Especial “69 joyas de los 80”: ‘El precio del poder’ – El sueño americano

scarface-rafael-almena-4

Si hay algo que se ha encargado de demostrar por activa y por pasiva gran parte del cine comercial estadounidense, es que Estados Unidos es la tierra de las oportunidades, donde cualquiera pueda labrarse una buena vida, ya sea un afortunado de haber nacido en tamaño país o un inmigrante que busca en los USA hacerse alguien de provecho: lo que conocemos por “el sueño americano”. Cierto es que hay un gran porcentaje de películas en el que dicho sueño es mostrado al principio como un sinfín de desapegos laborales y esfuerzos que puedan parecer en balde pero que provocarán el éxito empresarial y familiar del protagonista, evocando la primera frase que es pronunciada en ‘El padrino’: “I believe in America”. Por suerte, también existen otras formas de ver el sueño americano, y la película que hoy nos ocupa, la monumental ‘El precio del poder, es una de ellas.

‘El precio del poder’, absurda traducción del original y poderoso ‘Scarface’, es un remake de la película homónima de Howard Hawks  de la década de los años treinta, cuando en Hollywood hacer remakes era una novedad y servían para algo aparte de hacer dinero, y no una evidente falta de ideas. El contexto nos sitúa al principio de la década de los años 80, como bien nos indica la introducción del filme, durante el Éxodo del Mariel en plena dictadura de Fidel Castro, en el que más de cien mil cubanos llegaron a Estados Unidos. Castro aprovechó este movimiento para deshacerse de miles de criminales que infestaban su país, estando entre ellos el protagonista de esta historia: el carismático Tony Montana.

scarface-rafael-almena-2

Porque ¿quién no conoce a Tony Montana? El protagonista, al principio de la cinta, se autodenomina “refugiado político de Cuba”, aunque en realidad sabemos que es un asesino de la peor calaña que hará literalmente lo que sea por llegar a la cima del poder y por hacerse un nombre en sus idealizados Estados Unidos. ¿Entonces cómo nos puede caer tan simpático un tipo del que nos alejaríamos sin dudarlo si coincidiésemos con él en el mítico Babylon Club o por alguna de las soleadas costas de Florida? Pues creo que hay varias razones para amar a Tony Montana. Para empezar, tiene un código ético que sigue a rajatabla y que se ha convertido en cultura popular desde que este personaje apareció en pantalla en el lejano año de 1983. “Nunca he jodido a nadie que lo mereciera”, “En este mundo sólo tengo mis huevos y mi palabra y no los rompo por nadie”, “Siempre digo la verdad, incluso cuando miento” son frases míticas y lapidarias que, aparte de quedar muy bien en las redes sociales, sirven para definir la idiosincrasia propia de un mafioso que parece sentir un cierto respeto a una manera de hacer las cosas, y es por ello que le admiramos.

El personaje empieza literalmente en lo más bajo del escalafón del poder, pero, gracias a ciertos trabajos que irán aumentando de envergadura y a los contactos que va haciendo, se convertirá en un megalómano capo del narcotráfico que se vuelve mucho más inestable a medida que va consiguiendo sus objetivos. Los espectadores vamos de la mano con él y celebramos cada pequeña victoria que se apunta, a pesar de las muertes y las consiguientes enemistades que se va ganando en el camino. Ya que estamos en un especial enmarcado en los 80, encaja perfectamente el mantra de cierta serie que fue popular en dicha década: “La fama cuesta y es aquí donde vais a empezar  pagar”, sólo que allí era con sudor, y aquí será con sangre.

scarface-rafael-almena-1

¿Qué ocurre cuando ya consigues todo lo que te has propuesto? Que es difícil mantenerte esa satisfacción que tanto ansiabas, y eso Tony lo va a sufrir en sus propias carnes. Es cuando el espectador deja de admirar cada uno de los movimientos del protagonista y empieza a tomar cierta distancia con ciertas actitudes de Tony que hacían presencia en su escalada al poder, pero que, una que vez que se encuentra en la cima, se evidencian más que nunca. Esos sentimientos incestuosos que siente por su díscola hermana, que se convierten en posesión en varias ocasiones o la desobediencia a cierto código no escrito, que se encargan de inculcarle gente como Frank López o Alejandro Sosa, que en principio implica cierta soberbia será lo que luego le cueste perder el poderoso imperio que durante tanto tiempo anheló construir.

Hay dos grandes culpables de la suprema calidad que posee esta película. El primero es Al Pacino, con uno de los dos roles, el otro es Michael Corleone, al que más se le haya asociado y se le asocie cuando el genial actor pase a mejor vida (esperemos que dentro de muuuucho tiempo). Al Pacino fue nominado al globo de oro por su interpretación pero cualquier galardón es pequeño en comparación con la superlativa labor del actor italoamericano.  Aparte de un acento cubano que se antoja auténtico, sus movimientos, su forma de mirar y de moverse parecen genuinas, y cada frase que dice y que sale de su rasgada voz se marca a fuego en la posteridad. El trabajo es de genios, y es de agradecer el encomiable esfuerzo del actor que con sólo las actuaciones en las películas que había hecho la década anterior podría retirarse perfectamente: ‘Tarde de perros’, las dos partes de ‘El padrino’, ‘Pánico en Needle Park’ o ‘Serpico’ son buen ejemplo de ello.

scarface-rafael-almena-3

El otro gran artífice es el director Brian De Palma, uno de los mejores directores de los 80 y 90 y que ahora parece un poco perdido y ninguneado. Esa elegancia y sutileza con la que abre cada secuencia, pasando de un precioso plano general a dónde se encuentra la acción, esa manera de hacernos partícipe de la violencia y que miremos asqueados cuando en realidad no se nos muestra apenas nada o el impresionante ritmo que imprime y que hacen que la película se nos pase volando es mérito del director. ‘El precio del poder’ no será la única película que comentemos en este especial del afamado director. Y que tampoco se nos olvide citar la labor de Oliver Stone en el guión, creando en el papel un personaje y una historia memorables. Su trabajo  de documentación e investigación son impresionantes.

Así que para finalizar no me queda nada más que decir que cualquier ocasión es buena para echarse en el sofá y ver las tres horas más salvajes y divertidas de cine que nos dieron los años 80, el reverso trágico del sueño americano, porque sí, puedes triunfar en América, pero a veces se desconoce el precio que cuesta.

  • http://meitnerio.blogspot.com meitnerio

    Una maldita pasada. No hay más que decir

    • Rafa Almena

      Después de verla te da un subidón… incluso a pesar del final!

  • loula2

    Pacino está inmejorable como Tony Montana, y la película es de esas que no te cansas de ver. De hecho, en mi entorno es una peli de culto, incluso para gente poco cinéfaga!!
    Y para muestra: tengo una mascota Tony “Scarface” Montana en casa….. =P

    • Rafa Almena

      Es de esas pelis que trasciende ya el mero hecho de ser un peliculón soberbio

      Jajajaja, buen nombre para una mascota!

      • loula2

        Es un “conejo/perro”, uno de esos conejos de orejas caídas que parece un perro pequeño, y tiene los ojos oscuros y la misma mirada lánguida que Pacino, jejeje!!

      • Rafa Almena

        Jaajaja, mientras no le quites su yeyooo 🙂

      • loula2

        Ya te digo!! =P

  • http://cinefagosmuertos.com/ Eduard Sans

    De esas películas que pasan en un suspiro pese a su duración, una magia equiparable a lo mejor de scorsese. Nunca olvidare la escena de la ducha y la sierra eléctrica… Jooder xD.

    • Rafa Almena

      Lo más grande de esa escena es toda la violencia que se le pasa al espectador por la cabeza pero que apenas vemos. Muy grande De Palma 😀

    • loula2

      Como para olvidarla!! Cada vez que veo a Pacino me viene esa imagen a la cabeza. Impresionante….

  • avegacon

    Muy mal, muy mal Rafa, no dices nada de nada de Michelle (¡qué adicción!)..si es queeeeeeeee ;). Por cierto, Los fabulosos Baker Boys es del 89, no quiero decir nada con eso.. jejeje.

    Tengo pendiente volver a verla en versión original que la primera vez fue doblada y hace ya la tira, pero si me pongo con ella antes tengo que hacerlo con la de Hawks, si se hace hay que hacerlo bien.

    Un saludo

    • Rafa Almena

      Jejejeje, mira que se lo dices a un gran admirador de esa señora que a sus 50 y pico sigue encandilando, pero en esta peli, salvo su última escena, en la que discute con Tony, no tiene mucha relevancia.

      Tampoco he mencionado al enrome reparto que acompaña a Pacino: un joven Steven Bauer, unos enormes Robert Loggia y Paul Shenar, y también F. Murray Abraham.

      Pues póntela en original: el acento de Pacino es muy, muy grande. Y como bien señalas, también me tendré que poner a ver la peli de Hawks.

      Saludetes!

      • avegacon

        La de arriba que si se limita a lucir palmito, el de abajo que si no tiene mucha relevancia, no sé, no sé..porque es viernes que si no la teníamos 😉

        Recuerdo vagamente a Loggia y a F. Murray Abraham quién por cierto sigue acumulando protagonismo, y cada vez más, en la serie Homeland

    • loula2

      Estooo… Michelle es admirable, y de una belleza excepcional. Pero en esta película, a mi parecer, se limita a lucir palmito.
      Y si, en Los fabulosos Baker Boys si que se lucía bien!!
      Saludos y buen finde, Michellista!! 😉

      • avegacon

        Cierto, ¡pero qué palmito! jeje
        Igualmente con el finde 😉

  • Kaabee

    ¡¡¡¡YO SOY TONY MONTANA!!!

    Muy grande. Así a bote pronto creo que esta peli es mi favorita de De Palma. Pero mañana igual se me ocurre otra. Siempre de las de aquella época, claro, porque bien dices, sí… está un poco perdidillo.

    Yo soy fan de la original, la vi hará un par de años (creo) y son tan parecidas, y a la vez tan diferentes… Ojo, que esta con Pacino, como digo, me parece la releche. La vuelta de tuerca y la actualización que le dan Stone y De Palma es muy buena.

    • Rafa Almena

      De Palma es uno director cojonudísimo; eso sí, cuando le da por escribir, pueden salir cosas como Doble cuerpo o Femme fatale.

      A la original, le tengo bastantes ganas.

  • Pingback: ‘Los intocables de Eliot Ness’ – algunos polis buenos | El Club de los Cinefagos Muertos()