Especial “La generación de la violencia”: Nicholas Ray

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Nicholas Ray es el cine (Jean Luc Godard)

Así de contundente se mostraba una de las grandes cabezas de la nouvelle vague francesa respecto a las películas del director que hoy presentamos en este especial de “la generación de la violencia”, tras el paso de Richard Brooks: Nicholas Ray (cuyo nombre original era Raymond Nicholas Kienzle).

Si bien hay que reconocer que la afirmación de Godard es un tanto exagerada, también hay que hacer lo propio con que Ray era un maestro que supo mostrar como pocos esa violencia de la que llevamos hablando las últimas semanas en el club. Los amantes de la noche (1948), Llamad a cualquier puerta (1949), En un lugar solitario (1950), Johnny Guitar (1954), la icónica Rebelde sin causa (1955) o Chicago, año 30 (1958) son clarísimos ejemplos de grandes (algunas muy grandes) películas que no hacen sino demostrar porqué Nicholas Ray es un miembro insigne de esta generación.

Ray tuvo una vida algo convulsa en cuanto a lo personal, siendo su padre alcohólico, y teniendo él mismo la misma adicción, así como a las anfetaminas y además siendo bisexual, podemos pensar que su vida no fue todo lo fácil que puede ofrecer el tan ansiado sueño americano… razón de más para manejar unos personajes como los que manejaba en sus películas: desarraigados, violentos, luchadores de causas perdidas…

Nicholas Ray junto a James Dean en una pausa del rodaje de "Rebelde sin causa"

Nicholas Ray junto a James Dean en una pausa del rodaje de “Rebelde sin causa”

Al cine llegó gracias a Elia Kazan, de quien se hizo muy buen amigo tras conocerse en un grupo de improvisación teatral de Nueva York, cuando Ray apenas tenía dónde caerse muerto. Tan amigos se hicieron, que Kazan contó con su ayuda contratándolo como director de diálogos (sin acreditar) en su primera película hollywoodiense: Lazos humanos (1945). Tras ello y con otras experiencias adquiridas en el mundillo, dirige por fin su primera película, la mencionada Los amantes de la noche, narrando ésta la historia de una pareja de jóvenes con ambiciones fatales, como no podía ser de otra manera al tratarse de cine negro… Empezaba pues, y por todo lo alto (en el sentido de haber realizado una gran película pero con muy poco presupuesto, algo que caracteriza sobremanera a muchos de los mejores noirs de la época), una carrera que como muchos de sus compañeros, abarcó varios géneros: western, bélico, aventuras, policíaco…).

La violencia en varias de sus vertientes, quizá las más importantes o destacables, pasaron a formar parte indisoluble de sus películas: la violencia juvenil (Los amantes de la noche, Busca tu refugio -1955-, por citar dos ejemplos), la social (donde se tienen en cuenta por ejemplo, cosas como el éxito y el fracaso, o las palizas… veamos si no lo de Johnny Guitar o La casa en la sombra -1951), la institucional (instituciones como el sistema médico, el judicial o el Ejército también ejercen su violencia en las películas de Ray: Llamad a cualquier puerta o o Infierno en las nubes -1951-, pero una de las instituciones con mayor fuerza es la familia, y ésta hace de las suyas en casos como Rebelde sin causa) y la personal (donde el propio carácter de los personajes de estas películas desemboca en la violencia y agresividad a la que nos referimos, como por ejemplo el protagonista de En un lugar solitario).

Nicholas Ray no ganó ningún Oscar de Hollywood, habiendo estado nominado sólo una vez por el guión de Rebelde sin causa. Murió en 1979 y ahora lo recordamos aquí, en el Club, con una pequeña selección de sus obras con la que esperemos que disfrutéis como lo estamos haciendo nosotros con el especial entero, del que faltan aún varios directores por llegar.

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Referencias: Revista Nosferatu (número 53-54): La “generación de la violencia” del cine norteamericano. Octubre 2006