Festival de Cine Europeo de Sevilla 2016 – Solo el fin del mundo y Staying Vertical

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Finalizamos las reseñas de lo visto en el SEFF 2016 con dos de los nombres más conocidos y esperados de la temporada, Xavier Dolan y Alain Guiraudie.

Solo el fin del mundo (Xavier Dolan, 2016)

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Siguiendo con las extrañas conexiones que nos ha deparado el SEFF’16, el regreso de Dolan también aborda una reunión familiar por motivos fúnebres y ahonda en las tensiones que emergen con la llegada de Louis (Gaspard Ulliel). El protagonista es un hijo pródigo que tras doce años de ausencia vuelve al origen para anunciar su muerte, pero los fantasmas del pasado sobre los que se ha sustentado la familia desde su marcha despiertan para desequilibrar (aún más) sus vidas.

Las crítica ha vuelto a dividirse, ya sabemos que el exceso del canadiense no es bien recibido por todos, sin embargo, en esta ocasión se muestra mucho más comedido y las explosiones emocionales están más depuradas, aunque no rechaza enseñar las entrañas cuando considera necesario. El calificado estilo “videoclipero” del que abusaba en sus primeros largos, deja de ser un recurso-río para casi desaparecer, excepto en momentos oportunos acompañados de música pop que sintetiza nostalgia y belleza audiovisual. No obstante, el melodrama queda expuesto con una utilización de la música autoral que cae en el subrayado, momentos íntimos donde las partituras de Gabriel Yared funcionan como una guía sonora que obliga a sentir. Y no es necesario porque existe un reparto capaz de emocionar y provocar las sensaciones ocultas de los personajes facilitado por el uso de primeros planos que, al igual que en Mommy (Xavier Dolan, 2014), constriñen los estados anímicos sin necesidad de un 1:1 en la relación de aspecto. Dolan ha conseguido que sus personajes se sientan encerrados en 1.85:1 sin necesidad de reducir el cuadro, pese a producir una contención del melodrama que hace que se resienta el armazón fílmico.

La temática continúa adentrándose en el universo de Dolan: homosexualidad, enfermedad, familia y juventud. Aunque el objeto fetiche de Dolan es el personaje materno, Martine (Nathalie Baye), en este caso, se convierte en una entidad suprema acreditada como La mère, universal. La madre, extravagante e irritante, en lucha constante con sus hijos que les da más de lo que ella recibe, aunque aparente lo contrario. Una hermana pequeña, Suzanne (Léa Seydoux), que desconoce al hermano desaparecido voluntariamente y un hermano mayor, Antoine (Vincent Cassel) cuya autoridad paterna se revela nula. Louis irá asistiendo fase por fase a las exposiciones de cada miembro de la familia, incluyendo a Catherine, la esposa de Antoine y novedad para Louis, que le supone incomodidad y sutileza en el conflicto (y contraste) con su hermano. Este representa una figura dolida que ejerce una violencia subjetiva en respuesta a la violencia simbólica de Louis, cuyo lenguaje no sana las heridas apostilladas en el subtexto. Y es este subtexto el que conforma un eje emocional y fílmico que regula los desequilibrios internos del filme.

 

Staying Vertical (Rester Vertical) (Alain Guiraudie, 2016)

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Alain Guiraudie, ganador del Giraldillo de Oro en 2013 con El desconocido del lago (2013), nos propone un cuento fantástico, absurdo y delirante con Staying Vertical. Leo, un guionista sin casa y poco exitoso, inicia un periplo sin retorno hacia la naturaleza, lo primitivo e instintivo. El hombre es la piedra angular de esta película como fuente conflictiva dentro de una hermética comunidad relacional artificial de la que la mujer huye. Leo conoce a una pastora con la que tiene un hijo, sin embargo, la evasión del compromiso y la convivencia de Leo se enfrentan a los deseos de ella de ir a la ciudad con sus otros dos hijos, por lo que, abandona a la segunda familia. Leo se queda a solas con su hijo y el abuelo de este. Por otro lado, el miedo invade a Leo en su inmersión en la naturaleza y la soledad lo que le conduce a una terapeuta que le conecta a la tierra y los árboles, enfrentándole a una nueva relación ancestral que le permita salir de su problemática vida. La sexualidad es un arma de conquista, de poder y subversión entre hombres. Así, Marcel, el anciano vecino, cuyo hijo adoptado homosexual huye en busca de aventuras se muestra como un hombre arisco y homófobo cuyo deseo soterrado es opuesto a su figuración.

Los giros absurdos que se suceden van destruyendo la vida “civilizada” de Leo hasta el punto de alcanzar un exilio rural en el que el rol paterno queda anulado debido a la inoperancia de facto. La comunidad masculina se muestra incapaz de cuidar del hijo, tanto padre como abuelo, y acaba abrazando la tenacidad poética,  frente a los lobos ocultos entre la maleza.