Brilli Brilli: ‘Pink Flamingos’, de John Waters

Sabía que John Waters es uno de los directores más importantes del cine independiente, pero nunca había visto ninguna de sus obras. Aprovechando la ocasión, decidí descubrir su cine con su film más conocido: ‘Pink Flamingos’ (John Waters, 1972). Me advirtieron de que iba a flipar. Y, sin duda, es una película que no deja indiferente. Humor, gore, travestismo, incesto, secuestros, canibalismo… Todo esto y mucho más contiene esta cinta que hoy se considera de culto.

La exageración

En ‘Pink Flamingos’ reina, de forma consciente, la exageración. Para empezar, se nos cuenta la historia de Divine, presentada como la persona viva más asquerosa. Ella está acompañada por su familia, donde destaca su madre enferma mental que vive en una cuna y sólo piensa en comer huevos. Por otro lado, están sus enemigos, quienes tienen envidia de su fama y quieren destruirla. Ellos son una llamativa pareja que se dedica a secuestrar mujeres jóvenes, violarlas y vender los bebés a parejas de lesbianas. También poseen tiendas de pornografía y venden heroína en los colegios.

Primero de todo, esto resulta en diferentes situaciones surrealistas que hacen gracia. Si encajáis con su humor, la película os sacará algunas risas. Pero, además, la exageración sirve para enfatizar su mensaje y su crítica. Es decir, la obra tiene parte de sátira para ridiculizar a los opresores. ¿Los más puristas creen que los homosexuales son unos enfermos peligrosos para la sociedad? Pues Waters y su equipo muestran a los homosexuales y a los travestis como secuestradores, violadores, asesinos, caníbales, zoofílicos… Y, al final, todo resulta tan exagerado y enfermo que llegamos a la conclusión de que los únicos enfermos son aquellos quienes de verdad piensan que la realidad es así.

La estética

¿Todavía no tenéis claro qué es el “brilli brilli”? Pues esta película es un gran ejemplo; tanto en lo estético, que trataremos ahora, como en lo temático, que veremos a continuación.

‘Pink Flamingos’ es visualmente llamativa. Aunque no tiene una iluminación muy brillante, vemos colores muy marcados en los pelos teñidos, en el maquillaje de Divine, en los diferentes vestidos, en el rosa de la autocaravana o de esos flamencos decorativos… Sólo con verlos, el conjunto de los personajes es de los más peculiar. Además, la falta de medios ayuda a que las imágenes tengan cierto tono tosco que encaja bien con lo anterior.

La libertad absoluta

‘Pink Flamingos’ defiende la libertad absoluta. Este mensaje nos llega tanto por la historia que cuenta como por la manera en que la cuenta.

Volvamos a Divine, y aquí diferenciaremos el personaje y la persona.
Por un lado, su personaje es alguien que es la persona más sucia del mundo, y ella está orgullosa de serlo. Siendo sinceros, muchos no nos sentiríamos atraídos por ella: tiene sobrepeso, un maquillaje feo y esta medio calva —esto sin tener en cuenta la mencionada suciedad—. Pero es que da igual lo que algunos podamos pensar de ella. Divine hace lo que le da la gana cuando le da la gana. Y lo mismo podemos decir del hijo que tiene sexo con gallinas, del hombre de los huevos que se casa con la abuela o de cualquiera de los asistentes a la fiesta de cumpleaños. Todo esto crea un mensaje de que debemos vivir sin complejos. Obviamente, algunas situaciones están exageradas; pero, como ya hemos dicho, esto sirve para reforzar lo anterior. Si alguien quiere hacer algo, por exagerado y raro que parezca, ¡pues que lo haga!
Por otro lado, tenemos a la persona conocida como Divine, cuyo nombre de nacimiento era Harris Glenn Milstead. De pequeño, Glenn fue acosado en el colegio por sus compañeros, debido a su exceso de peso y a sus maneras afeminadas. Le gustaba vestirse de mujer, especialmente imitando a Elizabeth Taylor. Más adelante, se haría amigo de John Waters y, junto con otros, formaron el grupo conocido como los “Dreamlanders”. A partir de aquí, empezaron a hacer películas y, precisamente con la que estamos tratando, les llegó el éxito. Eso sí, según he leído, Divine se consideraba a sí mismo un hombre —no era transexual— y llegó a decir que ser drag queen era su ropa de trabajo, sólo se la ponía si le pagaban. De hecho, él quería actuar como hombre, pero sólo le ofrecían papeles de mujer. Aparte del cine, Divine también triunfó como cantante.
Me gustaría remarcar dos cosas sobre su vida. Primero, lo irónica de este mundo hipócrita que le acosó por vestirse de mujer y, años después, sólo le quería si era vestido de mujer. Después, y haciendo honor a la película, que pese a las dificultades, Divine salió adelante y vivió como quiso.

Pero, por si fuera poco, la manera de rodar ‘Pink Flamingos’ es absolutamente acorde con la historia y el mensaje. Porque mostrar escenas de sexo, masturbaciones, una salchicha atada a una polla, un ano que se abre y se cierra como si cantase… gustará más o menos, pero es un claro ejercicio de libertad. Vivir sin contenerse ni someterse a normas de ningún tipo. Sin duda, John Waters se lo aplicó a sí mismo.

Por supuesto, la película se centra mucho en la comunidad LGBT. Busca la liberación de esas personas que incluso hoy viven oprimidas, y aún más en la década de los setenta. Por ejemplo, secuestrar y violar mujeres para vender los bebés a las parejas lesbianas es inadmisible. Pero, al ver esta falsa alternativa, sólo nos queda afirmar que es igual de inadmisible prohibir o restringir la adopción a las parejas homosexuales.
Sin embargo, el mensaje de liberación se puede extender a cualquier persona. Y es que la igualdad total sólo se conseguirá cuando todas las personas sean libres, sin importar su sexo, color, orientación sexual, creencia, riqueza ni cualquier otro factor que jamás debería servir para discriminar.

Conclusión

Escandalizar no es necesariamente una virtud. Pero, en cualquier caso, se puede afirmar que ‘Pink Flamingos’ sigue escandalizando casi cincuenta años después. Y creo que lo seguirá haciendo durante mucho más tiempo. A los que crean polémicas por cintas que contienen unas gotas de sangre, un pezón o cuatro insultos, les explotaría la mente si vieran ésta.

Desagradará a muchos, pero su humor puede divertir y sus curiosos personajes pueden atrapar. Además, supone un gran ejercicio de liberación en defensa de la libertad absoluta. Por cierto, sí. La escena final con el excremento de perro es real.

PD: Gracias a Josep y Samuel por responder a la pregunta que lancé relacionada con este texto. Es importante utilizar nuestra capacidad de pensar, pues es lo que nos hace evolucionar. Tal vez sea tan importante como la lealtad.

  • Rafa 2.0

    Como comedia, es la comedia más buena que me he encontrado dentro del cine independiente. Y como experimento es todavía mejor. La forma de rodar de Waters es casi como si estuviera retratando a una familia y a unos personajes casi reales, en un tono muy documental. De hecho, es que actúan tan mal que te los crees 😀
    Es una película que siempre recomiendo, eso sí, con los prejuicios a un lado.

    Un saludo, Robert. Gracias por rescatarla, que nunca está de más. 😉

    • RobertFonoll

      Cierto, parece todo muy cercano. Y, como comedia, a mí me ha hecho gracia. Aunque, como bien dices, esta película no encaja bien con los prejuicios. De hecho, no es para todos los gustos jajaja

      Gracias a ti, Rafa. Un saludo!

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  • loula2

    Pues anda, que para estrenarte con Waters has ido a elegir su peli más rompedora!! 🙂
    Lo de Divine es de otro planeta. Y lo de la caca de perro, realmente inolvidable….
    El estilo Waters, más moderado en otras de sus películas, como Cry baby, aquí en pleno desenfreno. Una rareza de una época mucho más libre que la actual, con todo el encanto de lo friki.

    • RobertFonoll

      Sí, me he estrenado por todo lo alto jaja
      Ahora, veré alguna más de él.Y sí, en algunas cosas se ha ganado mucha libertad, pero una película como esta dudo que se pudiese hacer ahora.

      Saludos, Loula!