George A. Romero: ‘El día de los muertos’ – El militarismo

Dicen que no hay dos sin tres. Y, teniendo en cuenta que sus películas más exitosas habían sido las protagonizadas por zombis, era normal que Romero hiciera una trilogía. ‘El día de los muertos’ (1985) nos lleva de nuevo a ese mundo muerto, esta vez para tratar el militarismo y la ciencia. Además, contiene algunos añadidos importantes.

Los zombis evolucionan

Representa que ya ha pasado un tiempo desde que los muertos se levantaron de las tumbas y eso se hace notar. Primero, los cadáveres están más descompuestos. Pero, sobre todo, están evolucionando. Se dice explícitamente que los zombis pueden aprender. Más allá de Bub, esta idea no se desarrolla mucho, pero su sola mención ya produce escalofríos. Resulta que esos seres destructivos, cuya mayor debilidad se supone que es su falta de inteligencia, no son tan tontos como parecen. En la siguiente entrega de la saga, veremos las consecuencias de esto.

Por otro lado, el gore vuelve a aumentar. De hecho, seguramente sea la película más bestia de Romero. Podemos ver brazos cortados y cabezas partidas a través de la boca. Pero es que también hay un cadáver al que le han quitado toda la parte superior hasta dejarle sólo el núcleo del cerebro. Y hay intestinos y vísceras por todas partes. Otra vez, el trabajo de Tom Savini es memorable.

El refugio subterráneo

En esta ocasión, el escenario donde ocurre la historia es un refugio militar subterráneo. De nuevo, tenemos la tensión provocada por esa sensación de claustrofobia. Ese color pálido de la instalación ayuda a crear una imagen deprimente. Además, está la ironía de que los vivos están bajo tierra y los muertos sobre la superficie, cuando antes solía ser al revés.

‘El día de los muertos’ presenta un inicio muy potente, con esa ciudad donde no queda ningún rastro de vida. Su final es brutal, lleno de acción y sangre. Sin embargo, aunque también es muy interesante, la parte del medio no está a un nivel tan alto. Me llama la atención que en esta película aparecen muchos zombis al inicio y al final, pero la parte central está protagonizada claramente por los vivos. Esto supone una gran diferencia con las dos cintas anteriores, donde vivos y muertos comparten el mismo protagonismo a lo largo de todo en el metraje.

El militarismo y la ciencia

La gran crítica de esta obra es contra el militarismo. Ya con ‘Los Crazies’, Romero había dicho que las autoridades suponen más un problema que una solución. Aquí, lo remarca aún más con esos soldados que sólo quieren mandar y que actúan sin pensar. Da igual la misión que tengan y da igual que los científicos sean los únicos que puedan hallar una solución al problema. Por supuesto, da igual que los científicos sean humanos vivos como ellos. Los militares están ahí para tener el poder y lo utilizan para destruirlo todo.

Por su parte, la ciencia también recibe algunos ataques. Es cierto que el personaje interpretado por Lori Cardille representa prácticamente la última esperanza de la humanidad con sus investigaciones. Sin embargo, el llamativo doctor Logan (Richard Liberty) es una mezcla entre genio y loco. Además, uno de los personajes dice que los zombis son un castigo de Dios para demostrar que él sigue mandando, dado que los humanos querían descubrir sus secretos.

Zombi icónico

Aquí no hay discusión. Bub, interpretado por Sherman Howard, es el muerto viviente más importante de esta película, y quizás de toda la saga. Ha sido domesticado por el doctor Logan y, ahora, no tiene el impulso de comerse a los vivos. Recuerda cómo usar las cuchillas de afeitar, los teléfonos e incluso los libros —’El misterio de Salem’s Lot’ de Stephen King, recordemos que es amigo del director—. Pero, además, es capaz de disparar con un arma. Y, lo más importante, puede hablar. El único zombi de la saga que pronuncia unas palabras. Finalmente, se intuye que puede haber desarrollado sentimientos hacia Logan.

Cameo

El director aparece al final como zombi con una bufanda que empuja un carro por el refugio invadido por los muertos. Sin embargo, sólo se ve la parte inferior de su cuerpo, la cara queda fuera de plano.

Conclusión

En definitiva, Romero sigue demostrando que los muertos vivientes son lo que mejor se le da. A pesar de ser inferior a las dos obras maestras anteriores, ‘El día de los muertos’ supone una película bestial y muy interesante, con una feroz crítica contra el militarismo. El director la considera su favorita de la saga, aunque reconoce que esta preferencia puede estar influida por el hecho de que fue el film con el que más se divirtió rodándolo.

ESPECIAL “GEORGE A. ROMERO” EN ‘EL CLUB DE LOS CINÉFAGOS MUERTOS’

Presentación

‘La noche de los muertos vivientes’ (I)

‘La noche de los muertos vivientes’ (II)

‘There’s Always Vanilla’

‘La estación de la bruja’

‘Los Crazies’

‘Martin’

‘Zombi. El amanecer de los muertos’

‘Los caballeros de la moto’

‘Creepshow’