Especial “Stephen King” (IX): ‘Ojos de fuego’ – Adaptación sin chispa

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La fama de Stephen King estaba ya por las nubes. Cualquier cosa que tocaba se convertía en oro y era secundaba por millones de fans que ya por aquellos entonces le acosaban y acechaban por las inmediaciones de su domicilio en Bangor, Maine. Siendo un autor tan peculiar, y una vez llegó al “estatus” de escritor “best-seller”, se empezaron a preguntar por la infancia del escritor. No pudieron sacarle mucho, o por lo menos lo que le sacaron no les convenció demasiado (su historia es muy humilde: dos hermanos viviendo con una madre soltera, ya que el padre les abandonó cuando Stephen era muy pequeño, ningún trauma exagerado que destacar). Así que intentaron adivinar a través de sus obras cualquier indicio que les confirmara el terrible estado mental en el que se encontraba para ser autor de tramas tan potentes y todas enfocadas en el terror, con una vívida imaginación y un estilo narrativo tan gráfico.

‘Ojos de fuego’ no hizo sino poner más preguntas en el saco. Años después, Stephen King (aún sin revelar nada que les parezca “jugoso” a los morbosos) se atrevió a hablar de la infancia. No de la suya, sino en general. Según él, el motivo real por el que se tienen hijos no es para perpetuar la especia ni asegurar, de alguna manera, la continuidad de tu existencia; sino, simplemente, para revivir tu infancia. Según él, es muy común vivir de nuevo todo aquello que nos hace niños una vez empiezas a tener hijos, de esa manera completamos nuestra experiencia previa y, de algún modo, cerramos el círculo y podemos dejarlo atrás. Su trabajo en ‘Ojos de fuego’ sirvió un poco para todo esto que nos cuenta. El personaje de Charlie McGee está basado en su hija.

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Obviamente, su hija no puede generar fuego con la mente. Pero si que utilizó la personalidad de su hija para sentar una base y, desde ahí, dejarse llevar. Curiosa es, también, la historia del primer contacto de Drew Barrymore con el personaje de Charlie. La madre de Drew, Jaid, vió la portada del libro en una tienda, inmediatamente dijo a su hija: “vaya, te pareces un poco a esta”. Una vez el libro llegó a casa, Drew leyó un poco y acudió a su madre diciendo: “Yo soy ‘Ojos de fuego’. Soy Charlie McGee”. No deja de ser una anécdota, pero este tipo de tonterías me hacen bastante gracia. No sería la última vez que Drew Barrymore protagonizara una adaptación basada en obras de Stephen King, pero decir más sería adelantar acontecimientos.

Ya he destacado que esta obra en su momento me sorprendió, y me sigo refiriendo al libro. Me sorprendió para bien. La premisa en principio parece ridícula y propia de los típicos “conspiranoicos” que piensan que toda desgracia está premeditada y ejecutada por el gobierno. Pero tengo que reconocer que me gustó muchísimo y se puede sacar mucho de una obra, a priori, tan disparatada. Como suele pasar en este género, si uno es capaz de sacar de la ecuación los fenómenos sobrenaturales, nos da como resultado una historia muy humana y en la que se pueden encontrar muchos matices. Me gusta mucho la relación que tiene Charlie con su padre y la manera que tienen de enfocar ese “poder” o esa capacidad que tiene la niña, que no es más que alguien tratando de superar algo que la hace diferente del resto de los demás, lo cuál todos tratamos de evitar en algún momento de nuestras vidas. Un libro muy bien escrito.

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¿Por qué digo esto? Simplemente por destacar la buena base que tiene esta película, y que sin embargo, no sabe aprovechar. Mark L. Lester, que un año después dirigiera ‘Commando’, reconoció en una entrevista que ‘Ojos de fuego’ era uno de las rodajes más complicados a los que se había enfrentado. Supongo que la presión por ofrecer una película en la que el fuego y las explosiones tuvieran gran presencia fue un quebradero de cabeza a la hora de rodar. La película nos cuenta la historia de Charlie McGee y su padre, perseguidos por una organización secreta a cargo del gobierno llamada “La tienda”. El padre de Charlie y su madre fueron partícipes de un experimento, años atrás, que los hizo tener capacidades sobrenaturales. En el caso del padre de Charlie, podía controlar a las personas con su mente. Del fruto de esta relación nació Charlie, una pequeña que tiene la capacidad de iniciar fuegos, también con el poder de su mente. Ansiosos de controlar a la niña y saber más de sus poderes, al igual que tapar sus errores del pasado, “La tienda” convierte la vida de la familia en un infierno, y por todos los medios intentarán atrapar a ambos. Roger Ebert dijo que lo que más sorprendía de la película, a pesar de su argumento y del tema que trata, es lo increíblemente aburrida que es. Roger, no te voy a quitar la razón.

No hay mucho que rascar en realidad. La niña está interpretada correctamente por Drew Barrymore. El padre, interpretado por David Keith, no destaca demasiado. Ni siquiera Martin Sheen, que encarna de nuevo a un villano en una película de Stephen King, aporta mucho a la obra. El adjetivo que más se repite en mi cabeza cuando pienso en la película es mediocre, y en cierto modo me fastidia bastante, porque, como digo, el libro en el que se basa es bastante potente. No es que sea aburrida, que lo es a ratos, sino simplemente no llama la atención. El “malo maloso” (un indio llamado John Rainbird interpretado por George C. Scott) es un personaje interesantísimo en el libro, pero en la película se convierte en un “broncas” con capacidad interpretativa (por lo menos para engañar a la niña). Nada más. Se intuyen cosas, pero te deja a medias. Y con lo que me gustan a mi los villanos…

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En cierto modo, y teniendo en cuenta el final, pienso que “Carrie” y su impacto en el cine tiene mucho peso en esta película. Charlie McGee no deja de ser una Carrie White que hace exactamente lo mismo que hizo esta en la película de Brian de Palma, pero utilizando otras herramientas y a menor edad. ‘Ojos de fuego’ se convierte en un espectáculo pirotécnico que intenta tener base emocional, pero que no lo consigue, y que apenas les aportó beneficios a los productores (de hecho, casi ninguno). Esta sería la segunda obra, de seis,  que Dino de Laurentiis produjera de King, siendo la primera ‘La zona muerta’. Voy avisando, la calidad de las mismas brilla un poco por su ausencia.

Os contaré más en próximas entregas. Por lo pronto, tan sólo puedo decir que, en el próximo “post”, os hablaré de una película cuyo guión corrió a cargo de King, y cuyo papel protagonista escribió pensando en la actuación de Drew Barrymore en ‘Ojos de fuego’.

Un saludo, cinéfagos. Hasta la próxima.

@superkpot

  • http://meitnerio.blogspot.fr Daniel Carbajo

    El correspondiente libro de King es uno de mis favoritos, pero ya había perdido la esperanza de que hicieran buenas adaptaciones de sus pelis, así que no vi esta con muchas expectativas. Evidentemente, es flojita.

  • Loula2

    La vi hace mucho tiempo, pero no me pareció para nada memorable….