Especial “Brilli brilli”: ‘Trilogía Karnstein’ de la Hammer Film

¿Tiene brilli la Hammer? Pregunta estúpida donde las haya. Pues claro que tiene brilli, esa estética tan kitsch, ese erotismo tan sutil, esas chupasangres  pechugonas ligeritas de ropa deseosas de hincar el colmillo… Los vampiros desprenden brilli por doquier, y no me refiero a esos “vampiros”(nótese el entrecomillado) que brillan cuando les da el Lorenzo, no, me refiero a vampiros de verdad, aunque los no-muertos de la Trilogía Karnstein son algo diferentes al vampiro clásico, quizá este detalle no guste a los fans más fundamentalistas y conservadores del género, pero la arriesgada apuesta de la Hammer “apartándose” de su modus operandi clásico es,cuando menos, digna de respeto.

¿Os parece que Drácula tiene brilli? Yo diría que sí, y si la historia del vampiro más famoso de todos los tiempos tiene brilli es gracias a que su creador, el gran Bram Stoker, tomó prestadas muchas ideas de la magnífica ‘Carmilla’,  una vanguardista y subversiva novela escrita por Sheridan Le Fanu en 1872( 25 años antes de que Stoker creara a su monstruo), texto en el que también se basó(muy libremente) la insigne productora británica Hammer Film para brindarnos la trágica historia de los Karnstein, en una trilogía imprescindible de incuestionable valor cinéfago.

‘LAS AMANTES DEL VAMPIRO'(ROY WARD BAKER,1970)

Corrían malos tiempos para la Hammer, su otrora funcional, elegante, y solemne terror gótico estaba pasado de moda, los coloridos y libertinos años 70 requerían  cambios drásticos a un género que había exprimido con demasía sus moldes y que pecaba de repetitivo y trasnochado. A la Hammer ya no le valía aferrarse al clavo ardiendo de su glorioso pasado. El terror de finales de los 60 y principios de los 70 era un jovenzuelo olvidadizo, caprichoso y promiscuo, que coqueteaba sin pudor con otros géneros, y al que no le iba la sutileza ni las medias tintas. El mítico sello británico había cedido terreno ante la sugestiva y voraz vivacidad artística del giallo, que sabía exactamente qué ofrecer a un público ávido de sexo, sangre, violencia, y de historias con ideas frescas, atrayentes, y transgresoras, acordes con la realidad social de una época de transición.

Roy Ward Baker, alumno aventajado del maestro Terence Fisher, fue el realizador que eligió la Hammer Film para dirigir  ‘The vampire lovers’, la primera y más interesante película de una trilogía encaminada a rejuvenecer, actualizar, y revalorizar a una Hammer arruinada economicamente y en evidente decadencia creativa. Ward Baker tenía ganas de innovar, pero sin transgredir demasiado los arquetipos de ese estilo tan característico que había hecho célebre a la legendaria productora británica. Y en cierto modo logró sus propósitos, no les fue del todo mal el invento, los vampiros “clásicos” siempre han despertado fascinación, jamás han dejado de estar de moda, eso evidentemente jugaba a su favor.  Pero si a esta fórmula le añadimos el “novedoso” componente del erotismo lésbico, extraído directamente de los bragados textos de Le Fanu, el resultado no podía ser más beneficioso(en todos los aspectos) tanto para la Hammer Film como para el público. ‘The vampire lovers’ está protagonizada por la voluptuosa actriz polaca Ingrid Pitt, que interpreta a Mircalla/Carmilla, la joven y atractiva descendiente de una familia maldita, los Karnstein. Una vampira sedienta de sangre y otro tipo de fluidos corporales, con predilección por las mozas macizas, hijas de las familias adineradas de Austria, y que no dudará en usar sus encantos para conseguir todos sus propósitos. Y hasta aquí puedo leer. La sinopsis no podría tener más brilli. Además el gran Peter Cushing tendría un breve pero jugoso papel en esta magnífica cinta de terror gótico y erótico, que además de abrir la senda a “nuevos horizontes” para la Hammer Film, sería una esperanzadora apertura para una trilogía que acabaría covirtiéndose en cine de culto: ‘Las amantes del vampiro’,’Lujuría para un vampiro’, y ‘Drácula y las mellizas’. La llamada Trología de los Karnstein.

 

‘LUJURIA PARA UN VAMPIRO'(JIMMY SANGSTER,1971)

Esta segunda parte de la Trilogía Karnstein no funciona como una secuela de ‘Las amantes del vampiro‘; El papel de Carmilla en esta ocasión fue interpretado por la sensual actriz danesa Yutte Stensgaard, y de la puesta en escena se encargaría Jimmy Sangster, que apostaría por alejarse visiblemente del terror y moverse en terrenos más melodramáticos. Sangster había guionizado dos de los títulos más relevantes de la Hammer Film, evidentemente me refiero a ‘La maldición de Frankenstein'(Terence Fisher,1957) y  ‘Drácula'(Terence Fisher,1958), dos Obra Maestras y seguramente las dos películas más importantes de la productora británica. Debemos reconocer que debido a la incomprensible sensiblería de la que hace gala ‘Lujuría para un vampiro’, es una cinta mediocre y ventajista, la más floja de las tres películas basadas en los escritos de Sheridan Le Fanu. Aunque también es justo reconocerle algunos méritos, sobre todo en aspectos estéticos, y atmósfericos, en los que Sangster demuestra ser digno “sucesor” de Fisher, al menos en este tipo de menesteres visuales, que por otro lado resultan esenciales para  entender y saber apreciar el terror gótico y kitsch tan personal de la Hammer.

‘DRÁCULA Y LAS MELLIZAS'(JOHN HOUGH,1971)

Un John Hough neófito(unos años después dirigiría maravillas como ‘ The Legend of Hell House’ o ‘Treasure Island’, con Orson Welles )sería el realizador elegido por la Hammer para finiquitar la Trilogía Karnstein después de una “decepcionante” segunda entrega más enfocada hacia el romanticismo ñoño y al erotismo casposo que hacia el terror gótico, y lo cierto es que Hough a pesar de ser un realizador novato no defraudó; ‘Drácula y las mellizas’ es una obra que tiene todos los atributos(atmósfera,ambientación,vestuario, fotografía,etc)  necesarios para encandilar a cualquier nostálgico fan  de la época dorada de la Hammer Film; en una historia oscura, original y mas inteligente de lo que parece, que es una crítica velada(o no tanto) al fundamentalismo religioso, con un Peter Cushing en su salsa en un papel hecho a su medida. Por cierto, no esperéis encontrar a Drácula porque no aparece; por lo visto, a nuestros sagaces traductores el nombre de ‘Gemelas del mal'(Twins of Evil) no les hacía tilín y prefirieron tomarnos por imbéciles y meter a Drácula en el título. En fin, no nos perdáis la pista porque esto del brilli brilli no ha hecho más que empezar…..

 

  • loula2

    Huuuum, las vampiras pechugonas de la Hammer, más que brilli brilli, lo que tienen es brillo de bola de espejos discotequera, y la sensación de llevar unos cuantos cubatas de los de vaso de tubo encima 🙂
    Pero la Hammer siempre tendrá mi cariño por lo rompedor de sus propuestas, unos pioneros artesanos con.mucha imaginación y valentía.

    • Jordi Vilàs

      “…. las vampiras pechugonas de la Hammer, más que brilli brilli, lo que
      tienen es brillo de bola de espejos discotequera, y la sensación de
      llevar unos cuantos cubatas de los de vaso de tubo encima…” XDDDDD, no sé qué responder a eso jajajajajjaja, pero sí que tienes algo de razón sí xD

      Un abrazo Gloria!!

      • loula2

        Otro p’a ti, Reverendo!! 🙂