Estrenos: ‘Victoria’ – La otra y decepcionante cara de Berlín

Fundido a negro, música a todo trapo, luces estroboscópicas y en el medio de la discoteca, ella, Victoria.

Así se nos abre esta película, que a priori cuenta con un trabajo técnico impresionante, ya que se rueda en un único plano secuencia de 135 minutos. La sombra de ‘Birdman’ (Alejandro González Iñárritu, 2014) es alargada… 

La historia nos habla sobre esta chica, Victoria, recién llegada de Madrid y residente desde hace tres meses en Berlín. Tras disfrutar de la noche, la joven se retira para disponerse a abrir la cafetería en la que trabaja, pero en el camino se encuentra con un grupo de chicos berlineses con lo que se dejará llevar a lo largo de la noche y con los que terminará por implicarse demasiado, lo que la llevará al límite en ese lapso de dos horas y pico que dura la película.

Bien, esto como resumen, y puede que hasta suene a interesante, pero nada más lejos de la realidad. ‘Victoria’ (Sebastian Schipper, 2015), no es más que el trabajo de un pretencioso nihilista con ganas de provocar al espectador, pero que en el fondo lo máximo que llega a provocar es hastío y risas disimuladas, y a pesar de tratar temas que no son jocosos. Las dos horas y pico que dura este sinsentido no hacen sino acentuar las ganas de que termine. A eso se le achaca el hecho de que el guión consistiera en doce páginas en las que la mayoría de los diálogos eran improvisados. Aun así, el director, Sebastian Schipper, para ganarse financiadores, se guardaba otro proyecto bajo la manga como un “plan B”, por si la versión final de una sola toma no lograba llevarla a cabo, y que consistía en otra versión realizada con cortes. Él adujo que con esta otra versión se perdía la esencia de lo que quería contar, así que se arriesgaron y en cierta medida acertaron.

De todos modos, y como digo, la película es un prodigio técnico, alternando algún que otro plano de gran belleza que se acaba mimetizando con una banda sonora, compuesta por Nils Frahm, que termina alcanzando cotas de lirismo importantes. Pero por desgracia, son escasamente los momentos en los que detenerse a ello, por lo tanto, película brillante que acaba siendo lastrada por un guión farragoso y cero creíble. De hecho, fue en el Festival de Berlín donde el director de fotografía Sturla Brandth Grøvlen consiguió un Oso de Plata por su contribución artística.

Es curioso lo unánime de la crítica al catalogarla como un triunfo, que si bien en ciertos aspectos no lo discuto, tampoco me parece tan soberbia como se comenta en esos círculos. Eso sí, y con lo que entro en total consonancia, es que casi todos la han tachado de inverosímil, cosa que es de cajón, porque tampoco hay que ser un entendido para darse cuenta de ello. Sólo con tener ojos, basta.

Aunque a su favor y basándome en la sinopsis, he de confirmar que la película te da lo que te ofrece, ni más ni menos, otorgando al espectador una sensación de montaña rusa de la que es imposible apartar la mirada.

 

 

 

  • http://meitnerio.blogspot.com meitnerio

    Como ejercicio de onanismo autoral tiene mucha miga. Para un espectador normal, un peñazo gigantesco.

    • Rafa 2.0

      Exactamente. De todos modos, y quitando algún momento que otro, en general no me aburrió, pero como ya digo, el guión se lleva casi toda la película por delante. Un chasco.