Especial “Stephen King” (XV): ‘Perseguido’ – “Volveré… a leerme el libro”

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Decir que Stephen King es prolífico es poco. Con una meta autoimpuesta diaria de 2000 palabras (aunque realmente no está claro, dicen que miente sobre lo que realmente trabaja, en el sentido de que escribe más de lo que reconoce), este ritmo de trabajo ha dado lugar a mucho material. Para que el público no se cansara de King enseguida y para dar salida a otras obras que no encajaban en un principio en la bibliografía del de Maine, este empezó a publicar bajo seudónimo.

La creación de Richard Bachman, que incluso le inspiró en obras posteriores, se hizo necesaria. Entre las obras publicadas bajo el nombre de Bachman nos encontramos la primera novela escrita del autor: “Rabia” (no confundir con la primera publicada, que fue “Carrie”), “Posesión”, que utilizaba los mismos personajes, en una situación totalmente diferente, que Stephen King utilizara en “Desesperación”, (aunque bien es cierto que para entonces ya se sabía la identidad de Bachman), o novelas de ciencia ficción como “La larga marcha”, lectura muy recomendable, o el libro en el que se basa la película de la que vengo a hablar hoy. Dicha obra tuvo como título “El fugitivo”, pero cuya adaptación a la gran pantalla vio su nombre cambiada a “Perseguido”, y protagonizada por Arnold Schwarzenegger.

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El concurso más seguido del futuro es “The running man”, un «reality» en el que los concursantes, la mayoría prisioneros voluntarios, se enfrentan a muerte a matones asignados por el programa, con la esperanza de ganar su libertad. Ben Richards, un hombre acusado injustamente, empieza a hacer frente a estos matones, y ve como su venganza va cumpliéndose a medida que va desenmascarando la verdad que se esconde detrás del programa.

La verdad es que la película deja mucho que desear, y en varios sentidos. Toda la riqueza de la novela se ve prostituida en esta adaptación a beneficio de “chuache”. Se trata de una obra muy interesante, precursora de argumentos mejor adaptados en el cine y que hemos podido ver recientemente, como “Battle Royale”, o “Los juegos del hambre”, y que alude al morbo del gran público en el futuro, como si de una revisión del tratamiento al público que hacía gala la antigua Roma se tratara. En el marco de este tipo de obras en los que la gente esta a merced de la manipulación mediática de los que están al poder, siempre a la sombra de lo que nos contaran Orwell o Bradbury, esta novela nos recuerda más bien al último. El público, en busca de placer (que en este caso se manifiesta en una sed de sangre que necesita satisfacción) se condena automáticamente, y pasa a ser un villano más de la obra, por mucho que esté bajo la influencia de un gran poder mediático.

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Cualquier tipo de mensaje o reflexión política o social de la que el libro hiciera gala, se ve ensombrecida en la adaptación por el tono y la estética (por otro lado y siendo objetivos, de lo más llamativo de la película) que los productores le quisieron otorgar. Sin embargo, esos tenues focos de interés se atisban a lo largo de la película, para verse vilipendiados en seguida por una frase pegadiza a cargo del protagonista.

Una obra de ciencia ficción con cierto potencial se convierte, pues, en una película de acción «ochentera» (término, esta vez si, con connotación despectiva) que sirve para que una estrella consagrada de la década como el actor austríaco, muestre sus músculos y haga bromas a costa de los pobres que se cruzan en su camino. No se percibe en ningún momento sensación de peligro para el protagonista, que simplemente se pasea por los distintos escenarios (a modo de videojuego) cargándose a cualquier villano, no importa lo llamativa que sea su indumentaria o su «arma» característica.

Incluso el elemento romántico, necesario en cualquier historia, carece de interés. María Conchita Alonso cumple perfectamente con su papel de damisela inútil en apuros, y ese beso final, testosterona y heterosexualidad en su plenitud, nos confirma lo “guay” que es el protagonista.

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De la obra original se conservan los nombres de los personajes, algunos, y ya está. Cuando Rob Cohen compró los derechos de la novela, no tenía ni idea que estaba adquiriendo, en realidad, una obra de Stephen King. Quien sabe, si lo hubiera sabido quizás hubieran tratado de manera más fiel esta adaptación. El hecho de que cuatro actores de la saga “Depredador” aparezcan en la película dice mucho de las intenciones del productor. Otro dato que descarta la casualidad a la hora de enfocar “Perseguido” como una película de acción es la contratación inicial de George P. Cosmatos (director de la segunda parte de la saga “Rambo”). Cosmatos quería llevar la acción a un centro comercial, lo que Cohen encontró inadmisible, despidiéndole inmediatamente. La producción se ofreció al director alemán Carl Schenkel, que rechazó el trabajo por no sentirse cómodo en un proyecto de tal magnitud, y Ferdinand Fairfax, que también quería enfocar el guión en una dirección que no le gustaba a Cohen.

Antes de llegar definitivamente a Glaser, se pasó por Andrew Davis, que si que empezó a trabajar en el proyecto. A los ocho días de rodaje, ya se había pasado ocho millones del presupuesto e iba con cuatro días de retraso, por lo que fue despedido. La versión final se trató de la número 20, más o menos. Lo cuál no ayudó en absoluto a hacer que la película ganara en calidad. Las malas críticas llegaron, y “Governator” no dudó en otorgar gran parte de la culpa al director, con el que no simpatizaba, por ser una elección de última hora.

Sea como fuere, para comprobar lo que esta película pudo llegar a ser, no dudéis en adquirir “El fugitivo”. Con gran ritmo y mejor ejecución, King se gusta a la hora de estructurar y escribir este libro, con un final apoteósico que no tiene nada que ver con el de la película. Una lectura muy amena e interesante.

En la próxima entrega de este especial, hablaremos de uno de mis libros favoritos de King, y con el que volveremos al terror más clásico.

Un saludo, cinéfagos, hasta la próxima.

  • Gunzalobill

    Amo esta película. Claro que es una peli de acción ochentera y claro que no tememos por Chuache, para eso hay unos compis que harán de carne de cañón. Y ahora alguien se echará las manos a la cabeza por esta afirmación, pero si la película estuviera firmada por Verhoeven, se le harían otras lecturas.
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    • Hugo RoJo

      La vi de pequeño y no tengo un gran recuerdo de ella, la verdad. Igualmente tengo ganas de revisitarla,está demasiado difusa en mi memoria.

  • http://meitnerio.blogspot.com meitnerio

    Yo la vi también de pequeño y disfruté mucho con el ambiente videojueguil que le habían dado.
    Es de las que no soportaron una revisión una vez peinaba más canas.