Especial “brilli brilli” – Señoras y señores, bienvenidos al show

 

Desde el Club de los Cinéfagos Muertos os presentamos el nuevo especial que nos ocupará los próximos meses. El nombre seguramente os descoloque, creednos, a nosotros también nos provocaba dudas e incluso hemos tenido intensos debates antes de dar la luz verde a este especial. Y es que el “brilli brilli” era un misterio que nuestra antigua colaboradora Perra de Satán sembró en este campo, casi mitificando ese espíritu que irreverente  que deambulaba en los inicios de este grupo con secciones como Mondo Bizarro.

¿Pero por qué hacemos este especial? ¿Y a qué nos referimos con este peculiar término?

Primero, porque deseábamos hablar de muchas películas que por diversas razones no pudieron entrar en los anteriores y, segundo, porque aúna varias de las propuestas conceptuales que teníamos en mente trabajar.

Tras “teorizar” hasta el punto de preocuparnos por nuestra salud mental, hemos conseguido desentrañar cuáles serías los principales rasgos de este ente trasversal que abarca un amplísimo espectro cinematográfico, como podréis comprobar con la selección de películas que hemos realizado. La mejor forma de ilustraros de qué va a ir este especial es Hedwig and the angry inch (John Cameron Mitchell, 2001) que reseñó Perra de Satán, como no podía ser de otra forma. Este es uno de los máximos exponentes un filme musical, hedonista, kitsch, reflexiones sobre la sexualidad y el género. También el tiene cabida aquel cine que se apoya en fotografías impregnadas por el neón u objetos de consumo hipermercantilizados basados en rock/popstars del momento (aquella película de las Spice Girls es un claro ejemplo) con el que los millennials hemos crecido y que, en un futuro no muy lejano, serán los productos de nostalgia relanzados por la industria.

Si bien, en los años ochenta tendría su explosión, impulsado por producciones de serie B, los años setenta serían cruciales con filmes como Jesucristo Superstar (Norman Jewison, 1973), también reseñado por Perra de Satán, o The Rocky Horror Picture Show (Jim Sharman, 1975) creemos que existen películas predecesoras que llegan hasta los años treinta, por lo que nos proponemos como reto, más allá de reseñar aquellas películas de los años ochenta y noventa enmarcadas en este contexto, indagar en las décadas previas donde los rasgos comentados estarían ocultos en signos y subtextos. También miraremos más allá de estas características para abordar cómo se representan las perversiones de este relato erótico-hedonista.

Esperamos que disfrutéis de este especial diverso en propuestas temáticas y formales en el que también ponemos parte de nosotros con muchas de nuestras películas predilectas.