Brilli Brilli: ‘Cecil B. Demente’, de John Waters

Tras tener el primer éxito con ‘Pink Flamingos’ (1972) y pasando por otras memorables películas como ‘Cry Baby’ (1990), una de las últimas películas que ha dirigido Waters es también una de sus mejores. Hablamos de ‘Cecil B. Demente’ (John Waters, 2000), una obra que defiende el cine underground frente a las grandes producciones de Hollywood. Lo hace sin la exageración de sus primeros films, pero igualmente es muy alocada. Si en los créditos figurase como director Quentin Tarantino, alguno diría que es una obra maestra.

Acción y diversión

Honey Whitlock (Melanie Griffith) es una estrella de Hollywood que está en Baltimore para estrenar su última producción. Por otra parte, un grupo de cineastas underground liderado por Cecil B. Demente (Stephen Dorff) ha planeado su secuestro para obligarla a protagonizar la película que quieren hacer.
De este modo, la película empieza con una secuencia genial. Primero, el montaje paralelo entre el viaje de Honey del hotel al cine y los últimos preparativos de la banda de secuestradores hace que se cree la tensión necesaria. Después, se produce el secuestro con una escena llena de acción.

Y toda la película es así. Las locuras que se le ocurren a Cecil B. Demente para su película ficticia son las locuras que nosotros vemos. Tiroteos constantes, bombas de humo, saltos desde muchos metros, huidas de la policía… Siempre sucede algo trepidante durante todo el metraje. Además, esto viene acompañado por el humor negro de Waters. A mí me ha sacado más de una risa.

Respecto a los actores, Melanie Griffith está genial. Empieza como una diva egoísta e hipócrita y termina siendo una mujer sin ningún tipo de complejos. Por su parte, Stephen Dorff no se queda atrás con su obsesivo y persistente director. El resto del grupo de locos soñadores también está muy bien, quiero destacar la presencia de los ahora consagrados Maggie Gyllenhaal y Michael Shannon. Y, en terrenos más sensacionalistas, también está por ahí Patricia Hearst, nieta del magnate que sirvió de inspiración para ‘Ciudadano Kane’ (William Randolph Hearst) y quien fue secuestrada en 1974 por el Ejército Simbionés de Liberación. Así pues, la película recoge parte de su experiencia real.

La estética

En los primeros minutos, los colores rojos y naranja predominan y los personajes podrían aparecer en cualquier otra cinta sin desentonar. Pero, después del secuestro, aparece el verdadero aspecto visual de la obra.

La extravagancia y la estética hortera dominan la película. Tenemos a una actriz porno, un drogadicto, una satánica y un pajero. Pelos teñidos de platino y de rojo. Ropa de mallas, de cuero, con plumas, con estampados de cebra… Y el cine que sirve de guarida de la banda está lleno de objectos desordenados, todo esto iluminado por luces rojas y rosas.

Me ha llamado la atención que, a pesar de criticar la censura de la violencia y el sexo dentro del sistema, tampoco es que Waters muestre mucho de esto en ‘Cecil B. Demente’, sobre todo si recordamos ‘Pink Flamingos’. Hay una escena donde los protagonistas empieza a tener sexo entre ellos y lo hacen completamente vestido; sin duda, es una burla a las escenas sexuales de Hollywood donde follan con sujetador, camiseta y casi con pantalones. Sin embargo, no hay ninguna otra escena que sea explícita. No digo que esto sea malo, pero sí sorprende que Waters ceda un poco ante lo que critica.

Por otra parte, el tema LGBT no está muy presente en esta ocasión, pero hay una parte concreta que me parece muy interesante. Me refiero a cuando el peluquero dice que es heterosexual, pero que se avergüenza de ello y se odia a sí mismo. Así, se forma un paralelismo con los homosexuales que, por culpa de la opresión, han llegado a creer que hay algo malo en ellos. Tiene que ser muy duro odiarte a ti mismo por haber nacido como eres, y todo por la maldad de los demás.

¡Viva el cine!

Los créditos iniciales ya lo dicen todo. Ese cine que sólo tiene en cartelera ‘Star Wars’ y ‘Star Trek’ o el otro donde proyectan ‘Scream 4’ y el remake de ‘Vertigo’ (1958). Y, ojo, que todo esto está rodado muchos años antes de que Disney comprara la saga galáctica, J.J. Abrams dirigiera el reboot de la otra y Wes Craven hiciera la cuarta entrega con Ghostface. John Waters tiene algo de visionario.

Después, todos los protagonistas tienen tatuado el nombre de un director, esos a los que Waters adora. Se trata de Otto Preminger, Andy Warhol, Hershell Gordon Lewis, Sam Peckinpah, Spike Lee, David Lynch, William Castle, Kenneth Anger, Pedro Almodovar, Rainer Werner Fassbinder y Sam Fuller.

A pesar de centrarse en la defensa de lo underground frente a lo comercial, toda la película es una declaración de amor por el cine. Los jóvenes protagonistas quieren hacer una película sin tener ni un sólo dolar, cueste lo que cueste. Están dispuestos a matar por ello. Están dispuestos a morir por ello. De esta manera, se muestran las dificultades de crear una obra cuando no hay un gran estudio detrás; eso sí, no tienen presupuesto, pero tienen libertad absoluta.

Sin embargo, no sólo se ataca a los grandes productores, también reciben los propios espectadores. Aquellos que se dejan controlar por la publicidad o los que hablan en el cine en medio de la película son tildados de enemigos. Porque es cierto que se hacen muchas malas películas, pero qué queremos si la gente las compra.

Finalmente, el nombre de Cecil B. Demented parodia a Cecil B. DeMille, uno de los pilares fundacionales de Hollywood, además de ser una persona extremadamente conservadora y religiosa. Es decir, todo lo opuesto a Waters. De paso, esto sirve para homenajear a ‘El crepúsculo de los dioses’ (1950), con la frase “I am ready for my close-up, Mr. Demented”.
Ahora me desvío un poco del tema, pero durante la caza de brujas del macarthismo, John Ford dijo que DeMille era un director muy inteligente, pero que no le gustaba como persona por ir detrás de otros compañeros. Empezó ese discurso diciendo lo de “My name’s John Ford. I make Westerns”. Algunos han tachado a Ford de fascista, cuando el director del parche les daría unas cuantas lecciones de humanidad. De hecho, ya ni siquiera facha, dudo que alguien pueda decir que Ford era de derechas si ha visto ‘Las uvas de la ira’ (1940) o ‘¡Qué verde era mi valle!’ (1941).

Conclusión

‘Cecil B.Demented’ es una película muy divertida y entretenida. Un ataque a la falta de ideas y calidad de Hollywood, una defensa de los artistas que crean obras con lo poco que tienen. Está llena de extravagancias, aunque está más contenida que otras cintas del director.