Especial Hammer Film: ‘La maldición de Frankenstein’–Fisher, Cushing y Lee, y un estilo icónico

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Y llegamos–meses después–a la tercera parte de este sentido especial–dedicado a mi adorada Hammer Film— con uno de los títulos más trascendentes e insignes de este mítico sello creado,en 1934, por el astuto y visionario comediante llamado William Hinds. En 1937 el empresario y propietario de una cadena de salas de cine Enrique Carreras se asociaría con Hinds, dándole a la productora un  soporte mediático y financiero que sería crucial para soportar la crisis que castigaría a Europa en la Segunda Guerra Mundial. A finales de los años 40 los hijos de Enrique Carreras se hicieron con las riendas de la productora y decidieron bautizar a su sello con el nombre de Hammer Film Productions Ltd. Gracias a la labor de los dos hermanos la productora adquiriría  el impulso y el aire necesario para afrontar la depresión económica (producida por la guerra), en la que se encontraban la mayoría de los países del viejo continente.

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Pero fue en la década de los 50 cuando la Hammer viviría su época dorada. La productora, deseosa de cruzar el charco e intentar conquistar el irresistible mercado de  Hollywood, se asoció con el empresario norteamericano Robert Lippert. Un productor que gozaba de ciertas influencias en la meca del cine. Muchas “estrellas” de Hollywood, ya en horas bajas,volverían a tener interesantes propuestas gracias a  Lippert  y a la Hammer,  que se aseguraba así un notable filón mediatico contratando a viejas glorias, además de su buen ojo para fichar a jóvenes talentos; una combinación que acabaría dando muchos frutos a la Hammer. Esta sociedad de la productora Británica con el empresario Robert Lippert fue decisiva para el crecimiento de la Hammer, ya que gracias a dicha sociedad nacerían dos títulos esenciales : ‘El experimento del Dr. Quatermass’ ( 1955 ) y ‘La maldición de Frankenstein’ ( 1957 ).Obras que  marcarían con paso firme el camino que debía seguir el sello.  Un camino enfocado con gran acierto al cine de terror y la ciencia-ficción. Ambos filmes producirían unos más que decentes  beneficios económicos, aunque estas dos cintas no fueron demasiado bien tratadas por la crítica(de lo más reaccionaria) por atesorar una “violencia” nunca vista hasta el momento.

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Dos obras–sobre todo la de Fisher, el verdadero artífice de la inconfundible personalidad Hammer– que mostrarían un estilo inimitable que acabaría siendo la característica más reconocible del sello. Hablar de la Hammer es hablar de terror gótico, con un manejo del color muy personal y vanguardista. Conjugando con tenebrosa armonía las sombras  con un vigoroso colorido(el rojo de la sangre es uno de sus elementos más característicos ), un ingenioso y sutil  manejo del erotismo. Todas las virtudes mencionadas proporcionarían a la Hammer unas ganancias más que suficientes para seguir siendo fieles a su original modus operandi. Eso sí, sin perder ni un ápice de personalidad y regalándonos verdaderas obras maestras que con el tiempo no han hecho más que acrecentar su leyenda.

Hammer  Film Productions  ha dejado una huella imborrable en la historia del cine. Es la prueba fehaciente  de que el género de terror no está reñido con la calidad y  “el saber hacer”. Con una filmografía repleta de grandes logros, excepcional en  el trato del aspecto  visual, con un  predominio de contrastes  lumínicos aterradores, completamente inédito en esos tiempos. Siendo sombríos,sobrios, y con una majestuosa e irreverente elegancia. Y aprovechándose–con muchísima inteligencia– del sinfín de opciones interesantes que la literatura clásica podía aportar al cine, y por supuesto, a sus arcas. Pero siempre dotando a sus adaptaciones literarias de un toque muy personal.  El filme que nos ocupa es, sin ningún atisbo de duda, el que marcó la senda a seguir. La reinvención de un mito. Con cuatro protagonistas de excepción: Terence Fisher, Peter Cushing, Christopher Lee, y ese estilo gótico e inimitable tan Hammer. Creo que fue una amiga cinéfaga la que en una conversación sobre esta productora bautizó a sus obras como: “…películas de castillos y candelabros…”. Una sintesis, la mar de acertada, que me hizo mucha gracia.

‘La maldición de Frankenstein'(1957) es una de las mejores adaptaciones cinematográficas de la famosa e imprescindible novela del terror gótico escrita por Mary Shelley en 1818, una escueta–al filme me refiero– pero intensa reinvención del “megatrillado” mito de Prometeo. La cinta que un neófito Terence Fisher dirigió para la incipiente productora británica  forjaría–con una deliciosa y novedos estructura–las sólidas bases del estilo Hammer Film.

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La primera adaptación–fue el inicio de una saga con irregulares resultados,pero de eso ya hablaremos…– del Frankenstein de Fisher posee gran parte de las cualidades que engrandecerían al sello inglés. Ese esplendente y vistoso colorido–lo sé, lo he mencionado muchas veces, pero es que así debe ser– tan kitsch que acentuaba las sombras y dotaba al terror de una turbadora y augusta elegancia. Esos artesanales y opulentos decorados góticos prohijados del teatro clásico más puro y del expresionismo alemán. El pasional respeto por la literatura. Ese inimitable erotismo tan refinado, sugerente y ladino. La humanidad con la que impregnaban a sus “monstruos”. Y, por supuesto, el icónico lirismo que destilaba su estilo.

‘La maldición de Frankenstein’ además de la primera película de terror en color de la historia, fue también el inicio de las andaduras–juntos y revueltos– de la provechosa e inigualable tríada formada por unos genios sin parangón, evidentemente me refiero a la sociedad Fisher/Cushing/Lee. Tres nombres propios que acabarían siendo cruciales en el devenir de esta mítica productora, protagonizando muchos de los títulos más emblemáticos del sello. En el caso de Fisher, esta obra significó el encumbramiento de su, hasta el momento, irregular carrera. El director inglés, con 53 años, había gozado de algunos “éxitos menores” como ‘Extraño suceso'(1950), una bizarra pero sugerente mezcolanza de géneros(suspense,romance,humor…) de lo más vanguardista y funcional pero poco aplaudida. ‘Cara robada'(1952), una entretenida y recomendable función pulp de serie B que aportaría al director londinense cierto prestigio entre los amantes más acérrimos del género. La interesantísima y desconocida ‘Sapaceways'(1953), un sci-fi de suspense con toques de romanticismo clásico que pasó sin demasiada pena ni gloria debido a su escaso presupuesto y poca distribución(algo muy corriente en este tipo de productos, tan infravalorados en esa época). Y algunas incursiones televisivas que le aportaron algo de fama y dinero.

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Una de las particularidades del filme de Fisher es  el monstruo de Frankenstein,papel que en un principio tenía que interpretar el actor Bernard Bresslaw pero que finalmente fue adjudicado a  Cristopher Lee (el actor fetiche por excelencia de la Hammer ). El Frankenstein de Fisher es un monstruo  claramente distinto a la criatura vista en otras adaptaciones anteriores a ésta, siendo la versión del sello inglés la más fiel a la hora de trasladar la fisonomía y el carácter del carismático personaje creado por Mary Shelley. En esta cinta nos presentan a una criatura mucho más humana y que inspira una mezcolanza de sentimientos encontrados: horror,ternura,lástima… Esta fábula que nos narran con tanto talento Terence Fisher y  Jimmy Sangster demuestra con una claridad diáfana quiénes son–o somos– los verdaderos “monstruos” del cuento. Y éstos son mucho más feos, detestables y temibles que nuestro pobre y desubicado protagonista.

En su estreno, ‘La maldición de Frankenstein’ recibió la clasificación X, siendo  vapuleada por cierta parte de la  crítica de la época poco acostumbrada al explícito trato de la violencia que exhibía esta  obra maestra de la Hammer, pero lo cierto es que produjo unos resultados de taquilla  bastante aceptables y  gozó  del “tímido” pero eficaz  apoyo de algunos de los críticos más “progres” de la época que,  cansados ya de tanta “ñoñez“, encumbraron a este filme por su veracidad y, por supuesto, por el valor demostrado.

Esta película,al igual que la obra literaria, se acerca más al drama que al terror, y apropiándose de parte del mensaje de ese mito de Prometeo que tantas buenas ideas ha dado al cine, pone sobre el tapete uno de los temores más recurrentes de la humanidad; evidentemente me refiero al miedo a la parca. Un temor convertido en obsesión por el Dr. Victor Von Frankenstein(interpretado de forma excepcional por Peter Cushing otro de los actores fetiches de la productora creada por William Hinds) , que perseguía incansablemente la formula de la inmortalidad, mostrándonos el lado más amoral y enfermizo de la mente humana.

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La intención de la Hammer, en un principio, era realizar un remake del Frankenstein de la Universal. De hecho pretendían que Boris Karloff fuese el protagonista de ‘La maldición de Frankenstein’, y querían rodar en blanco y negro. Pero,afortunadamente, la  Universal tomó cartas en el asunto y amenazó a la Hammer con demandarla, y el sello británico tuvo que recular y realizar multitud de cambios en sus ideas para la nueva versión de ‘Frankenstein’. Jimmy Sangster–el autor del libreto–reescribió el guión de modo que el papel protagonista de la obra fuese el Doctor Frankenstein y no su “desvencijada creación”. Además, Terence Fisher, quiso que la criatura de su película tuviese un aspecto mucho más humano, algo que el genial maquillador Phillip Leakey supo captar a la perfección, presentándonos a un ser visualmente escalofriante y horrendo, repleto de cicatrices que subrayaban la humanidad del ser creado por Mary Shelley. De hecho, “humanizar” a los “monstruos”  acabaría siendo otra de las seña de identidad Hammer Film.

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Christopher Lee, muy oportunamente, en su interpretación, quiso desmarcarse de casi todos los “tics”–tanto estéticos como de carácter– que hicieron célebre al pálido monstruo de cabeza cuadrada diseñado por  Jack Pierce, y que James Whale trasladó a la gran pantalla para los estudios Universal. Lee quiso ofrecer algo más que una triste imitación de Karloff, y vaya si lo consiguió; aunque el Frankenstein de Lee  no sea el más recordado debemos admitir que es mucho más fiel al personaje creado por Mary Shelley.

Antes de cerrar este post debo alabar la impresionante fotografía del maestro Jack Asher y la espléndida banda sonora de ese genio de genios llamado James Bernard. Dos nombres propios que acabarían convirtiéndose en colaboradores habituales de la Hammer.Pero sin duda alguna el mayor acierto de la productora creada por William Hinds fue la puntería que demostró fichando a  Terence Fisher. Un realizador con un talento innato para la narración  y un gusto de lo más artístico e impactante  para los menesteres estéticos.  Un realizador que gracias a esta cinta, se convertiría en el claro “culpable” de ese peculiar e icónico estilazo Hammer que tantas veces he nombrado en este post, lo siento, soy muy plasta, lo sé. Pero es que hablar de la Hammer es hablar del señor Terence Fisher y no mencionar sus tropecientas virtudes sería,para mí, poco menos que un pecado. Tenéis que comprenderme, a este hombre le debo un par de vidas. ¿Oscar honorífico? ¡¡Mis cojones!! Este señor se merece un templo. He dicho.

Y sería otra injusticia impropia de mí no mencionar el impresionante y minucioso trabajo interpretativo de un Peter Cushing excelso que como aquel que no quiere la cosa–y abstrayéndose de todos los “vicios” de sus antecesores– adopta esa figura cinematográfica tan entrañable y recurrente del desgalichado “científico loco”. Un ser de lo más excéntrico que vive por y para la ciencia. Siempre  rodeado de humeantes y coloridas probetas, un sociopata  de penetrante y turbadora mirada que, sin escrúpulo alguno, hará lo que sea necesario para conseguir sus fines. Eso sí: siempre escudándose en la ciencia. Un psicópata de manual, un déspota que  disfraza su egoísmo y su demencia de filantropía. Autoconvenciéndose de que sus tenebrosas investigaciones son por un bien común; Y,léntamente pero sin pausa,deshumanizándose con cada experimento y con cada “avance”,hasta convertirse en un monstruo. El verdadero monstruo de esta historia.

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Para “avanzar” es completamente necesario transgredir las normas.Y tanto el actor como su personaje hacen caso al dedillo del mensaje que esconde esta frase: Cushing creó un personaje “desparasitado” y de lo más coherente con el–forzosamente– novedoso relato propuesto por la Hammer. Un Peter Cushing magnético, cínico e inquietante. Con ese entusiasmo histriónico y bipolar tan ligado a los científicos. Pero del mismo modo dibujando un personaje  capaz  de–en algún momento fugaz– demostrar sentimientos de lo más humanos ¿y quién es el guapo que no se ride ante la voluptuosidad de  Hazel Court? Delante de semejante regalo de la naturaleza no hay nada que hacer.Ante el instinto animal no hay ciencia que valga.

Hazel Hammer

Por si no ha quedado del todo claro os diré que adoro esta película como al aire que respiro. Y no sólo por las innumerables cualidades cinematográficas que rezuma por todos sus poros. Creo que ya empezáis a conocerme un poco, y sabéis la importancia(a veces demasiada, lo admito) que le doy al factor nostálgico. Esta cinta fue la primera adaptación que vi(aquí) del mostruo creado por Mary Shelley. Recuerdo ese mágico instante como si fuese ahora y estoy seguro de que nunca lo olvidaré. Por mucho tiempo que pase. Y lo mejor de todo es que después de tantos años y después de haber visto esta obra infinidad de veces me sigue llegando al corazón, y eso es algo impagable. Creo–estoy seguro de ello– que estas dulces caricias al alma tan sólo se pueden definir con una palabra: ARTE. Gracias señor Fisher.

Por cierto, os recomiendo que compréis una hermosa y maloliente ristra de ajos y, de paso, que el cura de vuestro pueblo os bendiga un vaso de Fontvella. Necesitaréis ambas cosas para el próximo post…

 

 

 

 

  • Jorge Capote

    De la Hammer he visto sobre todo vampiros, lo reconozco. Pero Frankenstein es uno de mis monstruos favoritos (deseando estoy que Universal haga sus remakes, lo siento, jaja). De hoy no pasa que vea esta película, con la que tanta pasión hablad. Gran post, Jordi.

    • http://gravatar.com/harrypowell Jordi Vilàs

      Dale duro a Franki, Capote. Por cierto, lo de haber visto tan sólo las producciones vampiíricas de la Hammer es un mal muy extendido. En este especial no sólo tocaré los títulos más conocidos y emblemáticos, de vez en cuando también voy a hablar de películas poco conocidas y muy interesantes.

      Saludos mamoncete.

  • Loula2

    Y yo sin haber visto todavía este glorioso peliculon….y mira que de la Hammer he visto unas cuantas!! Se me están acumulando los deberes 😉

    Y la próxima va de vampiros, esas son las mías. Lo del vaso de Fontvella no lo necesito; hace tiempo que anda rodando por casa una de esas botellitas de agua de Lourdes con forma de Virgen. Qué mejor ocasión para utilizarla que ésa!! Bendita no se si será el agua que contiene, pero caducada tiene que llevar más de una década… vamos, un arma letal!!

    • http://gravatar.com/harrypowell Jordi Vilàs

      “…Y la próxima va de vampiros, esas son las mías. Lo del vaso de Fontvella no lo necesito; hace tiempo que anda rodando por casa una de esas botellitas de agua de Lourdes con forma de Virgen…”

      Jajajajajaja, yo también tengo por casa una(o dos) botellas de esas tan feas. Y la verdad es que no sé de dónde han salido xD

      • Loula2

        Yo si, la mía pertenece a la colección de souvenirs que mi madre se empeña en traerme, y que generalmente consiste en diversos artefaktos inútiles que termino guardando, porque mi mamma me mima con paella los domingos de guardar y croquetas los jueves, y qué menos que hacer aprecio de sus regalicos 😉

      • Jordi Vilàs

        Supongo que la procedencía de mis botellas tendrá una historia similar a la tuya,apostaría un par de dedos sin temor a perderlos que esas botellicas tan majas son cosa de mi madre o de mi abuela xD