Brilli brilli: ‘Cantando bajo la lluvia’, de Stanley Donen y Gene Kelly

“A mí es que el musical no me gusta”
“Yo es que eso de que se pongan a cantar y a bailar de repente… no me va”
“Las canciones no se entienden”

Ese tipo de cosas hay que escuchar una y otra vez cuando se habla de películas musicales (lo doloroso es que se puede oír incluso a gente que se supone ama el Cine). Por supuesto, en las últimas semanas una y otra vez se están volviendo a escuchar dichas sentencias gracias al estreno de La la land (Damien Chazelle, 2016) con lo cual mucha gente se quedará sin ver una de las mejores películas del año… A no ser que lo único que les atraiga sea la curiosidad por ver “esa peli que se está llevando tantos premios y que va a ganar muchos Oscars”. Aunque luego les parezca una birria, pero ya podrán decir “yo he visto esa película”…

Lo anterior viene a que a esa gente que dice que no le va el cine musical se le puede decir que hay una película de ese género que a ciencia cierta SÍ le va a gustar. Un musical muy accesible (quizá el que más dentro de los musicales), lleno de comedia que es un homenaje al amor y, por supuesto, al Cine y a todo lo que lo rodea. Esa película es la que hoy traemos a este especial: Cantando bajo la lluvia, la película dirigida maravillosamente a cuatro manos entre Stanley Donen y Gene Kelly.

El argumento de esta maravillosa película nos cuenta cómo Don Lockwood (Gene Kelly) y Lina Lamont (Jean Hagen), dos de las mayores estrellas de la época del cine mudo, se ven obligados a participar en una película sonora debido al grandísimo éxito que El cantor de jazz (Alan Crosland, 1927) está teniendo entre el público. Ambos acceden al cambio sin dudarlo, pero existe el problema de la propia Lina… Su voz y sus dotes artísticas dejan muchísimo que desear, haciéndose ver de forma muy flagrante todo eso con el nuevo formato de cine. Pero ahí estarán Cosmo Brown (Donald O’Connor), el inseparable amigo de Don y Kathy Selden (Debbie Reynolds), de la que Don está perdidamente enamorado, para ayudarle a salir del paso.

EL CINE

Cine dentro del Cine y una de las mejores películas que lo representa. Ese es uno de los grandes pilares sobre los que se sostiene Cantando bajo la lluvia.  No se deja nada en el tintero a la hora de mostrar todo ese mundillo: el star system (desde la belleza más exótica hasta la actriz ídolo de jóvenes) y los fans esperando horas al pie de la alfombra roja para verlo pasar a unos metros de distancia; los decorados, que con unas pocas luces y algunos efectos son convertidos en cualquiera de nuestros sueños hechos realidad (apreciado esto en uno de los temas con más brilli brilli de la película: aquel en el que Don se declara a Kathy); el trabajo casi sin descanso de técnicos y personal secundario durante un rodaje (esto se puede ver especialmente durante un fantástico travelling lateral en el que vamos viendo los diferentes rodajes por los que Don y Cosmo van pasando); la falsedad (no olvidemos que todo lo que vemos en las películas, en la pantalla, generalmente no es más que una ilusión y eso lo representa a la perfección Lina Lamont); los avances del Cine, con el cambio del mudo al sonoro y la repercusión que este hecho tuvo en la industria (algo que, por cierto, las tres dimensiones quisieron emular hace unos pocos años pero que afortunadamente no ha terminado de salir del todo bien)… En fin, mil y una referencias a cualquier cosa relacionada con el Séptimo Arte.

LA RISA

Otro de los importantísimos valores que tiene la película es que destila humor casi en cada fotograma. No sólo con el grandísimo personaje de Donald O’Connor (cuyo inolvidable tema “Haz reír” es ya una declaración de intenciones), quien imagino que en alguna película actual un personaje así no sería más que un “contrapunto cómico” a la historia de amor principal, con cuatro frases graciosas y poco más que aportar, sino que cada actor explota su vis cómica de forma increíble. Quizá la que menos cómica pueda estar, aunque con buenos puntos también y sin desmerecerla en absoluto, sea Debbie Reynolds (que no se me maliterprete ya que la actriz está maravillosa). Las caras que pone Gene Kelly en muchos momentos y sus frases, que junto al montaje de la película nos hacen ver con mucha mala baba esa falsa realidad  que nos venden una y otra vez los medios y los propios actores (“dignidad, siempre dignidad…“).

Y qué decir de la risa que produce Jean Hagen, con ese personaje tan indeseable no sólo por su voz y su nulo conocimiento de actuar, sino por todo cuanto realiza únicamente por su propio bien. Hay que decir que tanto en su versión original como en la doblada al castellano está sensacional y uno no puede dejar de partirse de risa cada vez que ella abre la boca (y qué buena cuenta tomó Woody Allen de un personaje así…)

Pero no sólo los personajes, sino las propias situaciones creadas con un guión magistral, lleno de aciertos visuales pero por supuesto sonoros (obviamente) hacen que estemos continuamente con la carcajada en el cuerpo, incluso más de sesenta años después de su estreno.

LAS CANCIONES Y EL “BRILLI BRILLI”

Debbie Reynolds saliendo de una tarta y bailando junto a otras chicas coristas. Una canción que habla de las “chicas hermosas (beautiful girl)” para reflejar el estallido de productos musicales al inicio de la época sonora. Romanticismo en un decorado de cine. Fantasías en Broadway de un chico de pueblo… Todos esos momentos. al igual que el resto de la película, transmiten muchísima vitalidad y alegría, con sus colorines y su romance, es decir… con su brilli brilli.

LA AMISTAD

Cosmo Brown es el gran amigo de Don Lockwood. Él es quien siempre va a estar ahí para Don cuando éste tenga baja la moral (y aunque no se ve en la película y a Cosmo nunca le veremos con ánimos bajos, se entiende que también será a la inversa). En varios momentos Cosmo es el encargado de hacer que el espíritu se mantenga arriba, de recordarnos a todos que hay que ir por la vida con la cara bien alta, sonriendo y disfrutando de todo cuanto nos rodea. No importan los vaivenes que tengamos ni los golpes que recibamos. Siempre, siempre, siempre: Sonreír. Por eso es amigo de Don. Por eso es también amigo nuestro.

¿Cómo no va a quererse a una película como esta enseñándonos semejante filosofía de la vida?

EL AMOR

Como ya he mencionado más arriba, Cantando bajo la lluvia no es sólo un canto (permitidme el redundante término) a la amistad. Lo es especialmente al amor, habiendo muchas escenas que dan buena cuenta de ello, con Gene Kelly y Debbie Reynolds mirándose en pantalla como pocos personajes pueden hacerlo. Su química es irresistible y las canciones que comparten reflejan todo ese alma. Aunque hay que reconocer que uno de los momentos que mejor refleja todo eso está protagonizado por Gene Kelly en solitario… junto a un paraguas. Efectivamente, me estoy refiriendo al tema principal de la película (y cuya versión original, Singin’ in the rain, creada por el compositor Nacio Herb Brown en 1929, fue la que inspiró toda la historia).

Técnicamente este número musical es un prodigio (como el resto de temas, por supuesto, destacando especialmente todo el trozo de las melodías de Broadway con Cyd Charisse, sus interminables piernas y su excelente forma de bailar, un número nada menos que con una duración de unos trece minutos), con la grúa moviéndose de forma muy natural, casi sin cortes y, por cierto, con Gene Kelly con bastante fiebre.

Kathy: Esta lluvia es más copiosa de lo normal
Don: ¿De veras? Para mí todo es luminoso y brilla el sol.
[Se besan]

Tras ese beso tan genuino entre ambos personajes, comienza una de las secuencias, de las canciones y de los bailes más icónicos de la historia del Cine. En la canción Singin’ in the rain se transmite la mayor de las felicidades: la de estar enamorado (y ser correspondido). Qué importa que esté lloviendo. Sólo se quiere decir al mundo entero y a los cuatro vientos, cantando y bailando, que el amor nos está haciendo felices. Qué gesto tan bonito el de Gene Kelly al finalizar el número musical cuando ofrece a un viandante su paraguas. Un pequeño gesto que nos hacer ver que el amor nos hace ser mejores personas.

En definitiva, por cada uno de los puntos enumerados y por muchas cosas más que no dan para contar aquí por no hacer esto aún más extenso (el rodaje de la película está lleno de anécdotas) hacen que Cantando bajo la lluvia sea una de las películas de cabecera de quien esto escribe y de las más inolvidables de todos los tiempos.

Dedicado a Debbie Reynolds (1932 – 2016)

  • Bellverona

    Tengo debilidad por esta película desde siempre. En casa a este tipo de cine lo llamamos “cine medicina” (es un poco cursi, ya) porque cuando estás de bajón, preocupado por algo, o tienes fiebre si te pones esta película los males se van y todo brilla aunque llueva a cantaros.
    Me parece maravillosa esta película, y en especial el número que comparte Gene Kelly con Cyd. Y hay que reconocer que todos los acores, secundarios incluidos, están perfectos.

    • Kaabee

      Completamente de acuerdo con la deficinición de “cine medicina”, muy bien puesta!

      Absolutamente todo en la peli es PERFECTo. Así de rotundo, jeje.

      ¡Saludetes, muchacha sureña!

  • http://meitnerio.blogspot.com meitnerio

    Algun dia me pondre con esta… xD

    • Kaabee

      Madre mía, ya te vale… Ponle remedio ya mismo, hombre! y no me vengas con alguna de las frases de las que he puesto al principio del artículo XDD

      • http://meitnerio.blogspot.com meitnerio

        “A mí es que el musical no me gusta”

    • loula2

      Uuuuy, pues me temo que esta es obligatoria para que te den el carnet de cinéfago Premium!! 🙂
      En serio, es con mucho el mejor musical hasta hoy.

    • Bellverona

      Eso es imperdonable!! Ponle remedio ya, seguro que no te arrepientes…