segovia’ (Imanol Uribe, 1981) u ‘Operación Ogro’ (Gillo Pontecorvo,1979). En otras veíamos pinceladas como en ‘El pico’  (Eloy de la Iglesia, 1983) y más allá del País Vasco se recurría durante los años más violentos de la Transición al terrorismo en filmes como ‘Miedo a salir de noche’ (Eloy de la Iglesia, 1980). Durante los noventa y la entrada en el nuevo siglo, el goteo de películas sobre ETA y el conflicto vasco ha sido constante, hasta las más recientes ‘Asier y Yo’ (Aitor Merino, Amaia Merino, 2013), la aquí presente o ‘Lasa y Zabala’ (Pablo Malo, 2014). Un asunto tan delicado siempre ha sido tratado desde la perspectiva del documental, el drama o el thriller, otorgándole seriedad y solemnidad. Sin embargo, últimamente podemos comprobar que el tratamiento de la realidad vasca ha sido tocada por otro género hasta ahora desaparecido, la comedia. Tras el éxito de ‘8 apellidos vascos’ (Emilio Martínez Lázaro, 2014), Borja Cobeaga vuelve a utilizar la comedia para introducirnos de lleno en los entresijos de las conversaciones de 2005. Cobeaga no es un novato en el ámbito de la comedia, ni en el uso de ésta para mostrar su visión del País Vasco, como ya ha demostrado en la ETB con ‘Vaya semanita’ (Borja Cobeaga, Javier Vicuña, 2003-). Los guionistas se destapan ¿pero hasta dónde nos enseñan?

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Frivolizar sobre la violencia es algo a lo que estamos acostumbrados desde hace años, Tarantino es un claro ejemplo de ello, pero en España el terrorismo de ETA es un tema tabú, sobre el que gira la polémica cada vez que algún cineasta decide hablar de él. En este caso, como comentó el propio Borja en el coloquio tras la película, la película ha sido aclamada tanto por los prensa abertzale como la derecha nacionalista española (sí, nacionalismo español, no es un unicornio). También es verdad que Borja no se moja, no vamos a ver un análisis profundo de la situación, ni es su intención, ni nos interesa. Describir en clave de humor acontecimientos históricos de este tipo es, como decía antes, frecuente en nuestros días, ¿por qué no se iba a hacer con ETA?

En el contexto de la violencia política y el diálogo para poner fin a ésta se encuentra Manu Aranguren, personaje basado en Jesús Eguiguren antiguo presidente del Parlamento Vasco y miembro del PSE, que se encarga de llevar a buen lugar el diálogo con miembros de ETA. El film se centra en la intrahistoria, la historia la pueden contar los libros; en las casualidades, en los errores humanos, en las confusiones, es decir, en la rutina. Porque uno puede ser presentado como un político sobrio y firme o como un asesino despiadado y fanático, pero a la hora de la verdad, no son más que dos personas que se sientan a hablar sobre como convivir en un mismo territorio, que cuando llegan la hora del encierro de los sanfermines se sientan a verlo juntos, que se toman un par de cervezas en el bar del hotel, que no saben usar un móvil o que se quedan sin efectivo por no poder usar tarjetas. De unas situaciones disparatadas, que ocurren en la vida real, no puede salir otra cosa que una comedia donde las coincidencias toman su propio camino, donde Ramón Barea conduce al rígido político a su humanización y Josean Bengoetxea pasa del implacable etarra al colega de barra y caña, mientras que Carlos Areces, saliéndose de sus típicos registros cómicos, ofrece una tensión en el último acto que perturba lo consolidado, pero que al llegar al clímax final no consigue golpear tan fuerte como anteriormente, dejando una sensación fría y a la espera de la resolución.

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Los altibajos aparecen a lo largo de la historia, hay gags más graciosos que otros, momentos realmente interesantes en los que el humor no tiene presencia y escenas que se pierden en sus intenciones. No estamos ante la comedia española del año, como no lo estábamos con la anterior, aunque no son comparables ni en sus pretensiones ni en su ejecución. Sin duda, los elementos dramáticos de ‘Negociador’ quedan bien resueltos y funcionan con coherencia, con un cierre que satisface como ciclo, salvando el anticlímax previo. Las solventes actuaciones, con especial mención a Ramón Barea, y el buen hacer de Cobeaga en su dirección dan como resultado una mirada al conflicto/violencia del País Vasco/Euskadi/Euskal Herria/Vascongadas (bueno, este último no ¿verdad?), donde la necesidad del humor es una cuestión de supervivencia.

  • Jon R.

    Una buena película para la reflexión, con estupendos apuntes cómicos pero con otros que dejan helado (como lo ya mítico de las corbatas negras, por ejemplo), con un Ramón Barea fantástico y como bien dices, Carlos Areces apartado de su línea habitual (aunque en según qué momentos, está claro que el toque cómico ahí está) y clavado físicamente al etarra al que interpreta.

    Aunque veo la peli, quizá, demasiado simple, sus intenciones son buenas, muy buenas. Y eso está bien. Me dio la impresión de que está hecha con prisas. La estrenaron en el Zinemaldi y creo que se hizo a toda pastilla para poder proyectarla ahí. Venga, yo se lo perdono.

    Saludete, Pedro.

    PD: El momento en el que Barea llega al hotel por primera vez es impagable.

  • Loula2

    Todavía no la he visto, pero confío en la capacidad de Cobeaga para hacer reír con temas peliagudos, sin herir sensibilidades.
    La verdad es que este episodio de la historia fue conflictivo y Eguiguren se vio en no pocas complicaciones, amenazado y cuestionado. Por eso cuando se anunció la preparación de la película, pensé que se crearía polémica y que quizá era demasiado pronto para tocar el tema en clave de comedia.
    Pero está visto que Cobeaga tiene un don, y me alegro de que le saliera bien la jugada!!

    • Jon R.

      Cobeaga es un grande! la capacidad que tiene para escribir cosas graciosas o cómicas con cierto trasfondo por detrás, haciéndolo todo tan reconocible y cercano, es única.

  • Jon R.

    Por cierto Pedro, me juego el cuello a que mencionó que el entendimiento es posible poniendo como ejemplo a sus padres… ella de Bilbo y él de Donosti. Me equivoco?

  • Pedro Carracedo

    El momento de las corbatas es uno de los elementos dramaticos a los que me refiero, buenisimo. La peli es muy sencillita pero esta bien elaborada, tampoco se mete en jaleo y da un toque humanizador, lo de Barea es acojonante.

    La llegada de Barea al hotel dice que ocurrio asi xD Ahora no recuerdo si le paso a Eguiguren o a un compañero. Cobeaga comento que habia cosas reales (lo de los sanfermines que digo no sale en la peli pero si ocurrio realmente) podemos decir que el momento fraternal del minibar lo sustituye, o lo del uso del movil fuera de la habitacion.

    Herir no hiere sensibilidades, como decia la prensa de ambos lados la ha alabado y para que se pongan de acuerdo en algo…

    pues lo de los padres no lo dijo, asi que te toca guillotina xD

    • Jon R.

      qué mamón el Cobeaga! me debe un cuello! lo comenta en todos lados, es efectivamente un claro ejemplo de que el entendimiento es posible 😉

  • Pedro Carracedo

    pd. Acabo de fijarme que Thierry (el etarra que interpreta Areces) es clavado a mi antiguo casero!!

  • Francisco Parras Dalia

    Una película divertida, que muestra también la paciencia que hay que tener y la dureza de ciertas negociaciones entre dos personas ideológicamente opuestas. Mostrando las debilidades y la soledad de los contrincantes en tono de humor.
    Muy bueno, Ramón Barea y su ridícula intentona tras “entrarle” a la intérprete. XD

    ¡Buena crítica¡

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