Especial “James Bond” (V): ‘Operación Trueno’ (1965, Terence Young)

Después de ‘Goldfinger’, una película que acabo de calar en todo el mundo, desatando la “Bondmanía” sin remedio, la verdad es que ‘Operación Trueno’ se antoja aburrida. Más que aburrida, parece que el director (que luego diría arrepentirse de haberla hecho) ha puesto el piloto automático y pensaba que, simplemente con mantener los elementos que parecen recordar los espectadores, le saldría una película recomendable. En su momento hubo gente que incluso llegó a encontrar ‘Operación Trueno’ más que aceptable, y supuso una mejora con respecto a las anteriores. Pero en la memoria del fanático de Bond, esta película no deja de ser un quiero y no puedo, donde se nota que no es puro Fleming. Me explico.

Ya había mencionado los temas legales de Fleming con ‘Operación Trueno’. Me refería a un enfrentamiento delante del juez del escritor londinense y del guionista irlandés Kevin McClory. Veréis, Ian Fleming, el mencionado McClory y Jack Whittingham se reunieron para escribir una película sobre James Bond. La cosa no llegó a buen puerto, y Fleming decidió utilizar la historia para una novela. Algo a lo que McClory no reaccionó bien, diciendo que el también había participado en la historia. A la hora de las adaptaciones, Saltzman y Broccoli iban a empezar con ‘Operación Trueno’, pero el caso se había llevado a los juzgados. Llegó el tiempo de afrontar la cuarta película en la saga, y ya se había acordado, por ejemplo, que Fleming había actuado de buena fe, que McClory aparecería como productor ejecutivo, y que se este quedaría con los derechos para la pantalla, que utilizaría más adelante, de nuevo con Sean Connery. Pero ya hablaremos de eso. Lo que quiero decir con esto, es que, a pesar de que sobre el papel, podría salir una gran película, no acabó de cuajar, no acabó de llenar.

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No nos adelantemos. James Bond se ve envuelto en una operación que tiene como objetivo la OTAN, que supone operaciones de cirugía estética, robo de aviones, y muchas, muchas escenas debajo del agua. Aparte de que Bond parece caer en todo esto por casualidad, el problema es, precisamente, que dichas escenas bajan mucho el ritmo de la película. Gran parte del clímax ocurre bajo el agua, lo que convierte todo en un caos, (o en una danza), que a pesar de ser realmente violenta (muere mucha gente en muy poco espacio de tiempo), se antoja tediosa. La edición de Peter Hunt, y el truco de rodar a media velocidad para que luego al editarlo se acelere la escena, envejece fatal y queda cutre.

Un villano desmotivado y Bond que también parece estar un poco harto del papel, con los típicos chistes más facilones que de costumbre (esto recae en los guionistas, poco tenía Connery que ver en eso). Todos conocemos a Sean Connery, siempre ha sido un hombre que se ha valorado bastante, y en concreto con estas entregas de 007 pensaría que se le pagaba muy poco. Falta de razón no tenía (los productores hacían muchísimo dinero con las películas), pero viendo después lo celoso que ha sido el actor con respecto a su nómina, uno no puede evitar pensar que ha sido uno de los motivos principales por los que se ha movido. Lo cierto es que siempre ha sido un actor que ha buscado papeles sustanciosos, que puedan aportarle más a su faceta como actor. Pero futuras reencarnaciones del espía británico dan pistas sobre lo mucho que le gusta al escocés estar económicamente estable.

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Los críticos de la época sintieron, también, que la saga se había dejado llevar demasiado por el uso de los “gadgets”, relevando en ellos demasiada responsabilidad. Esto no es sólo algo que pasaría en esta película, alcanzando cotas ridículas en películas posteriores, dejándonos aparatos poco creíbles, queriendo rizar el rizo. Aún así, la saga James Bond siempre se ha jactado de utilizar adelantos tecnológicos reales para sus películas. Como, por ejemplo, el “jet-pack”, pilotado por un piloto de verdad.

Los puntos fuertes de la película siguen siendo el trabajo de Ken Adam, que mantiene su estilo impecable de siempre; y John Barry, que ya en esa época se le empezaría a reconocer su trabajo como compositor. James Bond seguía liderando un frente británico cultural (junto con los Beatles) conocido mundialmente. El éxito de las películas se trasladó al de otros sectores. Shirley Bassey se mantuvo en las listas de éxitos gracias a su canción para ‘Goldfinger’, y para las novelas originales de Fleming, supuso un aumento en las ventas bestial. Esto nos lleva al debate, parecido al del huevo y la gallina, del éxito acumulado entre las dos facetas de James Bond. ¿Serían tan populares las novelas si no fueran por las adaptaciones? ¿Serían las películas tan buenas sino fuera por la gran base que aportan los libros? En fin, podéis pegaros en los comentarios si queréis. En mi caso particular si reconozco la valía de los libros. Aparte de la misoginia, la xenofobia y tal (jaja) están muy conseguidos. Fleming sabe darle a sus novelas ambiente, y un aire nostálgico (recordemos que son una evasión de su vida matrimonial) en sus aventuras de soltero muy sutil. Ahora, el empujón que le dieron las películas es indudable. Muchas novelas sobreviven gracias su relación con la gran pantalla.

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En fin, la parte negativa parece recaer en un guión flojo, sin potencia. A pesar de las críticas pobres, la recepción en taquilla fue espectacular, algo que también se convertiría en una constante. La influencia de Bond con respecto a los aliados de la OTAN también resulta ser una fantasía, pues la posición de Reino Unido en el panorama económico y político internacional dista mucho de lo que se ve en pantalla. Todo lo que venía de América parecía ser lo que de verdad merecía la pena, y el éxito de Bond se debe, sobre todo, a una proyección internacional muy bien vista, con numerosas localizaciones en el extranjero. A partir de esta película, todo proyecto de Bond debía ser más grande, más espectacular, y el tiempo entre películas se ampliaría a dos años, jugando con la expectación del público. La estrategia para ganar dinero de las productoras cambiaría, cambiando a algo que todavía sigue presente. Las películas (con las que de verdad esperaban ganar dinero), se estrenarían con el mayor número de copias posible, en vez de intentar que sean rentables con el tiempo, y confiarían mucho en la publicidad previa, aumentando el “hype” de los espectadores. ¿Os suena de algo? Es como funciona el Hollywood comercial ahora, básicamente.

Bond también se enfrentaría a otras versiones de si mismo, con el mismo nombre (La primera versión para cines de ‘Casino Royale’ con un reparto espectacular, en tono de comedia y que resultó ser una chufla). Y con otros distintos. Espías, espías y espías.

Pero todavía quedaría una entrega más de Sean Connery al frente, antes de que Bond cambiase de piel. Mañana hablaremos de ello.

@jorgecapot3

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PD: os voy a hacer un regalito. Antes de la canción de Tom Jones para ‘Operación Trueno’, hubo otra canción que al final, que no llegó a convencer a los productores. La artista es Dionne Warwick, y la canción se llama “Mr. Kiss Kiss, Bang Bang).

  • Ramón Álvarez

    Tengo toda la etapa Connery muy reciente y para mí esta es la mejor. Una maravilla acuática que no ha envejecido ni un ápice. Connery mejor que nunca como 007, banda sonora cojonuda (incluyendo la canción de Tom Jones), Emilio Largo villano cojonudo,…

    Vamos, que discrepo en todo lo que has dicho.

    • http://cinefagosmuertos.com/ Jorge Capote

      A mí si que se me hace un poco aburrida, después de cortar un tubo y quitar unas gafas, parece que lo repiten cien mil veces. XD. Pero es personal, el rollo acuático no me acaba de atraer.

    • Miguelllll

      Estoy con Ramón. A mi esta también me parece la mejor. Y junto con Desde Rusia con Amor mis favoritas. Las que conservaré.

      El guión para nada aburrido, y muy entretenida. Con esa localización paradisiaca, las chicas Bond mas espectaculares hasta la fecha, y la acción acuática con toda la trama de por medio entre chicas malas y malotes, muy buena.

      Si es cierto que la parte final con el barco a la deriva, quedó cutre la técnica. Por lo demás la que más me gusta de Connery.

      8/10. Y temazo de Tom Jones con esa música imponente.

  • Angel L. Diez Siles

    Le reconozco algunas buenas escenas y frases Bond clave – aquella de “espera a llegar a mis dientes” -, pero reconozco igualmente que es desde siempre de las que más me ha aburrido