Drogas y Cine: ‘Días extraños’, de Kathryn Bigelow

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James Cameron y Kathryn Bigelow, quienes habían sido matrimonio, volvieron a formar pareja para dar a luz a ‘Días extraños’ (Kathryn Bigelow, 1995). Una película enmarcada en la ciencia-ficción, pero cuya principal virtud es la gran carga social que posee. Además, pertenece a este Especial “Drogas y Cine” gracias a una droga que no existe en el presente, un adictivo salido de la mente de Cameron.

La película se sitúa a dos días de la llegada del año 2000 en una Los Ángeles llena de disturbios. Lenny Nero, un ex-policía expulsado del cuerpo y que se ha pasado al otro lado de la ley, se dedica a traficar con discos de SQUID, unos clips que permiten al consumidor sentir vivencias grabadas de otras personas. Su negocio hará que descubra un terrible secreto que afecta a toda la sociedad.

El protagonista está interpretado por un Ralph Fiennes correcto, pero creo que está lejos de utilizar todo el talento que tiene. En cambio, su compañera Angela Bassett sí ofrece una actuación para aplaudir y, de hecho, considero que es la auténtica heroína de la historia. Es una mujer muy fuerte, tanto física como mentalmente, pero también tiene unos sentimientos no correspondidos que la hacen sufrir. Además, podemos ver a una fría Juliette Lewis, a un Tom Sizemore llamativo y a Michael Wincott y Vincent D’Onofrio cumpliendo como villanos.

Kathryn Bigelow, la directora mujer más importante del Hollywood actual, realiza una dirección buena. Aunque algunas veces cambia de plano repetidamente en unos pocos segundos, cosa que creo que confunde, las secuencias con punto de vista subjetivo son magistrales. De hecho, no existían cámaras que lograsen realizar esa tarea, así que se fabricaron unas expresamente para la película. También considero destacables las escenas de sexo, dudo que ahora encontremos una superproducción que muestre tanto —y eso que ésta está lejos de ser erótica—. Sin embargo, considero que el ritmo es malo y a mí se me hizo larga la película.
Por otro lado, el guión que incorpora todos los temas de los que hablaremos a continuación está escrito por James Cameron y Jay Cocks. La oscura fotografía es obra de Matthew F. Leonetti y la banda sonora de Graeme Revell, aunque sin duda en el apartado musical destacan esas canciones de rock y punk, como las de Skunk Anansie. Finalmente, y aunque se sitúa sólo cinco años después de cuando se hizo, la cinta consigue una gran ambientación, con una Los Ángeles sucia y decadente.

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Empecemos fijándonos en los aspectos de ciencia-ficción. Al situarse a dos días de la llegada del 2000, la película no muestra un mundo futurista con coches voladores; de hecho, el paisaje no es muy diferente al que se podía ver en 1995 o al que tenemos ahora. Eso sí, la cinta sí presenta un mundo caótico. Y esto se debe a la paranoia por el efecto 2000. En la década de los noventa, como los programadores omitían el 19 del año para almacenar las fechas, algunos pronosticaron que todos los objetos informáticos empezarían a fallar y esto llevaría al colapso de la sociedad. Por otro lado, también se predicaba que con el fin del milenio llegaría el rapto y el Apocalipsis. Sin embargo, Cameron predijo que el 1 de enero de 2000 todo seguiría igual. Efectivamente, la película acertó con esto y se vio que las capacidades visionarios de los predicadores no estaban muy afinadas.

Sin abandonar las predicciones, en ‘Días extraños’ los astrólogos hacen tres: Muamar el Gadafi ganará el Nobel de la Paz, Tuquía compensará a Armenia y en 2025 habrá la segunda mujer presidenta de EEUU. La primera ya es imposible, la segunda prácticamente también y la última es muy difícil que se cumpla. Así pues, se podría pensar que la obra falló en sus adivinaciones del futuro. Pero no es así, ya que no es la película quien las formula, sino los astrólogos. En consecuencia, lo que se muestra con esto es la falacia de la astrología.

Y para terminar con el apartado científico, lo haremos precisamente con la droga de la película. Esta vez, no tenemos una sustancia orgánica que se se fume, beba o inyecte; en ‘Días extraños’, los recuerdos son las drogas. Pueden ser recuerdos propios que nos trasladan a una época pasada más feliz que la que tenemos en el presente. O pueden ser memorias de otras personas, de manera que vivimos experiencias emocionantes que serían imposibles en nuestra vida. Sea como sea, esas vivencias virtuales son mejores que la realidad. Por eso, las personas se vuelven adictas a ellas, hasta el punto de olvidar sus vidas y ser destruidas por ellas. Además, conectados a ciertas frecuencias, los cascos de SQUID provocan daños irreversibles en el cerebro. Como con cualquier droga actual, ta tecnología SQUID se vende por traficantes, se consume por adictos, se prohíbe por la ley y se persigue por la policía. Me parece remarcable que esta droga es creada por la policía y llega a la calle gracias a ella. Finalmente, como predicción de futuro, cada vez se habla más de la realidad virtual —Google, Sony, Samsung o Microsoft están de lleno en ello—. ¿Acabará sucediendo como en la película?

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Pero ya hemos dicho que lo mejor aquí es la vertiente social. ¿Por qué? En el film, Los Ángeles está llena de revueltas después del asesinato sin aclarar del rapero negro Jeriko One. Y es que Bigelow y Cameron fueron influenciados por los Disturbios de Los Ángeles de 1992.
Estos hechos sucedieron cuando un jurado compuesto casi completamente por blancos absolvió a los policías que aparecían en unas grabaciones propinando una paliza al taxista negro Rodney King. Miles de personas respondieron a esto y se produjeron saqueos, incendios y asesinatos. El Ejército estuvo a punto de intervenir y, al final, el conflicto dejó casi 60 muertos.
Así pues, ‘Días extraños’ expone el racismo policial de Estados Unidos, algo que veinte años después sigue igual de presente o más. También muestra la corrupción de las instituciones que hacen todo lo posible para ocultar los hechos.

Además, claro, hay lugar para analizar el provecho que sacan los negocios ilegales de los más desfavorecidos. Ya hemos tratado la condición de droga del SQUID, pero este invento sirve también para traficar pornografía. Después están todas esas personas dispuestas a arriesgar su vida y grabarlo a cambio de dinero. Y, para terminar, algo tan oscuro que horroriza incluso al traficante de SQUID. Si abres un negocio donde cabe pornografía y crímenes, puede que se te cuele algún vídeo snuff con torturas, violaciones y asesinatos.

En conclusión, creo que ‘Días extraños’ es una película llena de ideas poderosas, aunque falla en la ejecución. Esto no quita que este thriller futurista —aunque podríamos hablar directamente de cine negro— muestra una realidad bastante parecida al presente que vivimos. Y nos deja una pregunta que cada vez tiene más sentido: ¿la realidad virtual se convertirá en una droga?